Cartas a la Dirección
La encuestocracia

Señores directores: Mucha tinta corre sobre el tema de las encuestas y los encuestadores, lo que a veces nos hace pensar en si tenemos que elegir entre ellas o el libre albedrío. La difusión abusiva de opiniones sondeadas favorece sin duda -manejadas por periodistas parciales- a los gobiernos autoritarios. La democracia no sale ilesa de los "juegos" de números, porcentajes y pronósticos, lo que crece día a día y se torna más evidente, cuando las encuestas son "compradas" o dirigidas y encima caen en manos de medios, controlados o dominados por publicidad o pautas oficiales, como "premio" del gobierno de turno. Si no fuesen controladas o inducidas serían útiles para los actos de gobierno y para la democracia misma. Creo que en nuestro país son lo contrario:

-Las mediciones suelen fallar y poseen imponderables.>

-Son meras muestras representativas de quienes acceden a participar y sabemos que son pocos. La gente es reacia, bien sea en la calle, por teléfono, en su casa (donde ante la inseguridad, ni abre la puerta al encuestador) a contestar.>

-Muchas preguntas suelen ser capciosas, engañosas y hasta irrelevantes. En la mayoría de los casos, manipuladas, para inducir la respuesta que se busca.>

-La opinión de la gente a las "apuradas" no contiene análisis ni reflexión.>

-Suelen favorecer a medios no independientes, cuando con sensacionalismo o nota de tapa, inducen o engañan al lector.>

En esta época electoral, lo preocupante es su influencia en el votante y a ello apuntan las "tendenciosas". Nuestra idiosincrasia nos lleva al voto a "ganador" (los políticos lo saben) como escape a la frustración de una "derrota" que se siente como personal. Por ello creo que una encuesta o voto dirigido es contrario a un sistema republicano y democrático.>

Francisco Scolaro. DNI: 4.702.585. Buenos Aires.>