Londres.- El mundo ya no es "unipolar" dada la incapacidad de la única superpotencia, EE.UU., para actuar al mismo tiempo con éxito en distintos frentes, señala el último informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres.
En sus conclusiones, el estudio indica que si bien Estados Unidos es lo suficientemente fuerte para configurar una agenda internacional, no lo es en cambio para aplicarla globalmente. Washington tiene que hacer frente a un futuro incierto en Irak, a las ambiciones nucleares de Irán y a una China que ejerce cada vez más influencia en los asuntos globales.>
Otros actores, ya sean Estados rivales u organizaciones como Hezbolá, han cobrado "suficiente fuerza para oponer resistencia a la agenda norteamericana", pero son demasiado débiles para formular una alternativa atractiva internacionalmente o para implementar una "agencia local duradera y no expuesta a influencias foráneas".>
El pensamiento militar tradicional tiene que ajustarse mejor a la complejidad de los "campos de batalla" del siglo XXI, señala el informe, según el cual ni en Irak ni en Afganistán han hecho una planificación adecuada para después del conflicto tras la "muy exitosa fase de combate".>
En ambos casos, señala el texto, se ha confiado excesivamente en la tecnología en detrimento de la inteligencia humana, que sigue siendo vital.>
El informe recomienda, por otro lado, a Estados Unidos y a sus aliados prestar mayor atención a la guerra psicológica. "Insurgentes y yihadistas han demostrado su capacidad para llevar a cabo con éxito campañas internacionales de información que llegan a una audiencia global así como para fomentar la violencia en otros lugares" señala.>
Los ejércitos occidentales van rezagados al respecto, critican los autores, según los cuales el anuncio por las fuerzas de la Otan del número de combatientes a los que han dado muerte es contraproducente porque para los talibanes "cada muerte es una forma de victoria".>
Respecto de Irán, el IISS calcula que a ese país le quedan todavía dos o tres años para poder producir 25 kilos de uranio altamente enriquecido, cantidad suficiente para fabricar una bomba nuclear.>