Las sordas tensiones en el trato fiscal federal

Mientras Santa Fe proyecta finalizar el presente año con un resultado financiero positivo de más de 300 millones de pesos, el gobierno de la provincia de Buenos Aires cerraría sus cuentas con un déficit del orden de los 1.850 millones de pesos.

Las cifras son apenas un indicador de las sordas tensiones fiscales que el año electoral posterga sin debates parlamentarios evidentes. Y plantean inequidades en el tratamiento nacional a los distritos que cumplen con la ley de Responsabilidad Fiscal frente a los que están excedidos.>

Buenos Aires cerró sus cuentas con un déficit de $ 1500 millones en 2006. La Nación es acreedora del 70 % de la deuda de ese distrito, y el gobierno nacional -que debía actualizar los programas de financiamiento mediante la inflación- ya cambió ese criterio por una tasa fija.>

El mayor distrito argentino quedó desequilibrado por una decisión política de Antonio Cafiero. En el marco de la lucha interna que terminó perdiendo frente a Carlos Menem en la carrera presidencial, cedió varios puntos de coparticipación para ganar las simpatías de otros distritos; desde entonces, las cuentas bonaerenses quedaron malheridas.>

Otro fuerte condicionante político, la disputa presidencial de Duhalde frente a Menem, llevó a Buenos Aires a ser detonante preferencial de la crisis que terminó con la convertibilidad por desequilibrio de las cuentas públicas.>

Este año, la más grande de las provincias argentinas recibió $ 300 millones de la cartera educativa nacional para pagar el aumento a sus docentes, pero Daniel Filmus prometió otros $ 175 millones. Y la Nación deberá refinanciar unos $ 2.700 más, para refinanciar los servicios de la deuda bonaerense.>

No es casual la renuncia de Gerardo Otero a la cartera económica con sede en La Plata. Tampoco lo son los reclamos -poco difundidos- en el Parlamento de diputados nacionales de la oposición, que se quejan porque la Nación ha acumulado unos 4200 millones en ATN.>

Las provincias son dueñas de esos fondos, que la Nación no distribuye y que ayudan a financiar el superávit nacional. Pero las provincias endeudadas, que son propietarias de parte de esos recursos, pagan intereses a la Nación.>

La discrecionalidad del gobierno federal permite asistir y condicionar a los distritos endeudados. Pero, al mismo tiempo, posterga los méritos de distritos como Santa Fe, cuyo endeudamiento no supera el 6,4 % del presupuesto 2007 (estimación oficial) frente al tope del 15 % excedido de muchos distritos, que no cumplen con la norma que pone topes a los endeudamientos.>