Con una amabilidad interminable, tanto para el periodista como para la enorme cantidad de gente que se acercaba para pedirle una foto o un autógrafo, la charla fluyó por diversos caminos que fueron desde una inevitable reseña histórica propia, pasando por la opinión sobre el nivel actual de los jugadores de nuestro país, recalando en su pasatiempo favorito -el rock & roll- y concluyendo con imborrables recuerdos de Santa Fe. Un mano a mano imperdible.
La jugada era muy ambiciosa, fuerte y complicada. Sabido es que Guillermo Vilas no es muy amigo de pasar largas horas en las plateas mirando partidos de tenis. Salvo en la Copa Argentina 2006, para la cual realizó spots publicitarios y terminó formando parte pasiva de la organización, en los torneos importantes que se llevan a cabo en el país generalmente acude a los partidos más importantes sólo por un rato.
El bosque del Buenos Aires Lawn Tennis Club, donde se montó la interminable y variada "feria" de compras, fue el epicentro del primer contacto con el más grande tenista de toda la historia nacional. Precisamente, Vilas estaba en el stand de Topper, la marca de ropa deportiva que lo auspicia, firmando autógrafos. Ahí surgió la idea de la entrevista, pero claro, la cola de espera para tener el contacto con "Willy" crecía incansablemente conforme pasaban los minutos. Solamente la invalorable intervención de un amigo en común, el profesor Ariel Fernández, viejo conocido del zurdo ex tenista, le otorgó forma sólida a la posibilidad del encuentro. "Te doy mi teléfono, llamame y arreglamos", dijo Vilas. "Fantástico", pensé yo.>
El día sábado 24 de febrero, jornada de semifinales en la Copa Telmex, concretamos el encuentro. Guillermo fue todo el tiempo muy amable, pero la situación igualmente fue muy complicada por la gran atracción que tiene con el público. Para el que no lo conoce o no está muy cercano al mundo tenis, esta afirmación grafica todo: está al nivel de Diego Maradona. Finalmente, y después de muchas idas y vueltas, Guillermo Vilas le dio la entrevista exclusiva a El Litoral. Y como no podía ser de otra manera, la primera pregunta fue direccionada al peculiar aspecto popular del que goza.
-�Cómo es un día de Guillermo Vilas?
-Siempre me levanto temprano y me siento frente a la computadora. Trato de trabajar medio día cada jornada, pero tampoco es tan complicado. Trabajo de manera muy activa, arreglo encuentros, exhibiciones. Porque yo sigo haciendo todo relacionado con el tenis, juego mucho. No en ATP o ese tipo de torneos, pero sí muchas exhibiciones y presentaciones alrededor del mundo, y tengo que compaginar todo eso. Es que soy bastante minucioso al respecto. Después voy al club, juego al tenis, asisto a reuniones y por la tarde, hago cosas que me gustan.>
-�Antes el tenis era más estudiado?
-Antes era más mental y los jugadores estaban muy solos. Entonces, tenían que armarse de los elementos para poder jugar. Ahora tienen asistentes, van cambiando de técnicos; en definitiva, es muy distinto.>
-�Te gustaría volver a ser entrenador?
-Lo fui muchas veces y no me quita el sueño. Estoy muy bien con lo que estoy haciendo ahora. Las cosas que hago me dan mucha libertad y me va muy bien. Salvo que venga un proyecto muy interesante, como el que le llegó a Connors con Roddick, no lo creo. Si fuera algo así, lo tomaría.>
La charla fluye por caminos insospechados. Cuando se refiere a Santa Fe, algunas de sus respuestas sorprenden; otras satisfacen.
Al hablar de nuestra ciudad, no pudimos evitar la referencia a Fernando Dalla Fontana, ex tenista, nacido en nuestro medio. "Recuerdo que él jugaba el circuito de juveniles, pero no hizo el traslado. Jugó un poquitito, salió uno o dos años al exterior, pero después prefirió quedarse en la Argentina. Era muy duro viajar, en aquella época no había dinero y era muy difícil. Él salió en la misma camada de Clerc".
Para el final, la parte más jugosa de su disertación sobre nuestra urbe. La referencia a Ariel Fernández, viejo conocido de sus épocas de jugador juvenil. En rigor, Vilas interrumpió su ritual de autógrafos y fotos ese viernes en el stand de Topper para saludar a Ariel, con quien bromeó sobre viejos tiempos. "Tenés el "quincho' perfecto, igual que siempre", ironizó sobre el peinado de Fernández. Y relató...
"Con Ariel compartíamos el mismo profesor de tenis -explica Guillermo-, que era Felipe Locícero, un rosarino, igual que él. Yo entrenaba mucho con Ariel y estaba gran parte del tiempo con el grupo de rosarinos por mi entrenador.
"Recuerdo que él era campeón argentino en juveniles -señala-. Era muy buen jugador. Pero en esa época no se estilaba salir de viaje y, por eso, la gente no lo conocía mucho. De Argentina viajaban Soriano y Morea, que tenían mucho dinero, pero el resto no tenía en la cabeza salir del país.
En relación con este tema, "Willy" explicó que "prácticamente yo fui el primero que hizo un planteamiento para jugar en el exterior, y entonces fue cuando se abrió el camino. Había otros tenistas que habían viajado a Estados Unidos a jugar las giras de las universidades, pero ninguno hacía tours mundiales. Jugaban en el país; como mucho, se iban a Uruguay, a algún sudamericano, pero ahí terminaba la historia. El tenis era amateur", cerró.
Allí terminó la entrevista. Con agradecimientos mutuos y el cierre final. "Saludos a Ariel", concluyó, y se retiró amablemente. Los saludos serán dados, con el agradecimiento por haber hecho posible este inolvidable contacto.
El nombre de Guillermo Vilas es referente indiscutido e ineludible a la hora de consultar temas referentes al deporte blanco nacional, y por eso habló de la actualidad de algunos de los chicos que componen la denominada "legión".
Alejandro Galetto(Enviado especial a Buenos Aires)