Ignacio Andreychuk-Juan Carlos Haberkon[email protected]@ellitoral.com
Monseñor José María Arancedo es una voz calificada de la Iglesia de nuestra provincia. Por ende, sus comentarios son respetados y su figura se encuentra entre los de la franja más selecta de la ciudad. Recibió en exclusiva a El Litoral para charlar sobre temas de potrero, y no tanto... "Soy un amante del fútbol y, por supuesto, hincha de Racing desde siempre".
Las puertas del Arzobispado se abrieron para la ocasión. Allí estaba monseñor Arancedo, con un vestimenta habitual y deseoso de recordar y homenajear en anécdotas a la causa racinguista. "Me acuerdo de un sinfín de equipos, sobre todo de los que se armaron en la década de los "50. Había grandes jugadores, muchos que quedaron en el recuerdo de todos por su destreza y condición para el juego. Pero, igualmente, eran otros tiempos. Antes, se vivía el fútbol de otra manera porque la sociedad lo entendía de otra manera".>
La charla seguía. Monseñor sacaba del "cofre" cada vez más recuerdos de su época de hincha, bien de cancha; de olor a cuero, puesto que no dejó de serlo pero sí de presenciar el espectáculo. Se podría decir que el arzobispo es una enciclopedia viviente de Racing. Su conocimiento es muy amplio y, su sentir, aún mayor.>
"Me acuerdo del Racing tricampeón. íY cómo no recordar al Racing campeón del mundo! Yo estuve en Avellaneda, cuando se jugó la segunda final. Fue algo inolvidable. Increíble. Después se definió en Montevideo, y ahí no fui, pero son recuerdos que no se van de la mente. Era un equipazo, todos jugaban bien. Y uno se acuerda siempre porque hoy es difícil ver un fútbol tan alegre, sin tanta violencia". >
-�Cómo pueden relacionarse estos temas, que son dos pasiones de la sociedad?
-Son artes. Pero la vida presenta eso, la posibilidad de que el hombre se haga más humano en distintos aspectos. Hay gente para la literatura, para la música, para la pintura... entonces el ser humano lo hace con pasión, con el deseo que la misma actividad requiere para que todo sea mejor.>
Muchos puntos sobresalientes del fútbol se profundizaron con Monseñor José María Arancedo. Uno fue el despliegue de dos futbolistas que se convirtieron en íconos de la historia del balompié: Diego Armando Maradona y Edson Arantes Do Nascimento. Por supuesto que el arzobispo vio a ambos y marcó similitudes y diferencias entre estos astros mundiales.
"Nunca pude decidirme por Maradona o Pelé. Fueron tan virtuosos, tan magníficos a la hora de jugar que no podría decir que uno fue mejor que otro", adelantó Arancedo.
A su vez, Monseñor señaló: "Pelé era más completo. Tenía un físico privilegiado y contaba con el cabezazo preciso, algo que Maradona no tenía. Además, recuerdo que hacía paredes con sus compañeros y siempre llegaba a posición de gol. Sin dudas que fue uno de los mejores de la historia del fútbol, eso no se discute.
Y luego habló del "10": "Maradona era más virtuoso. Tenía otra destreza. Él aplicaba más la gambeta personal, además demostró que fue capaz que de ganar un partido por su cuenta, cuando sus compañeros, quizás, no eran tan buenos como los que tenía Pelé en Brasil. Entonces no se puede establecer una diferencia cuando hubo dos jugadores tan capaces".
Lo que nadie imaginaba era que Monseñor Arancedo fue jugador de fútbol. Menos aún, que también simpatiza por Temperley ("Soy de allá, por eso le hago un lugarcito en mi corazón", confesó).
El arzobispo habló sobre su posición en cancha. Luego comentó cómo vivía un partido en la cancha (�insultaba?) y dejó por sentado que no está muy de acuerdo con el fútbol femenino.
En la entrevista -antes y durante- con Monseñor José María Arancedo, varios puntos resultaron sorprendentes. En primer lugar, el hecho de que una figura tal sepa y domine a la perfección el lenguaje futbolero, incluso del deporte en general.
También se destacó la memoria exacta del Arzobispo para recitar las formaciones del Racing Club de Avellaneda de hace más de 50 años, con nombres y puestos incluidos. Por otro lado, Monseñor reconoció con gracia y mucha frescura que no tenía condiciones técnicas dentro de una cancha de fútbol como para proyectar una carrera en una escala profesional (su sinceridad despertó algunas risas: "No era muy bueno. Lo sé", dijo).
Cuando comenzó a hablar sobre el fútbol femenino, la máxima atención se adueñó de la sala. Es que Monseñor Arancedo dejó entrever su descontento con el hecho de que las mujeres practiquen fútbol. Y lo siente así -se analiza- más por una cuestión de contención, y hasta de protección, que por la sola razón de que históricamente al balompié lo jugó el hombre.
Quizás el punto más atractivo de la nota se presentó a la hora de recordar a los mejores futbolistas de la historia: Maradona y Pelé. Cuando habló sobre los astros sudamericanos, el Arzobispo estuvo muy medido, como que siempre le costó diferenciar entre uno u otro. Y no pudo decidirse. Lo confesó. Entendió que tanto Diego como el brasileño fueron dos genios del cuero redondo y que no hubo nadie que siquiera los iguale, aunque sí recordó a grandes jugadores de épocas anteriores que él vio dentro de un estadio.
Pasó de todo y más en la nota de El Litoral con Monseñor José María Arancedo. La charla con una persona tan especial, capaz de contagiar su serenidad con la sola mirada, fue el corolario de un recorrido por el Arzobispado de nuestra ciudad que tuvo matices increíbles.