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La sugerencia papal generó críticas entre expertos en liturgia y dudas entre católicos legos, quienes sostienen que pueden quedar excluidos de la misa dominical por no conocer esa lengua histórica.
"En la práctica es improbable que un sacerdote de una parroquia cualquiera comience de repente a dar misa en latín, como en los viejos tiempos", dijo el presbítero Carlos Laurencena, responsable de la Comisión Arquidiocesana de Liturgia porteña.>
En tanto, el arzobispo de Mendoza, monseñor José María Arancibia, puso reparos a la recomendación, al sostener que "seguiremos empeñados en celebrar la misa para todos los fieles, de manera que tanto la palabra de Dios como las oraciones resulten comprensibles".>
Otros sacerdotes argentinos reconocieron inclusive no tener un latín fluido como para presidir el ritual tridentino, que además obliga al celebrante dar la espalda al pueblo, hacer largos silencios y apelar al canto gregoriano.>
Esa práctica se abandonó en 1969, cuando el Concilio Vaticano II renovó la liturgia, para disponer que los servicios religiosos sean en lengua vernácula y permitir instrumentos musicales más allá del órgano, entre otros cambios.>
El propio Benedicto XVI abrió la polémica en marzo con su exhortación sobre la Eucaristía, donde recomienda el uso del latín para unir a los fieles a la hora de rezar.>
Sin embargo, ese permiso a la lengua histórica no conlleva -aclaran los especialistas- un implícito retorno al rito tridentino, que codificó San Pío V poco después del Concilio de Trento (1545-1563).>
El rector del Seminario Metropolitano de Villa Devoto, presbítero Daniel Fernández, explicó que "son dos cosas distintas. Una es el uso del misa preconciliar, que está en latín y responde al rito tridentino. Otra diferente que se utilice el misal actual, pero traducido al latín".>
Pero el "motu proprio" de Joseph Ratzinger, de inminente aparición, puede cambiar las cosas. Fuentes religiosas adelantaron a esta agencia que el Papa dará vía libre a la antigua práctica.>
Actualmente la misa tridentina no está prohibida, como se cree, pero obispos y sacerdotes deben sortear numerosos trámites burocráticos para obtener su autorización. Benedicto XVI busca -transcendió- simplificar este papeleo y hacer que pueda practicarse en forma casi automática, si al menos 30 devotos se juntan para solicitarla.>
La iniciativa papal apunta, además, al retorno a la Iglesia católica de los seguidores del arzobispo tradicionalista Marcel Lefevbre, que falleció en 1991. El prelado francés provocó un cisma cuando se negó a las innovaciones del Concilio Vaticano II y creó la Fraternidad de San Pío X para mantener la tradición litúrgica.>
Con esa decisión, más la ordenación de obispos sin autorización de Roma, Lefevbre fue excomulgado en 1988 por Juan Pablo II.>
El actual líder de esa Fraternidad es monseñor Bernard Fellay, a quien Benedicto XVI recibió el 29 de agosto de 2006. El lefevbrismo tiene hoy unos 150.000 adherentes y unos 460 sacerdotes en 50 países, mayoritariamente en Argentina, Chile, Colombia y República Dominicana.>
Guillermo Villarreal (DyN)