Precios "controlados"
Advierten sobre posible aceleramiento inflacionario
Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central, sostuvo que la actual política de control de precios no soluciona el problema de fondo y anticipó que, después de las elecciones, reaparecerán los aumentos de tarifas y recrudecerán las demandas salariales. El economista insiste en que el gobierno está "barriendo la basura debajo de la alfombra" por tratarse de un año electoral.

Ignacio Sanguinetti y Sergio Serrichio (CMI)

-¿Cómo ve la política antiinflacionaria del gobierno?

-El tema de la carne está cada vez peor. Si bien los productores se encuentran mejor que en los últimos treinta años, están desanimados. Escuchar a un funcionario decir: "Porque estás ganando plata, te la quito" o "No te dejo exportar" los vuelve temerosos. Por eso, muchos se pasan a la soja.>

-¿Pasa sólo con la ganadería?-No. Se repite en todos los sectores agropecuarios, en lácteos y en toda la producción de alimentos para el mercado interno. Están todos perseguidos. En la industria del vino fino no hay esa sensación, porque no es relevante para el Índice de Precios al Consumidor (IPC), pero entre los productores del vino común, que sí es computado, el miedo es palpable. -¿Qué opina del esquema de compensaciones que empezó a aplicar el gobierno?-No puede ni comenzar a funcionar, porque hace ya 15 años fueron desmanteladas la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes. Cuando se desreguló la economía, se rompieron los instrumentos. Por eso, ahora, se reparten subsidios en vez de hacer lo que hubiera sido lógico en esta política -que no comparto- de feroz intervención: que el gobierno comprara la cosecha y que después decidiera cómo ir vendiéndola. Hoy, en cambio, pretende que el consumo tenga un precio; la exportación, otro, y los que usan granos como insumos para bienes de consumo interno, otro diferente. Y quieren compensar el diferencial con subsidios en lugar de hacerse del producto físico, que sería lo más lógico. Ni quiero pensar en las filtraciones y corruptelas que va a haber, asociadas a la Oncca (la agencia a cargo de las compensaciones), que tiene poderes ilegales y anticonstitucionales.

Cuestión de límites

-¿Cuál es el límite entre intervención e ilegalidad?

-No estoy en contra de que el Estado tenga políticas, pero no se puede hacer lo que se hace sin una ley que lo habilite. El gobierno impide exportar, obliga a vender. Ésas son acciones ilegales.>

-Más allá de su legalidad, esas medidas, ¿tienen alguna eficacia?-En realidad, en lo único que impactan es en el índice de precios, no en los precios reales. Generan mercado negro y desalientan la producción. En definitiva, son inflacionarias, porque tiran la oferta para abajo. En ganadería, los productores están vendiendo un porcentaje mayor de vientres. Quiere decir que, dentro de dos años, habrá menos novillos. Alguien deberá pagar el costo de esta política ganadera. -¿Puede aguantar este esquema?-Hasta octubre. Pero que aguante no quiere decir que funcione bien. Significa que el gobierno lo puede mantener. Después, la inflación que han barrido bajo la alfombra verá la luz. En algún trimestre post electoral se presentarán una inflación mayor y una sacudida: se deberá resolver el tema tarifas y habrá ajustes salariales. Incluso, si continúa el oficialismo. La actual política comienza a no tener efecto. Lograron que la gente no le crea al Índice. ¿Alguien vio a Kirchner ufanarse de una inflación de un dígito? Dijo que bajaron el desempleo, pero nada sobre la inflación, porque sabe que desataría carcajadas. Políticamente, el "logro" de Guillermo Moreno (el secretario de Comercio) está devaluado, no sirve. El gobierno necesita reconstruir la credibilidad del Indec antes de decir que ha bajado la inflación.

La inflación real

-¿Cuál cree que es la inflación real?

-Creo que está entre 15 y 20 %. El problema es que se acelere. Se han hecho dos cosas nocivas de forma innecesaria: recalentar el consumo del sector de grandes ingresos e introducir controles sobre los precios, lo que rompió la credibilidad del Índice. Se debió insistir con una política fiscal y una de ingresos, tratando de generar una reasignación de éstos en los sectores más bajos.>

-Los últimos datos muestran que el crecimiento sigue fuerte. ¿Puede afectarlo la inflación?-A estos niveles, la inflación no perjudica. Por ahora es procíclica. Compro antes, por temor a que suba, y así se genera más demanda. La inflación es anticonsumo cuando le gana a las subas de salarios, y de eso estamos lejos. Lo que hay que entender es que, en algún momento, va a haber que blanquear esta inflación. Ya sea a fin de año o en 2008, tendremos un rebote inflacionario y tal vez, menos crecimiento, por el incremento de las tarifas y el blanqueo de ciertos precios. De todos modos, sería pasar a un aumento del 4 %, no a una recesión. -Quiere decir que la política macroeconómica sigue siendo sólida...-Critico muchas cosas de este gobierno, pero no la macro. La veo muy sólida. No hay otra amenaza, más allá de la inflación. No hay problema fiscal. Las provincias están mal, pero porque el gobierno decidió asfixiarlas para ganar concesiones políticas. Si les coparticiparan el crecimiento de la recaudación, no tendrían mayores problemas. -¿Y por el lado externo?-No creo que se desplome el precio de los commodities. Es más probable que suban y no que bajen. Se deben tener en cuenta la demanda por el biodiésel y China. Tampoco veo un colapso de Estados Unidos. Sólo algunas burbujas más que se pinchen. Estados Unidos crecerá menos, pero seguirá desarrollándose. No veo nada grave. En la Argentina, no hay riesgo de crisis macroeconómica de aquí a dos años.

Redistribución, pero al revés

Según el economista, los subsidios al 10 % más rico de la población quintuplican el monto de los planes sociales, destinados al 10 % más pobre.

De acuerdo con González Fraga, al revés de lo que el propio gobierno proclama, la política oficial favorece a los ricos más que a los pobres. Lo ve incluso en los datos de inflación. "Desde la primera mitad del año pasado hay un recalentamiento inflacionario basado en los consumos de clase alta. La principal explicación del 9,8 % que subió el IPC en 2006 es el ítem consumos fuera del hogar. Luego, están servicios privados, de educación, de salud, reparación de viviendas, verduras frescas y congeladas, ropa, turismo. Explican 60 % de la inflación, y son todos consumos de clase alta", afirma.

-¿A qué se debe?-Ha habido 10 mil millones de pesos adicionales en créditos de consumo: tarjetas, créditos personales, que se volcaron al 10 % más rico. Además, se mantuvo una política de subsidios, vía tarifas congeladas, o una política de carne que bajó el precio del lomo pero no el del asado. Todo esto beneficia al 10 % más rico. -Es al revés de lo que dice el gobierno...-Sí, y le doy un ejemplo para que quede más claro. En la Argentina, hay unos 10 millones de familias. Suponiendo que los planes sociales estén bien adjudicados, el millón de familias más pobres recibe un plan por mes, pero el millón de familias más ricas recibe, cada una, cinco planes por mes vía subsidios a la nafta, el gas y la electricidad. En la cuenta de gas de una familia rica, hay en promedio un subsidio que equivale a un plan y medio. Si se suman todos los subsidios indirectos, se suman cinco planes Jefes y Jefas de Hogar por cada una de las familias más ricas del país. Y este desequilibrio se da fundamentalmente en la ciudad de Buenos Aires, no en el interior, donde las tarifas son más caras. Acá, en Capital Federal, en este barrio, uno de los más caros de Buenos Aires, el precio del gas natural es 11 veces más barato que el promedio mundial. Está a la mitad de Bolivia, que es un país pobre y gasífero. Y cinco veces más barato que el gas en garrafa, el que usan los pobres. -¿Por qué cree que esta crítica a la política oficial no prende ni le hace mella al gobierno?-Porque este gobierno no deja que se la haga una pregunta. A su vez, nadie quiere oponérsele. Hay una autocensura muy importante en los medios y también entre los empresarios.

Kirchner no sabe gestionar

Contra la opinión establecida, González Fraga afirma que Kirchner no sabe gestionar, pero es un maestro para reaccionar a las encuestas.

-¿Cómo calificaría la gestión de Kirchner?-No creo que sea un fuerte de este gobierno, que gestiona reaccionando frente a las noticias del día. Kirchner no ha sido capaz de tener un plan ganadero, un plan energético. No hay plan educativo, ni una política industrial, ni de transporte. Después de que Redrado pasó al Banco Central, no ha habido política comercial. Tampoco tenemos una política externa definida, sólo negocios con Chávez. No saben planificar, solamente leer encuestas y reaccionar. -¿Cuáles son las posibilidades reales de Lavagna en las elecciones de octubre?-Tenemos entre 8 % y 12 % de intención de voto, varias más que lo que tenía Kirchner a tres meses de las elecciones de 2003. No es tiempo de leer encuestas. Falta mucho. Creo que la alianza con el radicalismo es un gran apoyo para Lavagna. Sólo el radicalismo da una apoyatura nacional. Mucho más que un personaje mal llamado de centro-derecha (por Macri). Además, el radicalismo es coherente con el pensamiento de Lavagna: tipo de cambio alto, tasa de interés baja y superávit fiscal. El radicalismo aporta actitud republicana, respeto por las instituciones, contralor del Ejecutivo, reclamo de transparencia, límites al poder. Creo que, al cabo de estos años, mucha gente empieza a extrañar esas cuestiones. -¿A quién preferirían enfrentar, a Kirchner o a Cristina?-Si miro cuál es el candidato más débil, obviamente preferimos a la mujer. Pero si logramos que vaya Kirchner, habremos justificado todo nuestro esfuerzo, porque sería el principio del fin del kirchnerismo. Kirchner es un presidente menos fuerte y menos querido de lo que parece. Tiene seguidores, pero no tiene mucha gente, ni siquiera en su gobierno, que lo respete. Es más lo que le temen que lo que lo respetan. Ha acumulado poder a través de la billetera y vendido muy bien una imagen, gracias a su control de los medios. Hay muchos que no se animan contra él. -¿Con qué modelo de gobierno se identifican?-Lavagna es una alternativa progresista. Pero seria, no populista. Surge la comparación con Ricardo Lagos, con Fernando Henrique Cardoso. -¿Y con Lula?-Con Lula tenemos diferencias económicas. Ha temido tanto el castigo de los mercados que ha sobreactuado: altas tasas de interés y apreciación cambiaria. Hace rato que quiere, pero no puede, salir de esa trampa.