Carlos Yesciani
San Justo (De nuestra agencia).- Rotary Internacional desarrolla en el mundo muchos y variados programas humanitarios a través de la Fundación Rotaria.
Uno de estos programas es el de Voluntarios de Rotary, en el cual participaron los odontólogos de esta ciudad, Dr. Horacio Angel Costa y su señora Dra. Elsa Monasterolo de Costa, realizando atención primaria de la salud bucodental en países donde una gran parte de la población no tiene acceso a la misma.>
El Litoral entrevistó a la Dra. Elsa de Costa, para revivir esta importante experiencia. En ese sentido, la doctora relata que estuvieron 4 semanas trabajando en el proyecto Kottivakkan, en la ciudad de Chennái, al sureste de la India.>
Urbe densamente poblada, cuenta con 8 millones de habitantes, muchos de ellos muy pobres. Es la capital de Tamil Nadú, uno de los 4 Estados del sur del país.>
Las aguas del océano Indico, en la Bahía de Bengala, llegan a sus costas que fueron azotadas por el tsunami en el año 2004, que destruyó innumerables y antiquísimos templos hinduistas, y también se cobró miles de víctimas.>
Es este trabajo como voluntarios, comenta la Dra. Costa, "una experiencia enriquecedora: el contacto y convivencia durante un mes con gente de costumbres tan diferentes y arraigadas tradiciones, pero de sonrisa amigable y gran calor humano, quienes con el típico gesto de manos juntas e inclinación de cabezas nos hacen sentir personas muy especiales".>
India es un país muy particular "con todo el misterio y exotismo de oriente, donde se hace realidad el concepto de que hay más de una manera de ver las cosas; existen desde el primer momento sensaciones que van desde el rechazo a la aceptación y, entre ambas, impresiones impensadas que muchas veces alteran nuestro esquema occidental".
Los relatos de viajeros coinciden en este aspecto: "Es que no debemos tratar de entender o explicar, sino disfrutar del conocimiento de lo diferente, que nos atrae y a veces nos espanta pero que sin embargo podemos aceptar".>
Todas la mañanas, recuerda Elsa Costa, "en la camioneta de proyecto, pertrechada hasta en los más mínimos rincones con el equipo dental portátil, sillones plegables, focos, generador de electricidad (ya que se interrumpe frecuentemente), instrumental y materiales necesarios para la atención odontológica, nos sumergíamos en las calles atestadas de todo tipo de vehículos que buscan hacerse un lugar entre la muchedumbre, los animales sueltos como las vacas sagradas, cabras, carros tirados por bueyes".>
Se reciben allí intensos estímulos como "el bullicio de miles de motos, coches último modelo, colectivos repletos de gente, camiones inmensos y coloridos; motos carrozadas y los rickshavos en los que un hombre pedaleando dificultosamente arrastra un carrito lleno de niños que van a la escuela y que son como taxis muy económicos. Todos hacen sonar continuamente sus bocinas para avisar que se adelantarán, el tránsito es intenso, caótico y continuo, la ciudad parece no dormir nunca".>
La temperatura es elevada, más de 40 grados, el sol cae a pleno; "el calor estalla en todas partes; en las flores de las guirnaldas que tejen las floristas, sentadas como todos, en su típica posición de flor de loto y que luego adornarán las cabelleras renegridas de la mujeres o las imágenes de Ganesh, Durga, Krishna o tantas otras deidades hinduistas; en los hermosos saris de brillo y diseño únicos".
Golpea nuestros sentidos el olor dulzón de los jazmines mezclado con el de la basura que se amontona y el de las comidas de los puestos callejeros que se suceden unos junto a otros y donde una multitud, desde horas tempranas, desayuna, almuerza y cena.>
La comida fundamental es el arroz, acompañado de varias salsas condimentadas con las especias que fueron, junto a las maravillosas sedas, transportadas por los antiguos mercaderes.>
Con respecto a la población, Elsa Costa destaca que "mucha gente vive en las calles o en casas muy precarias pero trabajan muy duro para mantener a su familia, las mujeres a la par de los hombres, arrastran su saris en una obra en construcción o en el lodazal de los arrozales".>
Sin lugar a dudas, los momentos más intensos, recuerda la doctora Costa, "los vivimos en nuestro trabajo, en las escuelas con cientos de niños y jóvenes para examinar, atender, y enseñar normas básicas de prevención".
"Allí nos olvidamos -relata- del intenso calor o la suciedad porque no hay tiempo para perder, ya que luego de los alumnos pasarán los maestros y algunos padres y vecinos de la escuela que han visto llegar el vehículo con nuestra insignia rotaria".
Con Toutiz de asistente y Ram, excelente conductor, "compartimos viajes, comidas y el conocimiento de nuestros pacientes, muchos de los cuales (los más humildes) no conocen el inglés y sólo hablan su lengua, el tamil".
Todos estos proyectos no podrían desarrollarse sin el compromiso rotario; "en este caso el Rotary Club Guindy, que con la diaria participación del socio encargado del mismo, nos ayudó a sortear cualquier dificultad, ha creado una hermandad rotaria demostrando que en el servicio no existen fronteras", concluyó diciendo.
En la India no todo es pobreza; es un país en el que las antiguas tradiciones y culturas aún vivas conviven con el presente informático y nuclear; en la que es posible silenciar el rugido de las grandes ciudades entrando a la paz de algunos de los innumerables ashrams o centros de meditación.