La escuela San Luis Gonzaga fue blanco delictivo dos veces en 10 días

Debido a un robo, hoy 400 chicos se quedaron sin el almuerzo

Con caritas de desazón y el estómago vacío, los nenes regresaban a sus casas. Foto: Alejandro Villar. 

Esta vez, los ladrones se alzaron con elementos de cocina: una balanza, olla, una multiprocesadora y cubiertos. Pero el peor daño se lo hicieron a chicos, que hoy se quedaron sin comer.

De la redacción de El Litoral

La escena daba pena. Los chicos llegaban hasta la puerta de la escuela San Luis Gonzaga y recibían la novedad: no hay comedor. Con la decepción dibujada en el rostro y sin probar bocado los chicos volvían a sus casas bajo el agobiante sol del mediodía. Ésa es la peor consecuencia que dejó el robo producido en horas de la noche en esa institución educativa del barrio San Agustín I, cerca del Mercado de Abasto.

"Entre 300 y 400 chicos se quedaron sin almorzar hoy, porque no pudimos cocinar por la falta elementos de cocina, el desorden y la suciedad que quedó. La semana que viene se les dará una dieta seca hasta poner a punto el lugar", dijo Lidia Tavella de Schneider, directora de la escuela.>

Se supone que los malvivientes entraron por uno de los muros laterales y recorrieron los techos hasta dar con el tinglado donde funciona el comedor. La incursión parece de película. Hicieron un boquete en el techo de chapa de fibrocemento y derribaron el borde del muro para poder ingresar. Una vez adentro, entraron a la cocina por la ventana pasaplatos, ya que hay una puerta divisoria entre ese sector y el comedor. Allí desparramaron yogurt por todos lados, destrozaron un bajomesada, se tomaron tiempo para comer y hasta defecar al lado de la heladera.>

El personal constató la faltante de una multiprocesadora industrial, una balanza tipo carnicera, una máquina de cortar fiambre, fuentes, una olla, cuchillas de carne y cubiertos. La mercadería ni la tocaron, aún estando al alcance de la mano varias hormas de queso, entre otros productos de alto costo.>

Para salir, se estima que destrabaron la puerta de la cocina y, como -aparentemente- no pudieron abrir desde adentro la gigantesca abertura de hierro ni las ventanas aseguradas con barrotes, apilaron bancos sobre una mesa y salieron por el boquete del techo. Desde afuera sí lograron forzar la puerta del comedor y sacar los elementos robados.>

Dos robos en diez días

"Aspiramos a encontrar las cosas", señaló la directora, que desde este mediodía ya contaba con un personal policial para custodiar el establecimiento.

Es que hace apenas 10 días, durante la madrugada de Navidad, ya habían entrado a la dirección y a la sala de medios audiovisuales, de donde robaron una videocasetera, dos bafles, una consola de sonido y algo de dinero. "Es un monto bastante considerable con todo lo que se llevaron, y es imposible recuperar porque si bien es una escuela privada parroquial, los padres no hacen ningún aporte y todo se consigue con esfuerzo", señaló Tavella.>

La directora no se explica que los ladrones ingresen con tanta frecuencia e impunidad, dado que hace un mes y medio también incursionaron en la parroquia y el salón de Cáritas que funcionan al lado. Todo el complejo se encuentra a tan sólo una cuadra de la Comisaría 7ma.>

"Evidentemente hay escasa seguridad, la gente actúa con total impunidad, no hay ningún tipo de control, ni siquiera por parte de la gente de alrededor que puedo haber escuchado ruidos. Yo entiendo que actúan así por miedo; ésta es nuestra realidad", denunció, con un dejo de resignación.>