Noticias de una guerra sorda entre clanes delictivos de nuestra ciudad nos llegan a diario. En ese cuadro de enfrentamientos permanentes hallan explicación muchos homicidios y otros graves delitos contra las personas perpetrados aquí a fines de 2006 y en lo que va de 2007. Los contendientes, que no ahorran balas, usan armas tan temibles como pistolas 9 mm y en ocasiones también metralletas. Se sabe, además, que los unos y los otros se desplazan en autos y motos de conocidas marcas y modelos recientes. Están muy bien pertrechados, los que son viejos conocidos de la policía, asesinos, ex convictos, estos narcos santafesinos que batallan en los barrios de la jurisdicción 10a. Precisamente, en la zona donde reside la familia Di Terlizzi tienen sus fuertes los clanes más picantes y, según versiones que circulan, el sargento Di Terlizzi -cuando trabajó en esa Seccional-, debió entendérselas con alguno de ellos. Según esto, el temor que genera la misteriosa desaparición de Gustavo no es infundado, no obstante, conviene recordar que aún el caso policial más complejo suele tener el desenlace menos pensado.