Todos los días -y ya resulta monótono si no fuese por lo terrible- se lee en los periódicos acerca de encuentros, simposios, jornadas o charlas sobre accidentes de tránsito, los cuales, en definitiva lo único que brindan son los porcentajes de muertos por hora, por día, por mes sin resolver la cuestión de fondo.
¿Sabemos manejar? Creo que no. ¿Somos responsables de esto? A medias. Conducir un vehículo es un oficio que se aprende con los años y con decenas de miles de kilómetros a cuesta.>
Desde la infancia sabemos que para desplazarse en bicicleta tenemos que aprender a mantener el equilibrio, sirviéndonos (aunque no lo sepamos) de dos giróscopos (las ruedas de la bicicleta) que son los mismos principios por los cuales un submarino puede navegar un año bajo el agua y saber siempre dónde se encuentra, o guiar una nave espacial y traerla de regreso a la Tierra.>
También sabemos que no podemos hacer un giro a excesiva velocidad con una bicicleta o un par de patines, ya que resbalaríamos o caeríamos. Para que esto no ocurra nos regimos por las fuerzas centrífuga y centrípeta, las leyes de la física que pocas personas conocen por su nombre.>
Cuando vamos al supermercado, inmediatamente nos damos cuenta que el carro en el cual cargamos la mercadería es mucho más fácil de mover o detener cuando está vacío que cuando tiene 50 kilogramos de peso (principio de inercia y masa).>
A lo arriba expuesto agregamos que es necesario tener conocimiento sobre los vientos, tipos de pavimento, asfalto o ruta sobre los que transitamos, cantidad de pasajeros dentro del habitáculo, altura del vehículo modificado por el portaequipajes y/o acoplado, transportando lanchas, vehículos de camping, etc.>
Por lo someramente expuesto podría colegirse que para guiar un vehículo habría que ser ingeniero, lo cual no es verdad.>
Porque tampoco se necesita ser ingeniero para entrar a una bañera mojada y sin embargo, cuando lo hacemos tenemos mucha precaución de no resbalarnos. Precaución que no se tiene cuando uno conduce con el pavimento mojado.>
La gente, los conductores, se matan chocando de frente, desconociendo la regla elemental de que es preferible desbarrancarse, caerse a un río, etc., que chocar de frente.>
No olvidemos que las velocidades se suman, y dos autos chocando de frente a 120 km/h cada uno, producen un impacto igual a 240 km/h, del cual es imposible salir con vida, ya que los milagros no existen en esas magnitudes, y los sistemas de protección de los vehículos no son efectivos a esa velocidad. La desaceleración y la aceleración se miden en G negativa o positiva.>
Un ejemplo de que no sabemos manejar lo muestra aquel conductor que para efectuar el sobrepaso se pone detrás de un camión a distancia tan corta que si éste frenase imprevistamente, la colisión sería inevitable.>
Vemos en la ruta autos "cabeceando" detrás y a corta distancia de un camión al cual quieren pasar, entrando y saliendo a la mano contraria viendo el momento propicio para el sobrepaso. Si el vehículo se situara a una distancia mayor, lograría tres ventajas: la de evitar el frenado imprevisto que ya vimos, una mejor y más profunda visión y llegar con mayor velocidad al sobrepaso (cuando va pegado parte a la misma velocidad del vehículo que lo precede). Obteniendo la ventaja adicional de poder calcular correctamente la distancia del vehículo que viene en la mano contraria.>
También es signo de saber conducir: conocer y respetar las reglas de tránsito, el no distraerse hablando con el acompañante, no fumar, no hablar por celular, no tomar mate regular la cantidad de horas de conducción, la alimentación, la luz existente, etc.>
Las excusas o justificaciones de los sobrevivientes, sean éstos los conductores o acompañantes van desde: "mordió la banquina", "el piso estaba mojado", "dio la vuelta muy rápido", "no alcanzó a frenar", etc.>
Es necesario que el conductor posea los conocimientos que lo habiliten a no matarse o matar a terceros. El vehículo tiene que ser una parte misma del conductor y ser sentido como tal.>
Cuando se rinde para la licencia de piloto de avión, se pasa un examen que se debe revalidar nuevamente después de haber volado solo; de la misma manera se tiene que volver a rendir si se dejó de volar un tiempo prolongado.>
También es necesario someterse a exámenes cada vez que se va a cambiar el tipo de máquina a pilotear, bajo la supervisión de un instructor ampliamente calificado y con cientos de horas de vuelo que habiliten al examinador.>
Hechos similares (ser sometido a examen) deben pasar los capitanes de barcos, los pilotos de remolcador, los prácticos de puertos, etc.>
Todo esto viene a colación, a que, considero yo, la gente no ha aprendido a conducir. Partiendo de la base de que quien otorga la licencia dudo que tenga los conocimientos necesarios para viajar a 150 o a 180 kilómetros por hora, pudiendo resolver satisfactoriamente en una fracción de segundos un reventón de cubierta u otro imprevisto, o maniobrar con un camión y acoplado en retroceso.>
En Santa Fe se otorga una licencia de conducir que habilita a una persona para desplazarse por todo el país, sin haber pisado jamás una montaña o el hielo, entre otros factores climáticos.>
Nos ocupamos del genocidio de la dictadura que en 10 años produjo la muerte de miles de personas; nos preocupamos para que tales hechos no vuelvan a ocurrir, y no hacemos una sola manifestación popular en contra del "genocidio" de 60.000 personas en los últimos 10 años. En la Argentina mueren más de 20 personas por día. Con un promedio de 10.000 dólares por cada una, nos da 200.000 dólares por día, sin sumarle a esto los gastos que producen los heridos, las familias destruidas y los vehículos destrozados. Según datos oficiales extraídos de El Litoral, de fecha 12/02/07, página 12, sólo en la provincia de Santa Fe se pierden más de un millón de dólares por día entre muertes y accidentes de tránsito. ¿Exagerado? Veamos los números: las pérdidas que denuncia el artículo ascienden a siete mil doscientos millones de pesos, sobre tres mil muertes y medio millón de choques en el término de seis años.>
Con un presupuesto de más de 200.000 dólares por día, considero que se podría implementar un sistema de simulador o de exámenes realmente realizados a conciencia. También deberán impartirse cursos de capacitación previos al examen.>
Las compañías de seguro, supongo que tendrían una póliza distinta para quienes hayan pasado un examen como alguno de los que propongo, ya que sería innegable comprobar la idoneidad del examinado.>
Dante Chiarelli[email protected]