Señores directores: Que la estupidez es infinita fue un fenómeno notado por mucha gente a lo largo de los siglos y aprovechada por no pocos. Desde Teofrasto de Éfeso, en la Grecia clásica, y Erasmo, en el Renacimiento, hasta Richet, Tusman, Welles, Tabori Voltes y muchos autores que en la actualidad describen todo tipo de tonterías.
"Después de angustias mortales, Bartolillo se casó, con Lucía que parió, a cinco meses cabales. Y andaba con gran placer, diciendo: íSi no lo vieses! Lo que otra en nueve meses, hace en cinco mi mujer!".>
Cayo César Augusto Germánico, el emperador romano más conocido por su sobrenombre de Calígula, llegó a nombrar cónsul a su caballo, designación que con los tiempos pasaría a los burros, como hemos visto en nuestros gobiernos. El Banco Central del Paraguay culpa al perejil por causar la inflación que roza el diez por ciento. El perejil y el elevado precio del tomate, que se debe importar de la Argentina, son causales de este alto índice inflacionario, dice el comunicado publicado días atrás, increíbles factores desequilibrantes del presupuesto.>
Hace poco más de medio siglo teníamos en Santa Fe un personaje que como los alfajores y el Puente Colgante era emblemático nuestro ciudad: el "doctor Leoni". Quienes lo conocimos lo recordamos caminar con paso vivo, la mirada perdida, como buscando ignotos lugares, con un bastón que movía al ritmo de su brazo. Usaba un bombín negro brillante, probablemente de cartón, con una pluma verde ajustada en su cinta, y un grueso y gastado saco de lana estilo Príncipe de Gales que parecía hacer juego con los guantes de lana que usaba, indiferente al fuerte calor reinante. Sus grandes y gastados zapatos, que no estarían muy alejados de aquellos del cuento de las Siete Leguas - ya que el Dr. Leoni caminaba más que una hormiga- provenían como toda su vestimenta de donaciones que la gente le hacía. Era un hombre de cutis blanco, semicanoso y de una edad que debía haber pasado los cincuenta abriles. Un chistoso que nunca falta le había pintado las mejillas con colorete, pero él no mostraba prestar atención a esas minucias. A su paso, con ese aspecto de payaso triste y mirada perdida, era saludado por el "adiós doctor" que le prodigaban los transeúntes, sin que recibieran respuesta alguna. El "doctor Leoni", como se lo conocía, por una broma fue propuesto como funcionario, y entre sus estrafalarios proyectos se recuerda su propuesta de alambrar las orillas del río Salado para que los borrachos no se caigan al agua, colocación de un toldo de Santa Fe a Esperanza para que los linyeras tengan sombra o donación de un ojo de vidrio gigante para la ciudad de Venado Tuerto.>
Estos dislates pareciera que ganan credibilidad en los tiempos que corren, como lo demuestra por ejemplo la gente que aplaude las tilinguerías que la televisión le ofrece. No nos asombremos si mañana apareciera un decreto que obligue a conducir ebrio en vista de que los accidentes automovilísticos lo provocan 35 % de conductores en ese estado mientras que el 65 % restante lo causan quienes están sobrios.>
Eugenio J. Bonateau.>