En Varadero Sarsotti funcionan aulas radiales precarias
Lanzaron un bono contribución para refaccionar su escuelita

En condiciones
poco favorables se dictan clases a los chicos. Dos cursos deben compartir el mismo salón..  Foto: Amancio Alem
Ochenta chicos de Varadero Sarsotti reciben educación en dos aulas prefabricadas, con techo de chapas. Otros 50 pequeños comparten el único salón del jardín de infantes. La comunidad educativa pretende mejorar el lugar, pero necesita la colaboración de todos.

De la redacción de El Litoral

Aulas radiales de suma precariedad se erigen en el corazón de Varadero Sarsotti, un barrio donde los servicios públicos son nulos y la pobreza abunda. Uno de los pocos beneficios que recibe el barrio es la educación, que se brinda desde la década del '70 mediante el anexo de la escuela parroquial N° 1224 Nuestra Señora de Itatí, con sede central en el Centenario.

También funciona una extensión del jardín N° 1453 San José, y al lado, un centro comunitario de Cáritas y otro local que hace las veces de comedor escolar y capilla. Todo ese complejo educativo y religioso es de proporciones mínimas y edificación rudimentaria.>

El establecimiento escolar carece de baños adecuados, las aulas son casillas prefabricadas de hormigón, sin aislación térmica y techo de chapa, por lo que resulta casi imposible dictar clases en el verano. Posee problemas de anegamiento cuando llueve -lo que causa el deterioro del mobiliario y el permanente desborde cloacal- y carece de una galería donde los chicos puedan resguardarse del agua o el sol.>

Es por esto que la comunidad educativa ha decidido encarar una serie de mejoras para la escuelita mediante la venta de un bono contribución que cuesta $ 5.>

"Queremos resolver las cuestiones más apremiantes: construir más baños ya que sólo hay 3, levantar una galería, y cavar dos nuevos pozos absorbentes para solucionar precariamente el problema de los desbordes cloacales", dijo Carlos Borra, asesor técnico del proyecto, junto a Nelly Ortega, directora del Jardín San José; Claudia Cardozo, vicedirectora de la escuela Nuestra Señora de Itatí; y Violeta Radcliffe, representante legal de la institución.>

Calcularon que todos estos trabajos demandarán un costo cercano a los 35.000 pesos.>

Aun en vacaciones, el lugar tiene un movimiento impresionante dado que almuerzan los 80 chicos de la escuela de EGB más los 50 pequeños de las salitas de 4 y 5 años. En rigor, el jardín posee un solo saloncito, que no cuenta con la superficie requerida.>

Las dos aulitas de la escuela tampoco son suficientes: deben ser compartidas al mismo tiempo por dos grados. Así, 2° y 3° año funcionan integrados y lo mismo sucede con 5° y 6°.>

Los niños se lo merecen

"Estamos buscando la colaboración generalizada de la gente que nos quiera ayudar, porque es una escuela parroquial gratuita y el Estado sólo solventa los cargos docentes y el comedor. Para los gastos de funcionamiento y mejoras debemos organizar beneficios porque la mayoría de los padres son recolectores o planes de gobierno", comentaron las docentes.

"Lo lamentable es que uno no puede ofrecerles en la escuela mejores condiciones que en sus casas; eso es lo terrible", añadieron.>

El que desee adquirir el bono contribución recibirá un folleto adjunto con un comentario sobre la realidad del barrio, el proyecto de mejora de la escuela y varios teléfonos y direcciones de los responsables, para que los contribuyentes puedan hacer las consultas necesarias.>

Más información Para adquirir el bono, se puede llamar a los teléfonos particulares: 155-038385, 4747878. O recurrir a la sede de la escuela Nuestra Señora de Itatí, sita en Nicasio Oroño 340 del Centenario, tel. 4597779.

Varadero Sarsotti.

El barrio es uno de los asentamientos más carecientes de los que rodean la ciudad. Su población, cercana a las 2.800 personas, se caracteriza por la escasa capacitación, trabajo precario y desempleo. Las viviendas son inadecuadas, el ambiente insalubre y los terrenos inundables. Cuando El Litoral visitaba la escuela, integrantes de la familia Carrizo se acercaron para reclamar que "acá nadie se acuerda de nosotros, ni los políticos, ni nadie", mientras señalaban un par de casas que seguían anegadas a diez días de la última tormenta.