Ariel Durán-Sergio Ferrer
El panorama parecería ser distinto en Santo Tomé; al menos, desde el punto de vista climático. El tiempo "aguantó" las últimas 24 horas sin llover en forma fuerte y se empezaron a sentir los efectos del viento sur que, aunque trae frío, seca y aporta su cuota positiva al retiro de las aguas, que en algunos sectores inundados se fue dando con mayor rapidez que en otros, los cuales van a necesitar hasta quince días para que ello ocurra.
Inclusive, ayer, el traspaso o la transferencia del caudal de agua de unas barriadas a otras hacía que el retroceso del agua fuera muy lento y, por momentos, nulo, en los sectores más castigados por la catástrofe hídrica.>
El Litoral dialogó con vecinos de Las Vegas -sitio al que no se puede entrar- y recorrió, entre otros, los barrios San Martín -donde el agua se está yendo de a poco-, Dos Rutas, Adelina Oeste, Las Baleares, Iriondo, Villa Libertad y Vecinal Oeste, que incluye a Nuestra Señora de Lourdes. Además, Campo Jullier, una zona eminentemente rural, estaba toda cubierta, a tal punto que habitantes del sector debieron llevar a pastar sus animales a uno de los sectores más altos, ubicado entre Iriondo y Vecinal Oeste.>
Tal cual como se informara en la edición de la víspera, los vecinos de Las Vegas que se habían manifestado ayer en distintos puntos sobre la Ruta Nacional N° 19, junto a gente de barrio Chaqueño, estaban a la espera de la bomba que les habían prometido para desagotar el sector.
La máquina llegó, pero, según graficó una vecina, "causa risa, porque es como para vaciar una pileta".>
Consultado al respecto Juan Alberto Vázquez, presidente de la vecinal de Las Vegas, expresó: "La verdad es que la bomba que trajeron es medio chica; podría haber sido una más grande, que yo creería que existe, porque vi que el camión de Electromecánica (repartición municipal) llevaba una así.>
"Si esa bomba se pudiera aportar acá, sería mucho mejor, porque el nivel del agua en el barrio no bajó, en alguna partes está subiendo y en otras, se ha estancado. Necesitamos que se saque más agua y, si fuera posible meter dos máquinas acá, que las traigan", rogó Vázquez. Después, agregó: "Estamos saliendo a pedir a los negocios para darle de comer a la gente que pasó la noche en el centro comunitario. El agua ha bajado un poco, no vamos a decir que no. Pero la persona que tiene su casa necesita volver a ella porque allí tiene sus cosas, para recuperar algo. Hay gente que me dice que perdió todo: los muebles, los colchones; no saben si sus cosas van a volver a servir. Es decir, no tiene nada".>
El vecino puntualizó que la situación tiene un agravante: los robos. Por ello, expresó que, "la anterior madrugada, unas cuatro personas anduvieron dando vueltas en el fondo del barrio; me avisaron y me fui hasta allá, para evitar que se llevasen lo poco que tenemos. En algún momento, le robaron el celular a una de las personas evacuadas en el Centro; creo que es gente del barrio, por lo que no se qué pensar: las personas están inundadas, se sienten mal, necesitan un apoyo, y íencima!, vienen otros y le roban. íEs el colmo!". No está de más decir que en El Chaparral, por ejemplo, el almacén Esos Locos Churros, propiedad del vecinalista Claudio Arredondo, fue asaltado noches atrás, mientras que hubo vecinos de Adelina Oeste obligados a pasar las noches en sus domicilios inundados, porque ya habían merodeado malhechores.>
En Adelina Oeste -sector que históricamente sufrió el problema de las lluvias, aun con pocos milímetros-, entrevistamos a Isabel López, presidenta de la asociación vecinal.
"Este panorama que vivimos ahora es sumamente triste porque, al ver el caudal de agua que hay por todos lados, creemos que vamos a tenerla por más de 15 días. Se transita únicamente con canoas o lanchas; no se tuvo respuesta del municipio en ningún momento; la gente se autoevacuó, algunos iban sacando las pertenencias que tenían, los animales", señaló.>
A continuación, añadió que "no podría precisar la cantidad de evacuados, justamente porque mucha gente, la mayoría, se fue por sus propios medios a la casa de sus familiares más cercanos. Pero resulta que, en definitiva, se terminaron inundando todos; por eso, desconozco sinceramente el paradero de la gente de mi barrio, porque no se puede ingresar al lugar.>
"Los que se han acercado en determinado momento han sido los empleados municipales, pero no tienen respuestas: de las autoridades, de nadie. Yo me comuniqué directamente con el municipio; vivo sola, en Mosconi 4346; jamás me inundé, sin embargo, esta vez tenía agua adentro de mi casa".>
Agregó que "pedí arena, pero nunca la recibí; nadie me llamó; nadie me sugirió nada. Por eso, entre los vecinos tratamos de salvarnos, de protegernos y de ayudarnos mutuamente, de la forma en que podíamos", prosiguió.>
"Hemos sacado personas grandes y chicos, de noche, arriesgándonos con los pozos negros y el mal estado de las calles. No ves dónde están las veredas, porque es mucha la cantidad de agua que hay y desde el martes no bajó nada. Al contrario, sube; hay quienes tienen más de un metro de agua", describió.>
A Leonardo Carughi, coordinador del Movimiento Social Padre Büntig, prácticamente le ingresó un metro de agua en su vivienda, en 13 de Diciembre 1641 (Iriondo). Muy triste, Carughi manifestó: "El jueves el agua se venía; entonces fui hasta la Municipalidad para buscar alguien que me diera bolsas; no había nadie, siendo que el día anterior habían dicho que estaba formado un comité de emergencia". "Lo vi a Gerardo Silvestri (el concejal); me dijo que me iban a mandar arena, pero la arena no llegó", agregó.
"Cuando volví a casa, como a las 7.30, ya tenía el agua adentro; seguía sin arena, entonces con los vecinos sacamos televisor, computadora y algunas cosas livianas; pero como el agua seguía subiendo a la heladera no la pude sacar y la perdí", señaló también. Luego, Carughi aclaró que "a los trabajadores del municipio los ví ir y venir con los camiones cargados de arena"; pero, respecto de quienes están a cargo del operativo municipal expresó: "Acá no vi a nadie".
"Ibas a la Municipalidad y estaban todos; ahí sí te daban la solución, por lo menos hablándote y diciéndote: allá está la arena, carguen y lleven; eso es cierto; pero acá, al barrio, no vino ninguno, nadie; nosotros teníamos que hacer las cosas", acotó.