Hubo importante mortandad de animales en la zona de islas
La enseñanza que nos dejó el río
Luego de haber alcanzado la marca máxima de 7,35 metros el 18 del corriente, el río San Javier inició un sostenido descenso. Esta mañana se ubicaba en 6,86 metros, o sea, 11 centímetros menos que ayer.

San Javier (C).-De todas las crecidas que hemos sido testigos en los últimos 50 años, no recordamos ninguna que haya provocado la muerte de tantos vacunos como en esta oportunidad, por haber quedado entre el agua en las islas sin posibilidad de ser trasladados. La mortandad, seguramente continuará, pese a la bajante, como consecuencia de la prolongada permanencia de los animales en terrenos anegados o extremadamente húmedos.

Cabe agregar que la riada que está finalizando en la zona de la costa que tuvo su pico máximo el 18 de marzo con los 7,35 metros alcanzados en esta ciudad, distó mucho de ser extraordinaria. Estuvo dos metros por debajo de los 9,36 metros del 17 de junio de 1992.>

Consideramos que la gravedad de lo sucedido merece ser analizado exhaustivamente a fin de sentar las bases que permitan adoptar, en el futuro, medidas mínimas de prevención para que nunca más vuelva a repetirse este desastre que tanto daño causó a los ganaderos y, por ende, a la ganadería en general y a la economía de este sector en la provincia.>

Si se supone que antes del repunte del río, en las islas de los departamentos San Javier y Garay había 350 mil cabezas -como se dice-, habría estado en peligro un capital del orden de los 200 millones de pesos. Por esta razón, sería necesario regular la crianza de vacas en ese sector, pues no se puede dejar librado al azar algo que demandó la inversión de importantes sumas de dinero para mejorar y mantener la sanidad de los rodeos.>

Advertir a tiempo

Ante este panorama, sería bueno advertirle a aquellos que desean iniciarse en la explotación ganadera y no posean campos fuera de las islas, que la actividad no se puede desarrollar en forma permanente debido, precisamente, a las periódicas crecidas del río. Si bien pueden pasar 9 años como ahora, a lo mejor le toca abandonar la isla a los pocos meses de haber ingresado. Por lo tanto, previamente deberá tener bien definido lo que va a hacer con sus animales una vez evacuados, especialmente si persiste la falta de potreros para arrendar para pastaje o la superficie de los campos de la región esté muy reducida por lluvias intensas y desborde de los arroyos Saladillos Dulce y Amargo.

Creemos que en algún organismo oficial vinculado al agro, debería funcionar una dependencia específica para atender todo lo relacionado con el movimiento de vacunos en las islas, donde, por ejemplo, el interesado pueda tener a su disposición los antecedentes relacionados con las principales riadas del siglo anterior (las de 1905, 1929, 1959, 1966, 1973, 1977, 1982/83) que fueron catastróficas y prolongadas. En estas oportunidades, las islas estuvieron inundadas prácticamente dos años y medio.>

También se presentaron inconvenientes en los repuntes de l986, l992 y l998, y muchos otros intermedios que sin llegar a provocar inconvenientes en las poblaciones ribereñas, obligaron a desalojar las islas. >

Instrucciones precisas

Por otra parte, quienes estén al frente del despacho a crearse, deberían contar con precisas instrucciones para actuar en caso de una emergencia hídrica, teniendo en cuenta que cuando el río Paraná alcanzaba determinada altura en Puerto Iguazú y posteriormente en Corrientes, los antiguos ganaderos se movilizaban para juntar y sacar sus animales por arreo antes de que el pico llegara a la zona y les bloqueara los caminos.

Este antecedente del hombre conocedor del río y de las islas puede fallar si ante un repentino incremento del nivel de aguas le sucede un inmediato descenso; pero, es preferible una salida innecesaria a estar esperando "a ver lo que hace el río" o pensar que "a lo mejor no va a pasar nada", como lamentablemente ocurrió en esas circunstancias.>

En última instancia, queda recurrir a las embarcaciones. Éstas son escasas y después de tanto tiempo de estar anegadas las islas, a gran parte de los animales se los evacúa para que mueran afuera.>

Por lo tanto, ante la noticia de que en ambos puertos el río alcanzó un nivel que, sin lugar a dudas, provocará una segura crecida de consideración en la zona (el agua que se desplaza hacia el sur en busca del Río de La Plata no tiene un camino alternativo), la citada oficina debería implementar un sistema de alarma dirigido a los ganaderos. De esta forma, podrán organizarse para salir con sus vacas y si en el curso superior la altura persiste por muchos días, habrá que recordarles lo "del desastre de la creciente de 2007".>

El dato

Habría

que poner en marcha una campaña tendiente a detectar campos que pudieran ser alquilados para pastaje y organizar todo lo relacionado con la provisión de forrajes. De esta manera, el ganadero sabría qué hacer con sus vacunos apenas esté fuera de la isla.

Carlos María Medera