Niños arena
Señores directores: Un paseo con mi hijo y un amigo suyo por la costa, en Rincón, el disfrute de ellos vivificando el recuerdo de mi propia infancia, hizo que "rescatara" esto que alguna vez escribí.
Niños-arena>
Remolinos de arena en la siesta.>
Arena en el pelo, en los labios, en las manos...>
Torbellinos de arena en las patas de caballitos prestados, disputados, ganados en azarosos juegos de reglas que dictó la arena...>
Anárquica arena que se fue con el río, que volvió con él.>
Caprichosa arena, que se hundió en huellas para erguirse en montículos, preparando la trampa que nos hiciera caer del "petiso" en la corrida...>
Contradictoria arena, que, en la caída, nos recibía blanda y mansa, remontando en el aire su muda carcajada, acompañando en baile circular nuestra sonora risa...>
Profusión de arena, que se alzó al viento burlándose del susto de la abuela, aplaudiendo el coraje y la osadía de aquellos amigos, cómplices, rebeldes, como ella: niños-arena...>
Arena de libertad, fina por curiosa, clara y volátil, que no quiso ser del todo blanca, por pura rebeldía...>
Arena, sabia, orgullosa... sostén de árboles agradecidos que, en armonías de tiempos y estaciones, se tornan generosos, pródigos de sombras y perfumes para ofrecérselos y honrarla...>
Arena de infancias compartidas, arena del tiempo, arena del alma...>
Fiel arena que, en juego perpetuo de antojadizas alternancias, salta, ríe, descansa y vuelve a erguirse en remolinos de alborozo que saludan al paisaje...>
Arena de recuerdos, irresistible invitación a la nostalgia... En su eterna danza con el viento, sigue allí convocante: construye huellas, prepara trampas... y aguarda expectante a los nuevos niños... a los niños "viejos"... A sus siempre amigos, los niños-arena.>
Laura Cossettini - Ciudad.>
%sAgradecimiento
Señores directores: Me encuentro como turista en la ciudad de Santa Fe. Llegué el 21 de diciembre al atardecer, con el propósito de pasar las fiestas de Nochebuena y Año Nuevo con mi hijo y su familia, que viven aquí.
Dos días después, el 23 sufrí un infarto. Ahora, ya repuesta, por medio de esta carta, quiero darlo a conocer a los lectores de este prestigioso diario y agradecer al Samco de Santo Tomé, que me proporcionó los primeros auxilios, con la urgencia que el caso requería. Fue así como me derivaron a la Unidad Coronaria del Hospital Cullen de esta ciudad. Me sorprendió la excelencia de ese nosocomio, la calidad humana de todo su personal y la enorme capacidad de los médicos que me atendieron. Por todo esto, mi más profundo agradecimiento. Lamento no saber el nombre de todos ellos para poder publicarlos.>
Soy de Capital Federal y sentí gran admiración por todo lo que me proporcionaron, ya que cuentan con un equipo técnico de avanzada y con gente sumamente idónea para salvar vidas humanas.>
Muchas gracias por todo, por el cariño con que me atendieron, por la excelencia médica, profesional y la dedicación de todo el personal de servicio, enfermeros, etc., y por la ayuda espiritual brindada por el padre Luis, de la parroquia Nuestra Señora del Huerto.>
Sara Tosolini de Dejean - DNI. 3.130.949. Capital Federal>