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Los costos de los insumos básicos de la canasta familiar están disparados y el día a día en la cocina se vuelve cada vez más dificultoso. Entre la crisis hídrica y la tentación de exportar por los precios internacionales de la leche, los productos lácteos se pagan como el oro. Desde el gobierno nacional se intenta ponerle freno a la inflación que por el momento sólo crece.
Para empezar, un ejercicio sencillo y de simple resolución: piense con cuántas bolsas de mercadería salía del supermercado, cada vez que iba y cuánto le costaba todo eso hace seis o siete años atrás. Ahora haga el mismo cálculo pero en el contexto actual. Si el resultado le produce una incontenible necesidad de llorar, se entiende; si quiere llorar, llore y después continúe la lectura. Es que entre el caminito ininterrumpido que está marcando la inflación desde hace mucho tiempo y la última crisis hídrica, los valores de los productos de la canasta básica, literalmente, se dispararon.
Los mayores aumentos de precios se vieron en los insumos vinculados con el sector agropecuario -perjudicado al extremo en la última inundación- que además mantiene compromisos impostergables y muy rentables con la exportación. Lo que, indefectiblemente, afecta el mercado interno: o no hay algunos productos o son carísimos.>
Así, por ejemplo, esta semana se pudo saber sobre el aumento de las carnes; desde hace unos cuatro meses, aproximadamente, se habla del sobreprecio de frutas y verduras y en la actualidad, la remarca de los lácteos y sus derivados son el comentario obligado.>
El miércoles, el presidente de la Federación de Tamberos Santafesinos, Gustavo Colombero, advirtió que la producción lechera en la provincia cayó un 50 % por las intensas lluvias de marzo y que el nivel adecuado recién se recuperaría el próximo invierno; y agregó que a eso se le debe sumar "el alto precio que alcanzó la leche en el mercado internacional, que tentó a muchas empresas a exportar". >
También hay que tener en cuenta la situación de la industria frigorífica con la que por estas horas, el gobierno nacional intenta firmar un acuerdo para lograr mantener los costos de los 12 cortes populares, también amenazados. Lo que se podría traducir en otro ademán de la "gestión K" para detener lo que ya está ocurriendo. Una realidad que se ve reflejada y que cuesta creer en una ciudad rodeada de producción lechera, ganadera y de tierra fértil. >
En una recorrida por algunos de los supermercados que trabajan en Santa Fe, se pudo constatar la escasez de algunos productos, los precios inaccesibles y las caras de espanto de los consumidores.
En una sucursal de una cadena santafesina de supermercados, se encuentran en los estantes de leche larga vida, carteles que indican que sólo se pueden adquirir un total de cuatro cajas por familia. Según se pudo saber, los letreros surgen como una medida preventiva adoptada desde marzo a causa de la inundación. "Los aumentos se notan y mucho, tengo tres hijos y la leche es un alimento básico, no puedo dejar de comprarla", explica una señora en la puerta del mercado. Otra dice que está en un brete porque, también tiene hijos en edad escolar y que necesitan los lácteos. Su última estrategia fue intentar adquirir segundas marcas pero "están igual de caras". >
En otro supermercado de cadena local admiten algunos inconvenientes con las empresas distribuidoras pero de igual manera aclaran que están trabajando con normalidad. No tienen cupo límite de compra y por esta semana no debieron remarcar precios como pasó en la anterior. >
"Hoy tenemos sólo primeras marcas porque nos informaron que se iban a dejar de fabricar las segundas. También vendemos la marca propia como alternativa", dijo el repositor de la sucursal local de un supermercado de cadena nacional.>
Sobre cómo afecta la situación de la economía actual su trabajo también se lo consultó al presidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica, Rodolfo Verde, quién explicó que "los aumentos están y se notan, particularmente, en los quesos. Además hay dificultad para conseguirlos". El empresario manifestó que lo que directamente no se puede adquirir es reemplazado por una variedad similar o no se utiliza en los platos de hoteles y comedores.
"Los aumentos también son proporcionales a la calidad de los productos, diría de un 10 y un 15 por ciento, además las cantidades que entregan los distribuidores se acortaron. En las carnes también se ve el sobreprecio, según los cortes", dijo Verde. >
Sobre el trabajo en el rubro las variaciones de precios de los insumos tienen incidencia directa; Verde explicó que hay algunos platos que se sacan de las cartas, otros se reemplazan -carne vacuna por pollo- y se dan facilidades de pago. "Se ponen sugerencias que no sean tan caras y cada negocio fija el precio de su carta", manifestó Rodolfo Verde y advirtió que la fluctuación de los valores de la verdura sigue siendo un problema. >
Salomé Crespo