Ayudas alimentarias que salvan millones de vidas

(EFE)

La ayuda internacional salva la vida a doscientos millones de personas que sufren hambre severa en el mundo, según el informe anual presentado en Roma por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

De esa forma, el director general de la FAO, Jacques Diouf, defendió en rueda de prensa la entrega de alimentos a los necesitados, cuestionada por quienes propagan que la ayuda genera dependencia y fomenta el egoísmo y la pereza.>

Los datos acerca del hambre en el mundo son desoladores: a los doscientos millones que dependen de la ayuda internacional para sobrevivir se añaden otros 654 millones que sufren la desnutrición crónica.>

Esa cifra de 854 millones de hambrientos, millón arriba o abajo, es estable desde hace diez años, mientras que las situaciones de emergencia se han redoblado en los últimos veinte, al pasar de 15 a 30 el número de países necesitados. En África, el número se ha triplicado, al aumentar de 8 a 24.>

Las causas de la escasez de comida suelen ser en la mayoría los conflictos armados y sus consecuencias, según el documento.>

A los doscientos millones de personas que necesitaron en el año 2005 la ayuda internacional para sobrevivir fueron a parar diez millones de toneladas de comida, en su mayoría cereales, por un valor de 2.000 millones; es decir, apenas doscientos millones de dólares menos que lo que cuesta el avión bombardero estadounidense B-2.>

Sin embargo, ante las críticas sobre la eficiencia de la ayuda alimentaria, la FAO revela que efectivamente puede tener efectos secundarios cuando la asistencia no se hace de forma apropiada.>

Por ejemplo, la ayuda puede dañar a los mercados locales cuando llega tarde y en muchas ocasiones la culpa la tienen los propios países donantes que obligan a emplear las redes de distribución nacionales en lugar de usar las existentes en las naciones pobres o utilizar las de las organizaciones internacionales.>

También puede tener efectos no deseados cuando parte de la ayuda, procedente de los excedentes en los países con más recursos, se vende en los mercados locales, porque puede aumentar la oferta y provocar así una caída de los precios, que hunde la agricultura de los países pobres.>

El estudio también revela que el 90% de la ayuda está sujeta a ese u otro tipo de condiciones, "lo que dificulta a menudo que las agencias encargadas de distribuir la ayuda puedan usarla de forma más eficaz y garantizar que llegue a la gente más necesitada. El principal donante a nivel mundial gasta cerca de la mitad de la ayuda alimentaria en procesarla a nivel local y en transportarla en compañías locales", revela el informe.>

El principal donante mundial es Estados Unidos, cuya ayuda es principalmente en cereales. El estudio también destaca que la ayuda internacional depende más de los precios de los cereales que de las necesidades reales, ya que es inversamente proporcional a los precios del mercado; es decir, cuando el cereal está caro, hay menos ayuda, mientras que cuando el está barato, hay más donaciones. Por todo ello, la FAO recomienda eliminar las ayudas condicionadas, adquirir la comida a nivel local o regional, cuando sea posible, y entregar la asistencia en forma de dinero o de cupones para alimentos.>

En cualquier caso, Terry Raney, economista y coautora del informe, declaró que la supuesta dependencia u otros efectos negativos "no pueden utilizarse como excusa para detener la ayuda alimentaria. Recibir comida mediante la ayuda es un derecho humano", declaró Raney.>