"Cuando mis hijas cursaban la escuela primaria, en segundo grado tuvieron que indagar su barrio, su lugar de origen. Así descubrí que, a excepción de anécdotas o relatos sueltos, había muy poco registro de la formación del barrio. El tema siempre llamó mi atención, me apasionaba preguntarme el por qué de las calles, de los edificios. Cuando terminé de cursar el primer año de Comunicación Social, me impuse a mi mismo una investigación, y encaré el desafío de reconstruir la historia de la Parroquia San Juan Bautista, a propósito de su 90� aniversario. Al trabajar los datos de la Parroquia, me vi obligado a conocer el contexto del barrio Candioti Sur. Así, surgió una investigación paralela que, un año después, se convirtió en libro".
"Cada barrio tiene un carácter y un lenguaje particular que se refleja desde el punto de vista morfológico. Está en sus casas, sus árboles, edificios, y la anchura de sus calles. El planeamiento de un barrio con relación a la ciudad es fundamental para poder entenderlo. Esos límites imprecisos, que marcan jurisdicción a partir de una vecinal, una avenida o una vía ferroviaria, enmarcan una comunidad, una identidad que se formó en sus clubes, escuelas y bibliotecas. El origen de sus habitantes y sus trabajos se circunscribían al barrio".
"La ciudad siempre estuvo dividida en tres grandes centros. Por un lado la Plaza España, con la estación francesa y el Puerto de Santa Fe. Por otro, el Mercado Central o Mercado Público, que de 1886 a 1980 fue un importante centro comercial. A pocas cuadras de éste, calle San Martín. Esos eran los tres centros importantes. Fuera de ellos, sus habitantes estaban circunscriptos al almacén del barrio, a la única farmacia y a la estación de correo. En 1961 surgió una ruptura a partir de la desaparición de los tranvías y el inicio de la repavimentación de toda la ciudad. Eso provocó que distintas avenidas formaran sus propios centros comerciales y, desde 1958 a 1964, se crearan los centros de Facundo Zuviría, Aristóbulo del Valle, General Paz, 25 de Mayo y Rivadavia. Los barrios se contactaron con ellos y su vida interna cambió".
"Si bien las instituciones sufren modificaciones generacionales, en ellas reside el espíritu del barrio. En la década del 70 se produjo un quiebre porque, al intervenir las instituciones, las organizaciones barriales donde se reunían los vecinos se desintegraron. Los vecinos se retrajeron a la vida privada y trataron de no participar de los espacios públicos. Alto Verde fue un caso emblemático: el barrio se mantuvo aislado durante mucho tiempo, porque el Puente Palito se construyó recién en 1953. Allí se armaban grupos barriales y se realizaban grandes asambleas. En la década del 70 eso se desintegró, y se generó un individualismo que se repitió en todos los barrios".
"Los barrios son espacios en cambio constante. Hoy, la propiedad horizontal marca una ruptura y provoca que el vecino sea más anónimo. Antes la relación se generaba a partir de los sillones en la puerta, con los chicos jugando en la vereda, pero es una costumbre que desaparece de a poco, por seguridad. Los padres prefieren que sus hijos vayan al club o algún instituto donde desarrollen actividades específicas en vez de jugar en la calle. Por otra parte, después de 2000 la ciudad sufrió catástrofes que la afectaron sensiblemente. No sólo se produjo un quiebre, sino también una pérdida de la identidad propia de algunos barrios. Hoy, muchos se desintegran porque todavía reman para salir de la situación. Gran cantidad de vecinos deshabitaron sus hogares por períodos prolongados, o buscan mudarse por cuestiones de seguridad. Creo que esto afectó en gran medida el sentido de pertenencia de varios barrios santafesinos".
"Para rescatar el barrio son fundamentales las instituciones: bibliotecas, escuelas y clubes son espacios de participación e intercambio entre vecinos. Sin embargo, éstos deben tener la creatividad suficiente para actualizarse y atraer no sólo a la gente mayor sino también a los jóvenes. Además, es indispensable la gente de buena voluntad. La solidaridad y la conciencia son necesarias para ser buen vecino. Hay que estar dispuesto hacia el otro y construir, involucrarse con los demás sin ser `metidos'. Un buen vecino es un buen ciudadano, porque se involucra con las cosas que suceden a su alrededor".
Fecha de nacimiento: 14 de noviembre de 1953. Su primer barrio fue el Escalante y a los tres años, se mudó a Candioti Norte. A los siete años se trasladó a Sargento Cabral al 1900, donde vivió su juventud. Dice que "el amor estaba a la vuelta de la esquina" porque "Teresita", su señora, vivía en el barrio y, al casarse, juntos se mudaron a Alvear al 3000, sobre la misma manzana.
Estudios: Es Maestro Mayor de Obras, recibido en la Escuela Avellaneda. Ejerció por un tiempo, trabajó en la Municipalidad y, desde hace 28 años, trabaja en Vialidad Provincial. En 1996 decidió darse el gusto y estudió Comunicación Social en el Instituto Superior N° 12 "Gustavo Martínez Zuviría", del que egresó como Técnico Superior en 1999.>
Publicaciones: "Historia de la Parroquia San Juan Bautista 1909 - 1999" (1999); "Memorias de barrio Candioti Sur" (2000); "Candioti Norte, Sargento Cabral, La Lona y Monte Chañar" (2002); "Barrio Constituyentes y Barrio Roma" (2004) y "Villa María Selva" (2006). Actualmente, indaga acerca de la Historia del Comercio de la ciudad de Santa Fe siglo XX, a pedido del Centro Comercial de Santa Fe a raíz de su 75° aniversario.>
textos de Florencia Arri