Una postal de la temporada estival, que suele repetirse tanto entre la quietud de las sierras como en medio del suave rumor del mar, es la del turista recostado en una confortable reposera con algún libro desplegado ante sus ojos, y totalmente inmerso en las delicias que suele proponer la palabra escrita.
Entre estas lecturas de verano -generalmente pasatistas-, pueden aparecer las publicaciones más disímiles, pero no sería arriesgado afirmar que más de uno elige pasar sus veranos con una novela del escritor Sidney Sheldon. Famoso escritor norteamericano, uno de los más traducidos por todo el mundo, que falleció hace unos días en California a los 89 años, víctima de una pulmonía.>
En los inicios de su carrera, Sheldon se había dedicado a la producción de guiones para la industria de Hollywood con cierto éxito. Incluso se hizo acreedor a un Oscar de la Academia al mejor guión original a mediados de los años cuarenta, por su trabajo en el filme "El solterón y la menor". Y, pese a que se hizo reconocido por sus trabajos literarios, recién eligió esta actividad después de cumplir los cincuenta años.>
Casi toda su obra novelística fue duramente descalificada por la crítica, pero lo cierto es que cada nuevo trabajo vendía millones y millones de ejemplares en todos los rincones del mundo. Es que sumergirse en sus novelas es ingresar de lleno en una serie de intrigas mezcladas con otros condimentos que en general logran atrapar al lector, y mantenerlo en vilo hasta el final con varios cabos sueltos que se entrelazan al final. En este sentido, dominó como pocos la técnica para crear novelas casi todas devenidas en los que en inglés se denomina best-seller. Por eso, leer un libro de Sheldon es, como mínimo, el seguro pasaje para momentos agradables.>