Cartas a la dirección

¿Estamos sin Estado o con demasiado Estado?

Señores directores: La irrupción en el siglo XVIII de las ideas de Voltaire, Montesquieu y Rousseau, en el plano político, y de Adam Smith y David Ricardo en el económico, dieron inicio a la ideología liberal y precipitaron la desaparición de las monarquías absolutas de origen divino.

Posteriormente, Herder creó el romanticismo, también llamado nacionalismo, y Marx, en el siglo XIX, el marxismo, ambos opuestos al liberalismo. También hubo algunas variantes como el keynesianismo que, a contramano del liberalismo, propició la intervención del Estado en las cuestiones públicas, lo que le permitió a Roosevelt levantar a los EE.UU., después de la debacle de la recesión de los años 30, y a Perón darles dignidad a los obreros y aplicar la justicia social en favor de los desposeídos. También surgieron el fascismo y el nazismo, con su terrible aplicación racista, conceptos que marcaron el menú ideológico del siglo XX.>

En la Argentina, con la desaparición del Estado, la exclusión social y la corrupción, impera el liberalismo más descarnado, que con sus sistemas de consumismo y mercadotecnia beneficia a los grandes factores de poder, como las multinacionales, el alto empresariado y la oligarquía, que hasta se dan el lujo de aguantar el discurso izquierdista y revolucionario del presidente Kirchner, lo cual resulta patético, pero ponen el grito en el cielo cuando los obreros piden un aumento de sus miserables salarios, acusándolos de que eso va a producir inflación y va a estallar todo por los aires.>

Entonces si la corrupta y fraudulenta generación de 1880 llevaba a los pobres a votar en las parroquias, a punta de fusil, en las próximas elecciones los van a llevar bajo la amenaza de quitarles los planes sociales. Ricardo Carreño. DNI: 4.283.845. Ciudad.>

Al Dr. González

Señores directores: Al querido Dr. Ricardo González, "El Negro". Siempre pienso que uno debe agradecer que en nuestro camino se cruce gente como vos. Recuerdo, cuando de niña esperaba en los pasillos de la clínica, ansiosa, que abrieras la puerta, porque siempre nos recibías con alegría, un beso y un abrazo.

Dispuesto a ayudarnos y curarnos en lo que a la salud se refiere, y hasta pintabas de una manera mágica una sonrisa en nuestro corazón con tus ocurrencias.>

íCuánto lamento no haberte visto más seguido, mi querido médico pediatra y amigo! Hoy te doy las gracias por haber estado, por tu corazón inmenso para cada niño que se te acercó. Cristina Leiva. DNI: 22.800.988.>