Compromiso común para un tránsito seguro

Cifras en aumento, porcentajes que otorgan mayor participación a las principales provincias en los números globales, edades de riesgo que disminuyen y costos millonarios acompañan los periódicos balances sobre accidentes de tránsito. Y la misma realidad que se observa en todo el país se repite en territorio santafesino, uno de los que encabeza el ranking de muertes y heridos por esta causa.

En materia de seguridad vial confluyen, al menos, tres factores: el estado de los caminos, las características de los vehículos y el desempeño del conductor. A los que podrían sumarse las condiciones meteorológicas propias de la zona y la época: en esta región, desde que comienza el otoño y a medida que avanza el invierno, la niebla se vuelve un importante elemento para tener en cuenta si se transita por las rutas.>

Diversas medidas se analizan a fin de disminuir riesgos y aumentar los controles; más inspectores para las rutas de la provincia, pruebas de alcoholemia y de fatiga, campañas de educación vial, son algunas de las acciones proyectadas, comprometidas o puestas efectivamente en práctica -según el caso- en el marco de una política que debe ser prioritaria dentro de la agenda pública: está en juego, ni más ni menos, que la vida de personas, muchas de ellas jóvenes y niños.>

Mientras tanto, varias iniciativas confluyen en el Congreso Nacional para declarar la Emergencia Vial en todas las rutas y caminos del país, de manera de avanzar con medidas comunes a todos los distritos, que pongan freno a la creciente cifra de víctimas fatales.>

Sin embargo, la problemática del tránsito no puede considerarse desde una perspectiva parcial, sino que requiere de un encadenamiento de acciones que garanticen -por un lado- mejores condiciones de transitabilidad con rutas bien mantenidas, banquinas adecuadas, refugios para pasajeros y buena señalización, entre otros factores. A todo ello deberán sumarse controles sostenidos en el tiempo sobre el estado de los vehículos -mucho más si se trata de unidades de transporte de pasajeros-, y sanciones efectivas para quienes transgreden las normas que buscan resguardar, precisamente, la seguridad en el tránsito.>

Más allá de las acciones colectivas, instrumentadas por organismos públicos y desde ámbitos de decisión de todas las jurisdicciones, también resulta fundamental asumir una actitud responsable frente al volante. Existen normas básicas para garantizar una conducción segura, reglas generales y conocidas por quienes tramitan y obtienen la correspondiente licencia, velocidades máximas que imponen un límite, maniobras que suponen un riesgo cierto y condiciones particulares que son intransferibles. No ingerir alcohol antes de manejar y utilizar el cinturón de seguridad son consignas que deberían formar parte de la rutina de todo conductor.>

Sin un compromiso común, que involucre medidas públicas con un compromiso privado, resulta imposible poner freno a una enfermedad que -paradójicamente- cuesta más vidas entre personas sanas.>