¿Por qué nadie hace algo?
Cambio climático: camino hacia el colapso
Eduardo Calvo Sans pronosticó que esos cambios serán más severos en el futuro. El experto en física climatológica objetó la "religión del consumo" que -dijo- puede llevarnos a cometer barbaridades y propuso crear una nueva civilización, con otros valores.

Agencia Télam-El Litoral

"¿Por qué si todos entendemos que el clima en la Tierra está cambiando nadie hace algo?", fue una de las tantas preguntas que dio pie a la disertación que brindó el licenciado Eduardo Calvo Sans, sobre los cambios climáticos en el mundo en las últimas décadas.

Calvo Sans habló recientemente, en Buenos Aires, ante un auditorio ávido de respuestas a los posibles desastres que podría ocasionar al planeta la irresponsabilidad de sus habitantes.>

"Tenemos que hacer algo", fue el sentimiento común. Son necesarios "otros valores" para "una nueva civilización", sostuvo el orador.>

Calvo Sans, antes de mostrar un video minimalista, llenó de preguntas que generan los grandes desequilibrios ambientales, contó dos situaciones del pasado, hoy inaceptables: las luces siempre encendidas de las Torres Gemelas aún deshabitadas que vio en su primer viaje a Nueva York, en 1975, y el gas quemándose en Maracaibo. "Los tiempos cambian y van a ser más severos en el futuro", afirmó.>

Posteriormente, el experto en física climatología contó sus experiencias en viajes de investigación por el mundo. Impactó su estudio sobre la Isla de Pascua. Esta, de unos 180 kilómetros cuadrados, llegó a tener unos 35 mil habitantes, pero se vio reducido a unos 2.000 hace algunos siglos, tras el colapso social que llegó hasta el canibalismo, precedido de un desequilibrio ecológico.>

"Nosotros somos cultores de la religión del consumo", sostuvo el licenciado en Física, quien hizo un paralelismo entre aquellos habitantes aislados a unos 3.000 kilómetros del continente y la situación del planeta en la actualidad, sometido a un derroche de recursos incesantes.>

Mudanza imposible

"Nosotros estamos como en una isla, no tenemos dónde irnos", reflexionó. Transcurría 1993 y "nadie quería escuchar" cuando hablaba del tema, recuerda.

Más tarde, buscó llamar la atención sobre las problemáticas ambientales de otro modo: con instalaciones artísticas, que realizó en el país y en el exterior. "Hoy se habla del cambio climático, pero hay quienes piensan cómo hacer negocio con el tema", se lamentó.>

Contradictoriamente, Calvo Sans señaló que vivimos la mejor época de la historia. Ejemplificó que antes la expectativa de vida era de 40 años, ahora llega a 70 ó 75. Antes morían hasta 200 niños menores al año por cada 1.000. Hoy se redujo hasta el 1% (10 cada 1.000), pero se "termina el petróleo" y "se contamina el ambiente".>

"Con la locura casi mística del consumo, podemos llegar a hacer barbaridades; la temperatura aumenta 0,2 grados cada década y seguirá subiendo. Ahora hicimos aumentar el dióxido de carbono más que los 600 mil años pasados", enumeró. La "gratificación banal de la compra y consumo tiene que cambiar por otros valores, para dar lugar a una nueva civilización", concluyó, para dar lugar a las preguntas.>

Algunos presentes reclamaron medidas drásticas, otros reflexionaron y agradecieron la exposición, un representante de un colegio manifestó sus preocupaciones e invitó al disertante a hacer algo juntos con sus alumnos. Una ama de casa consultó sobre la venta de paneles solares en España para ahorrar energía y una "ciudadana" confió en la "toma de conciencia del pueblo" para generar los cambios de conductas.>

Calvo Sans, que también mostró imágenes de sus investigaciones por el mundo, habló del "fenómeno nuevo de las precipitaciones", como las de Santa Fe hace algunos años; el aumento del nivel del mar, los efectos de Chernobyl, las "conservadoras estimaciones del calentamiento global", el "paliativo de las energías alternativas" y "las soluciones de conciencia" de, por ejemplo, tener un auto que gasta menos combustible.>

"El que diga dónde vamos a llegar es un chanta. Así y todo, tenemos que ver cómo hacemos para que todo esto pueda arribar a un lugar adecuado", dejó planteada la problemática con elevado sentido didáctico. No ofreció soluciones mágicas, no pintó cataclismos irremediables, pero señaló que está en juego la comunidad planetaria.>

Medidas drásticas

Luis D'Angelo, del Grupo Raíces y Embajador para la Paz, quien coordinó el debate, respondió indirectamente a un pedido de medidas drásticas manifestado por uno de los presentes. "Hace unos 2.000 años 12 personas difundieron cosas que todavía hoy hablamos", sostuvo, invitando a multiplicar la conciencia sobre el tema.

Andrés Melgarejo, secretario general de la Federación para la Paz Universal (UPF), en cuyo salón se realizó el encuentro, reforzó el concepto en el cierre: "Si esta preocupación del cuidado del medio ambiente es genuina, no habrá nada que pueda detenerla".>