Encierro vigilado por la imagen

"El Hermano Grande os vigila, advertía la inscripción... A la distancia, un helicóptero volaba sobre los techos de las casas... Era la patrulla policial, atisbando a través de las ventanas de los vecinos. Pero esas patrullas no eran de mayor cuidado. Lo único que de verdad contaba era la Policía del Pensamiento". George Orwell, "1984".

Duermen, comen, hablan, toman sol. A veces se ríen. Otras, lloran. Sus miradas carecen de expresión y los abrazos que se regalan parecerían simular sentimientos. Deambulan por una casa que no es hogar, guiados, y seguidos al mismo tiempo, por cámaras que no los abandonan. Quizás, ser observados les sirva como un tranquilizante existencial y sus vidas tomen sentido gracias al régimen que los controla. De ser así, la visibilidad por un lado los somete, y por otro les hace creer que sólo de ese modo podrán ser personas.>

La lógica de su razonamiento se ajusta a conceptos como ""expulsión", "nominación", "juego", "eliminación", "finalista", "ganador", "perdedor". Es por ello que, en sus días y en sus noches, la lealtad y la verdad son valores que se convierten en falsos patrones morales justificativos de la fatal competencia.>

La salida del anonimato por el pase a la vidriera tiene un alto costo, aunque ninguno de ellos parece ser consciente de qué es lo que verdaderamente pierden. Ellos no son otros que los integrantes de "Gran Hermano 2007", el reality show que Telefé emite en su versión argentina, y que el lunes pasado, en la llamada "gala de nominación", obtuvo el 30.2 % del rating según Ibope. La vida cotidiana convertida en un espectáculo voyeurista, lejos de espantar, seduce a un público que no deja de ver como atractivo el encierro vigilado. Personas convertidas en personajes de una farsa, ésas son las figuras de las que todos hablan y a las que todos miran. Y un hermano muy grande que nos vigila.>