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Escritos para ser oídos
"Ensayos acorazados".

El periodista santafesino Claudio Chiuchquievich presenta su libro de textos escritos para la radio. "Ensayos acorazados", se presenta el jueves 19 de abril en el auditorio de ATE. Textos, video y música en vivo son los condimentos con los que se elaboran estas polaroids.

"Siempre he sostenido que, aquellos que hacemos radio, somos precarios artesanos de las palabras: nos importa qué decir y cómo hacerlo. Contamos, para expresar estéticamente aquello que nos proponemos, con diversos materiales para trabajar en la consecución de nuestro objetivo: lograr que nos escuchen".

Con estas palabras, el periodista santafesino Claudio Chiuchquievich introduce las páginas de sus "Ensayos acorazados", un puñado de textos que a modo de polaroids nos sumergen en las más diversas reflexiones sobre la vida cotidiana, individual y colectiva.>

"Las polaroids son pedazos de uno -define el autor-. Intentos por conseguir que el sonido se transforme en un espacio. Porque para lograr que nos escuchen, debemos luchar por evitar que la característica fundamental que posee el medio en el cual trabajamos, la radio, que no es otra cosa que el sonido, no caiga en el olvido. Que algo se quede en vos. Por eso, lo que deseo que es que estos textos te sirvan para escucharte", propone Chiuchquievich.>

Este libro, que integra la Colección La Abadía, se presentará el jueves 19 de abril, a las 21, en el auditorio de ATE (San Luis 2154), que se transformará en una mezcla de estudio de radio y tablado, para cobijar la palabra en sus múltiples matices, una sucesión de imágenes y música en vivo. Es que Claudio Chiuchquievich se vale de esos lenguajes para sacudir al escucha con sus polaroids. Esos textos nacidos para la radio, que el conductor de "Demasiado tarde para nada" (lunes a viernes, de 13 a 15, por FM 91.9 Radio de Noticias) viene compartiendo desde hace ya cinco años con su audiencia.>

Un camino en el éter

Claudio Chiuchquievich hace radio desde agosto de 1999, momento en que ingresó a LRA 14 Radio Nacional Santa Fe luego de haber ganado una pasantía académica otorgada desde la cátedra "Periodismo Radial" del Instituto 12 de Santa Fe, lugar en el que cursó durante un par de años la carrera de Periodismo.

A partir de ese momento, integró el Servicio Informativo de esa emisora por un período de 3 años y participó como columnista de diversos programas. >

Fue allí donde comenzó a desplegar sus proyectos de "Radio de autor", como le gusta llamarlo. Creó "Lobos de ciudad", "Cordura de locos" y "Con la camiseta puesta", que se emitieron por Radio Nacional Santa Fe y FM X de la UNL.>

Luego, comenzó "Demasiado tarde para nada", que se emite diariamente por FM 91.9 Radio de Noticias. De esos programas surgieron sus textos. Aquí, uno de ellos:>

Cabalgando hacia el más acá

Morfeo le dice a Neo en "Matrix":

"Lo que nos trajo hasta aquí es la pregunta; no la respuesta.Y la respuesta está allí, buscándote...si es que la quieres de verdad".A ver si comparte: cuando alguien se encuentra más ocupado por "acomodar los tantos" que ocupado en crear, esa persona ha ingresado en una de las tantas caras que asume la vejez.Conozco muchos viejos que no llegan ni a los treinta.De más está decir que existen ancianos que cargan consigo insospechados arrestos juveniles que, en virtud de los años vividos, adquieren (para quienes nos topamos con ellos) la verdadera forma que puede adoptar eso que algunos llaman "sabiduría".Sabiduría.No la mera acumulación de conocimientos.Tampoco la clara exposición de un razonamiento.Muchos menos la ironía venenosa y corrosiva de quien cree haber vivido y pasado por "todas".La sabiduría no recala en los hacedores de respuestas, por más originales que éstas puedan llegarnos a parecer.La sabiduría escapa del encuentro pre-establecido, pactado de antemano, fácil de vislumbrar.La sabiduría no necesita de sortilegios, los aborda. Si existen, se abisma en ellos; se pierde en los laberintos para poderlos desentrañar; se hunde en las profundidades que se desconocen, por el placer que provocan las aventuras que no se pueden postergar, asumiendo los riesgos del desafío que toda verdad nueva tiene para entregar; se sumerge en los recorridos que otros, por chatura, cobardía y comodidad, han preferido ignorar.La sabiduría.Síntesis de la pasión que no reniega del pensamiento.Arresto último de nuestra animal humanidad que hace de la razón una herramienta, no la fuente única de eso que nos conmueve y que por eso, sólo por eso, podemos jugarnos a decir que constituye una verdad.Verdad es que no abundan estos seres.Y son precisamente ellos los que lamentan tremenda soledad.No es casual, entonces, que para acceder a los umbrales de lo vivo y en movimiento (que es el único modo que tenemos de percibir el espacio y el tiempo, dos categorías que sólo son abstractas para los que presuntamente se hacen viejos) sea necesario granjearse unos buenos baños de libertad.Libertad de conciencia para elegir lo que se persigue, sin saber en el camino con qué nos podemos encontrar.Libertad que huye del encuentro previamente pautado, no por renegar de un modo infantil de lo probado efectivo; sino porque hay verdades que, necesariamente, nos sitúan ante el riesgo de pensar lo que se siente, de decir lo que se sabe, de gritar lo que se calle, de alumbrar lo que se tapa, de romper con lo que de mentira carga consigo todo conocimiento.Porque, �qué es una verdad, sino una mentira por superar?Piense en Galileo.Piense en Einstein.Pero, también, córrase de las ciencias y no sólo piense, sino también sienta si no son acaso Nietzche o Dostoievsky precursores de las ideas que luego desarrollara conmovedora, apasionada y científica (pero también erráticamente) Sigmund Freud.Y pregúntese por qué la ciencia desarrolla analíticamente lo que el arte supo, primero, atreverse a preguntar.No. No se equivoque. Aquí nadie postula la idea (falaz pero tentadora) de suponer que los artistas son sabios.Ninguno de ellos, a no ser que sea un farsante, estaría dispuesto a aceptar este postulado, como una verdad.Pero es conmovedor el impulso que los mueve.Es transformadora la energía que despliegan.Es contaminante la claridad que nos enrostran en tamaña jungla en la que se atreven a explorar.Es superadora la sencillez que encuentran en la complejidad, porque no la niegan; la abordan y la cabalgan, para que otros como ellos (más o menos que ellos) se atrevan por una puta vez en sus vidas a ser jinetes de sus días, sin que nadie les pueda reprochar tan desmesurada muestra de dignidad.

textos de revista Nosotros.