La vuelta al mundo
Los cincuenta años de la Unión Europea

La Unión Europea celebró sus primeros cincuenta años de vida con planes hacia el futuro, planes que incluyen la resolución de problemas tan serios como la inmigración, la inclusión de los países del este, la coexistencia pacífica o el crecimiento económico. El balance de estas bodas de oro es en general optimista pero no ingenuo.

Europa unida es una potencia económica con indudable gravitación cultural y política en el mundo. Sus ambigüedades en materia militar, sus indecisiones -o como se las quiera llamar- en ese terreno, son el producto de grandes dilemas históricos. Europa vacila y Bush no vacila, pero atendiendo las consecuencias de estos actos cualquier observador está tentado a ponerse del lado de los supuestos vacilantes.>

La unidad europea en el orden interno contribuyó al crecimiento y la integración de diversas economías nacionales. El proyecto que apenas concluida la Segunda Guerra Mundial iniciaron Francia y Alemania, hoy cuenta con la adhesión de 27 países y se sabe que en la lista de espera hay varios anotados. En su momento, la idea de unir a Europa en una trama de instituciones tuvo un objetivo político militar muy preciso. Se trataba de impedir que una vez más el continente se viera sacudido por una guerra.>

Los principales historiadores y analistas políticos entendían que la relación entre Francia y Alemania era clave para elaborar una estrategia de paz para todo el continente. En 1871, en 1914 y en 1939 la disputa por territorios o por recursos naturales había estallado en estas fronteras. �Cómo impedir que en el futuro se repita la tragedia?>

A este interrogante lo develaron los principales dirigentes europeos proponiéndose constituir un conjunto de instituciones que impidan la resolución militar de las diferencias. El primer compromiso que se firmó fue alrededor de la explotación del carbón y el acero. Holanda, Bélgica, Luxemburgo, entre otros, apoyaron estas coincidencias. El 24 de marzo de 1957 se firmó el Tratado de Roma que formalmente dio vida a la Unión Europea, fecha que hoy se está recordando. Después se siguió avanzando en temas tales como las uniones aduaneras, un sistema monetario común, un parlamento.>

En 1962 se firmó la Política Agrícola Común, un acuerdo destinado a proteger y subsidiar a los productores agrícolas en perjuicio de países exportadores de carnes y granos como la Argentina. Esta disposición se hizo contradiciendo los principios liberales que decían defender los principales políticos e ideólogos de la Unión Europea.>

Cuando a Ludwig Erhard un periodista le preguntó si no era una contradicción ser liberal y defender estas políticas de subsidios, admitió que efectivamente era una contradicción, pero que en política muchas veces hay que elegir entre las necesidades prácticas y las necesidades de la teoría, una lección magistral para algunos liberales criollos.>

El proyecto de Unión Europea fue promovido en primer lugar por las grandes potencias europeas de su momento, se consolidó con el apoyo de economías desarrolladas y luego alentó el crecimiento y la integración de las economías más atrasadas. Hoy Irlanda, España, Portugal y Grecia, entre otras, deben su prosperidad a la decisión de su clase dirigente de integrarse.>

En su momento, los críticos señalaron que la unión resultaba funcional a los intereses norteamericanos o que solamente podría existir en el marco de la Guerra Fría. La Guerra Fría ha concluido y la Unión Europea sigue gozando de muy buena salud. Estados Unidos sigue siendo el gran imperio, pero a juzgar por el desarrollo de los conflictos internacionales no podría afirmarse que la UE sea una esclava de la política de la Casa Blanca.>

La integración europea es una estrategia que se fue desarrollando a lo largo de cincuenta años, medio siglo para ser más elocuente. El dato merece mencionarse para comparar esta perspectiva de largo plazo con las visiones estrechas, mezquinas y cortoplacistas de los dirigentes del Mercosur. En Europa el aprendizaje político fue una consecuencia de las guerras y de sus calamidades sociales. El sufrimiento, la devastación social provocadas por las guerras alentaron acuerdos políticos estratégicos para impedir la repetición de las conocidas tragedias.>

Nadie pensó o imaginó que la integración se lograría de la noche a la mañana. Se sabía que había que trabajar a largo plazo resolviendo en el camino contradicciones de todo tipo. La construcción de la Unión Europea no fue un paseo por una avenida liberada de obstáculos. Por el contrario, hubo que limar desconfianzas y prevenciones de todo tipo, compatibilizar intereses económicos antagónicos, intereses que hasta el día de hoy siguen gravitando a través de la cobertura ideológica del nacionalismo.>

La clave del éxito europeo fue la noción de que la unión convenía, favorecía a todos, que todos los integrantes, de una manera u otra, se beneficiarían con la integración. Este concepto, el de beneficios proporcionales compartidos por todos, también debería ser tenido en cuenta, y muy en cuenta, por los dirigentes del Mercosur y, muy en particular, por los dos protagonistas centrales, Brasil y Argentina.>

En su momento, Francia y Alemania entendieron que el mejor negocio era el acuerdo, una certeza que Brasil y Argentina parecen entender de la boca para afuera, pero que nunca terminan de hacerse cargo de las responsabilidades que se derivan de ese principio. Se podrá decir que el Mercosur padece problemas que no debieron afrontar los líderes europeos. Puede ser, pero admitamos que en Europa hubo que hacerse cargo del drama de la guerra, algo desconocido en América del sur en el último siglo.>

Hoy la Unión Europea es una realidad económica en expansión que integra a cientos de millones de personas. Problemas tiene a montones, pero daría la impresión de que existen los marcos institucionales y la voluntad política para resolverlos de la mejor manera posible. Hacia el futuro está previsto la integración de nuevas naciones, la elaboración de un marco jurídico -que no tiene el nombre de constitución pero que se le parece bastante-, la reglamentación de la inmigración ilegal y, al mismo tiempo, la condena a todo tipo de xenofobia o racismo. >

Rogelio Alaniz