ACTUALIDAD / PSICOLOGIA
Los recuerdos traumáticos son los más recurrentes
Nueva investigación.

Especialistas encontraron que es más frecuente "revivir" una experiencia dolorosa que una alegre, dado que atravesar una situación triste, violenta o de estrés, deja una marca difícil de superar. Mantener "fresca" la memoria ayuda a evitar caer en los mismos errores.

La graduación, el casamiento, el nacimiento de un hijo o las últimas vacaciones son acontecimientos felices que, al ser recordados, seguramente disparan sensaciones de alegría y bienestar. Es por eso que, a través de diversos registros, como filmaciones y fotografías, siempre prevalece la necesidad de atesorar esos momentos tan preciados.

Por el contrario, en el caso de los acontecimientos tristes o traumáticos -como podría ser una pérdida o una situación dramática como las inundaciones en esta ciudad-, suele primar una necesidad de olvidarlos y dejarlos en el pasado, para poder seguir adelante.>

Sin embargo, una reciente investigación realizada por profesionales de la Universidad Dalhouse en Halifax, Canadá, sugiere que los recuerdos de un evento traumático no se borran de la mente de quien los padeció sino que, por el contrario, se recuerdan claramente.>

En este sentido, el doctor Roberto Sivak, médico psiquiatra, quién se desempeña como coordinador del Grupo de Trabajo de Estrés Traumático del Hospital Álvarez de Buenos Aires, destacó que "la personalidad va a condicionar una mayor fijación de cierto tipo de recuerdos, sean alegres o tristes. Por ejemplo: quienes presenten tendencias obsesivas o depresivas, tenderán a revivir con mayor intensidad episodios relacionados a enfermedades o la muerte de algún familiar, mientras que, por el contrario, aquellos que son más comunicativos u optimistas, buscarán negar o expulsar de la memoria todo recuerdo que condicione su acción. Sin embargo, y si bien las neurociencias están avanzando muchísimo, aún no hay evidencias que expliquen el por qué de una u otra tendencia".>

Para seguir adelante

A partir de la experiencia, que se prolongó durante cinco años, los investigadores se propusieron demostrar si, tal como lo afirmara Sigmund Freud, las víctimas de eventos tristes o difíciles de atravesar lograban reprimir y dejar atrás ese sufrimiento para poder seguir con sus vidas, o si los malos momentos seguían haciéndose presentes con el paso del tiempo.

"Los resultados son llamativos, porque encontramos que los recuerdos traumáticos son mucho más persistentes que los felices o agradables. Esta conclusión contradice muchas de las teorías que previamente se habían hecho sobre este tema. En lo personal, creo que es bastante coherente que los momentos difíciles dejen una marca en nuestra conciencia, pues éstos nos sirven para aprender y estar más atentos", señaló el doctor Stephen Porter, líder del estudio, cuyas conclusiones forman parte de la reciente edición de la publicación especializada Psychological Science.>

"Una persona olvida o recuerda para poder seguir adelante. Esa característica es protectora y permite fortalecerse y enfrentar situaciones nuevas. El optimismo es, a la vez, una cualidad y una capacidad que permite afrontar las adversidades y nos protege frente a enfermedades mentales o físicas. Los optimistas suelen fijarse más a los recuerdos positivos y al momento en el cual superaron una adversidad, que a la situación conflictiva en sí", indicó el doctor Sivak, también director médico del Instituto Estrés Trauma de Buenos Aires (Ietba).>

"Creemos que el hecho de que los recuerdos negativos también sean recordados es una buena señal, porque eso significa que en el futuro seremos capaces de evitar esas circunstancias y de esa manera lograr una mejor calidad de vida, especialmente si pensamos que revivir constantemente episodios tristes contribuye al deterioro de la salud física y psíquica", postuló el doctor Porter.>

Más información: * Psychological Science: http://www.blackwellpublishing.com* Instituto Estrés Trauma de Buenos Aires (Ietba): http://www.ietba.com.ar.

Método

El estudio

Durante cinco años, el equipo del doctor Porter realizó entrevistas a 29 personas de ambos sexos y distintas edades, a fin de conocer cómo habían superado experiencias traumáticas y el grado de recurrencia de las mismas.

En la mayoría de los casos, se trataba de víctimas de asaltos, agresiones sexuales o maltrato. Mediante entrevistas personales, se completaron minuciosos cuestionarios acerca de detalles de cada uno de los momentos. Éstos se repitieron a los tres meses y al cabo de cinco años.>

Con esta herramienta, los investigadores establecieron que los eventos traumáticos presentaban mucha más recurrencia que los agradables, entre los que se destacaban el nacimiento de los hijos, la obtención de un premio o una distinción y las vacaciones.>

por Revista Nosotrosfuente: agencia Pro Salud News.