Mientras baja lentamente el agua de lluvia estancada en las calles
El temporal de ayer volvió a anegar viviendas del suroeste
Estela Luque, de Santa Rosa de Lima, regresó a su casa hace dos días; pero, luego de dejarla en condiciones, con la lluvia de ayer volvió a inundarse. Foto: Amancio Alem

En los últimos días, varias familias del sector este de Santa Rosa de Lima retornaron a sus hogares. Lo mismo, aunque en menor cantidad, ocurrió en San Lorenzo y Chalet. Pero la lluvia de ayer incidió en que el agua ingresara nuevamente a los domicilios. Esta mañana, los vecinos volvieron a acondicionar sus viviendas.

Hombres y mujeres reorganizando y limpiando sus hogares, ya que en la medida en que se escurrieron las calles habían decidido volver, fue una de las postales de la mañana de ayer en los barrios del suroeste de la ciudad. Sin embargo, los milímetros caídos por la tarde provocaron que el trabajo realizado haya sido en vano debido a que el agua de lluvia, aunque fue en menor cantidad, volvió a ingresar.

Cabe señalar que muchas de las familias que habían vuelto a sus casas -lo que ocurrió, sobre todo, con las que habitan al este de los barrios afectados- frente al temporal de ayer decidieron, algunos por seguridad y otros por temor, marcharse nuevamente a los centros de evacuados o a la casa del familiar que les había dado refugio anteriormente.>

"A medida que el agua bajó, la gente volvió a su casa. Yo no pude, ni puedo regresar porque vivo bien al fondo, pero vengo todos los días y me doy una vuelta en canoa, porque tengo miedo que me lleven lo poco que tengo", contó Héctor, de Chalet. Y agregó: "Pero con la lluvia de ayer... muchos se volvieron a ir porque el agua les volvió a entrar".>

La historia de Estela

Sobre Mendoza al 4400 vive Estela Luque, una vecina de Santa Rosa de Lima que reside en el barrio desde que nació, hace 50 años. Una profunda tristeza, evidenciada en los ojos llorosos de su rostro, invadía ayer -e invade hoy- a esta mujer. Es que no sabe, en sus palabras, "cómo superar, otra vez, lo mismo".

Con una rejilla en la mano, limpiando un mueble del negocio de ropa que tiene lindante a su casa, y del cual vive, El Litoral la encontró en una recorrida realizada hace 24 horas. "Volver es lo peor porque uno se da cuenta de que lo que tenía con mucho sacrificio ya no sirve más o está deteriorado", decía justificando sus lágrimas, a la vez que señalaba la marca, que superaba el metro de altura, de hasta donde le había llegado el agua.>

"Desde que vivo en este barrio jamás me inundé por lluvia. Pensé que no me iba a pasar nada... pero me equivoqué. Tengo todos los muebles a la miseria y, sinceramente, ya no tengo fuerzas para seguir", manifestaba la mujer. Y agregaba: "Por suerte tengo muy buenos amigos, a quienes les estoy profundamente agradecida, y pude alojarme en la casa de uno de ellos".>

La incomprensión de lo ocurrido fue sobre lo que más hizo hincapié Estela. Es que "�cómo se entiende que después de lo que pasó en 2003, Santa Fe haya tenido que pedirle a otras provincias bombas extractoras de agua o, lo que es peor, que el gobierno le dé subsidios a los clubes porque cumplen un aniversario?". Dicho eso, entre los muebles averiados y los artículos del negocio que perdió, reconocía que le va a costar, anímica y económicamente, reponerse de lo acontecido. "Lamento tanto los muebles que perdió mi hija, porque todavía no los terminó de pagar. No puedo explicarle cómo me siento", precisaba.>

Así, señalando una caja húmeda de cartón como su futuro placard, Estela despedía ayer a El Litoral denunciando que, como todos los autoevacuados, "no recibió ningún tipo de ayuda".>

Pero esta mañana, y a fines de conocer cuál fue el panorama en Santa Rosa de Lima por la tarde, El Litoral volvió a su casa. Consultada, mostró la lastimadura que tiene en su mano derecha como consecuencia de haber tenido que sacar, por segunda vez en tan poco tiempo, el agua de su domicilio.>

"Ayer, por tercera vez, contando lo del 2003, ingresó el agua a mi casa. Lo más triste es que fue después de que terminábamos de limpiar todo. No tengo más fuerzas. Habíamos dejado la casa habitable pero... no sirvió de nada", indicó. Y añadió que pudo levantar los muebles por la noche, en medio de la oscuridad, gracias a la ayuda que recibió por parte de gendarmes que se encontraban en el lugar.>

Cabe destacar que el agua, pese a los milímetros caídos ayer, está bajando lentamente de Santa Rosa de Lima; lo que también está ocurriendo en Chalet y en San Lorenzo, aunque mucho más despacio.>