Cartas a la Dirección
Ex combatiente

Señores directores: Soy un ciudadano santafesino ex combatiente de Malvinas que a casi 25 años del comienzo de esa guerra todavía sigo "combatiendo". Pero esta vez no es por nuestra soberanía en esas islas australes; ahora estoy luchando -desde hace varios años- contra la burocracia y la insensibilidad de algunos funcionarios del gobierno.

A los 18 años fui convocado por la patria a cumplir con el servicio militar obligatorio. Muy lejos de mi hogar y siendo un conscripto clase 1962 de la armada tuve que vivir la experiencia del conflicto bélico con Gran Bretaña y sus aliados; casi sin darme cuenta debía "convertirme" en un hombre para afrontar tal situación, pese a las limitaciones e inferioridad con respecto a nuestros adversarios. A bordo de un buque cumplimos diversas misiones emanadas de los comandos navales. Por tales motivos, soporté -al igual que mis compañeros- los sinsabores de la guerra incluyendo la incertidumbre, el frío, el hambre y la impotencia de saber que en cualquier momento podíamos morir sin poder defendernos, como les sucedió a nuestros camaradas del crucero "Belgrano". Durante un zafarrancho de combate casi pierdo la vida; sólo recuerdo que me di cuenta de que estaba vivo cuando era asistido en la enfermería del buque.>

Luego de más de 70 días, la guerra terminó con el final esperado por los que estábamos allí. Una derrota aplastante y humillante debido a la incapacidad y la ingenuidad de la cúpula militar de aquel entonces. En octubre de 1982 por fin volví a reencontrarme con mis seres queridos. Pero todo había cambiado para mí; ya no era el mismo, sentía que estaba muerto por dentro, sabiendo que estuve entre la vida y la muerte, sabiendo que muchos de mis compañeros habían muerto y que otros regresaron semimutilados. Para tratar de reparar estos daños, los distintos gobiernos de turno han creado varias leyes. Por una de ellas, la 23.109, me dieron un empleo en la administración pública provincial en el año 1986 y también me adjudicaron una vivienda en el Fonavi de barrio El Pozo, en 1989. Pero hoy, lamentablemente, estoy a punto de perder todo, mi empleo a causa de las inasistencias por mi problema de salud; y la vivienda, porque me han pedido más requisitos que para ser legislador.>

Mi esposa Ana Romano envió una carta el 23/08/2004 al Sr. gobernador Jorge Obeid y otra el 03/09/2004 al Sr. Alberto Maguid de UPCN de Santa Fe. Lo cierto es que desde el mes de noviembre de 2005 no percibo el sueldo de empleado público y que en estos momentos existe un expediente (00501-0065314-7) en el Ministerio Coordinador del gobierno provincial, pidiendo mi exoneración de la administración pública.>

También hemos acudido a la Defensoría del Pueblo y a la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe, obteniendo -hasta ahora- el mismo resultado negativo que en las otras ocasiones.>

Ricardo Carlos Sosa DNI. 16.227.286.