Una fecha que se aproxima trayendo tristes recuerdos, lluvia que se acumuló en las zanjas en las últimas semanas y elevó el nivel de los ríos que nos circundan, angustias a flor de piel por heridas que quizás no cierran en algunas personas. Son muchos los hechos que pusieron en alerta a los vecinos de nuestra ciudad, tanto a aquellos que padecieron la inundación del Salado en 2003 como a otros que se vieron afectados indirectamente.
Desde aquella catástrofe hídrica, marzo y abril son meses en los que muchos manifiestan cierta sensación de alarma, sobre todo, en el sector oeste de nuestra ciudad. En los últimos días lluviosos algunos vecinos comenzaron a embolsar ropa y otras pertenencias o a correr y levantar los muebles de sus casas, pensando qué hacer si venía el agua, si otra vez el destino les jugaba en contra.>
A diferencia de lo que sucedió entonces -cuando el agua del Salado no sólo dejó una marca en las paredes cuando se retiró-, estas personas hoy tienen un lugar adónde recurrir, una instancia para poder sobrellevar esta angustia. La contención que les ofrecen 23 psicólogos en 14 barrios de nuestra ciudad, Rincón y Alto Verde les permite mantener la calma, hablar del tema, pero otros todavía no consiguen esto.>
La Dirección de Salud Mental de la cartera sanitaria viene trabajando con sus psicólogos y todo el equipo de salud de los barrios en este sentido, brindando a la población que lo requiera asistencia psicológica, que actualmente no sólo refiere a las secuelas de la inundación.>
"Después de 2003, casi siempre se renueva esta sensación de alarma en los meses de marzo y abril y la cantidad de lluvia que ha caído hace unas semanas también ayudó. Esto sucede sin importar al altura del río existente en ese momento", aseguraron los psicólogos Gustavo Castaño y Melisa Pianetti, director de Salud Mental y coordinadora de los psicólogos.>
Advirtieron que en las familias que viven en el cordón oeste perciben "algo llamativo, que es esta marca en la cultura: estacionalmente hay cierto incremento de actitudes de prevención que a veces son hasta contrafóbicas, como se suelen denominar, como embolsar las pertenencias y correr los muebles, tomar los recaudos por las dudas".>
Aclararon que "en todos los demás lugares (como Alto Verde y Rincón) no hay una situación de pánico. El tema está rondando por los barrios, aparece tanto en los consultorios (donde atendemos 720 personas por mes en la parte clínica) como en las actividades comunitarias que encaramos porque es parte de la historia de ellos".>
En este sentido, los psicólogos remarcaron que en el cordón oeste la situación es bastante diferente a lo que ocurre en aquellos distritos costeros, donde están acostumbrados a las crecidas del Paraná, donde ya forma parte de la cultura de los lugareños trasladarse a otro lugar para ciertas épocas del año o durante una crecida.
"Los psicólogos evaluamos el hecho de embolsar ropa o correr los muebles por si les llega el agua como una forma de elaboración después de lo que fue el 2003. Vemos que la gente puede prepararse más allá de cómo esté el nivel del río. Esto se vio esas semanas que llovió mucho y que el río estaba un poco más alto", precisaron.>
También comentaron que "advertimos que una de las palabras que surgía siempre era alarma, que de hecho apareció en 2003 y para mucha gente después se convirtió en un hecho concreto, que después fue la inundación. Cuando las personas escuchan esta palabra tienden a relacionarla con una probabilidad de que exista una situación similar".>
Pero ahora -aclararon- no hay una situación generalizada de malestar por esa alarma de la inundación pero sí aparecen situaciones de angustia. Estamos trabajando desde 2003 con las personas, más allá de lo que fue la inundación y a veces es muy difícil separar y plantear que en estos dos meses de estos años aparecen síntomas solamente asociados con eso. Venimos trabajando con una continuidad y la ayuda fue más allá de la inundación, fue tomando otras dimensiones, con casi 3.000 situaciones a nivel clínico, es decir, en el consultorio mensualmente.>
Como consecuencia de estos hechos que movilizaron a la población en las últimas semanas, los psicólogos y el resto del equipo de salud se vieron permanentemente consultados respecto la veracidad o no de algunas versiones que alertaban sobre la posibilidad de que aquella catástrofe hídrica se repitiera.
"Se daba información constantemente desde los medios pero la gente seguía preguntando igual y nos demandaba información constantemente sobre los parámetros concretos de cómo estaba el río", advirtieron.>
Por último, concluyeron explicando que "los psicólogos formamos parte del equipo de salud y la gente toma como referencia este trabajo y, al devolverles estos parámetros reales, tendieron a tranquilizarse. Muchas personas escuchaban las informaciones y no podían creerlas pero confiaron en los equipos de salud. Esto sirvió para atenuar el incremento de la ansiedad y la angustia, más allá de estos picos del río".>
Los psicólogos de Salud Mental aseguraron que advierten una circunstancia "complicada desde el punto de vista de la situación de alarma, ansiedad y angustia" en el barrio La Tablada, ubicado el noroeste de nuestra ciudad.
Estos vecinos -precisaron- fueron trasladados a un sector diferente, la Nueva Tablada. En general, suelen pasar el día en La Tablada y, después, se van a dormir a sus nuevas viviendas.
Por este motivo, desde esa Dirección se acordó "trabajar más intensamente: se ha establecido una guardia permanente respecto a esta barriada, con la posibilidad de que, si hubiera alguna situación de inundación, los centros de salud estarían abiertos hasta las 22. También organizamos brigadas que van de mañana y de tarde, y armamos un grupo terapéutico con los agentes comunitarios porque, para poder trabajar con esa población, habiendo sido ellos también afectados, tienen que estar especialmente tranquilos y preparados, manejando las propias ansiedades, los temores y las angustias".
Para esta tarea también colaboran con el equipo de atención primaria de la Salud del hospital Mira y López, ya que ese sector de la ciudad pertenece a su área programática.
Y agregaron: "La gente manifiesta el arraigo a aquel barrio, su pertenencia a aquél. Incluso, en su momento, dijeron que no querían irse de La Tablada porque la siguen sintiendo como su lugar. Aquí ha habido algunas situaciones de pánico, a diferencia de lo que ocurre en el cordón oeste".
Presencia
Los 23 psicólogos pertenecientes a la Dirección de Salud Mental trabajan en 11 barrios de nuestra ciudad: Santa Rosa de Lima, Chalet, Barranquitas, San Lorenzo, Centenario, Villa del Parque, 12 de Octubre, Alfonso, Yapeyú, La Nueva Tablada (también en La Tablada) y Callejón Roca. Asimismo, brindan asistencia psicológica a los vecinos de Rincón, Recreo y Alto Verde que así lo requieran.
Mariana Rivera