Astrada vio Colón-Quilmes y se habrá ido preocupado...
¿Alcanzará con que el "Jefe" meta un par de gritos?

Imágenes que valen mil palabras. Mántaras en el banco y Astrada en las plateas de Quilmes. El técnico interino, con la preocupación lógica por lo que estaba viendo. El técnico entrante, con el mismo estado de ánimo, pero por lo que vendrá. Fotos: DyN y Télam. 

Los "cerveceros", candidatos de fierro para irse al descenso, ganaron el cuarto partido del año y el segundo en este torneo. Colón no tuvo la misma actitud que ante River y terminó destruido físicamente.

Enrique Cruz (h) - (Enviado Especial a Buenos Aires)

Se habrá ido preocupado Astrada. Como se fueron preocupados los dirigentes, los hinchas, los jugadores, el técnico interino. Todos. Y como dice Tombolini, uno se cansa de mencionar en los últimos tiempos la misma palabra en Colón. Y también se cansa de hurgar en los mismos conceptos, plantear las mismas dificultades y llegar a conclusiones que no sirven ni para justificaciones.

Seguramente, el cambio de técnico también vendrá con una modificación de la actitud y el compromiso. ¿Es necesario que así sea? Para el hincha común, revitalizará el ánimo, le dará seguridad y posiblemente también un poco de alivio. Porque siempre pasa lo mismo en el fútbol: cambia el técnico y cambia el equipo. Pero para el que se anima a analizar la situación y va un poco más allá, el simple cambio de entrenador no debería transformarse en un pase de magia. Porque el compromiso y la responsabilidad de un grupo debe estar más allá de quién lo conduce.Es probable que Astrada meta mano en el equipo. Porque, inclusive, no tendrá a algunos jugadores que venían siendo titulares, tanto con Falcioni como con Mántaras. Sin Ramírez (expulsado), ni Guagua (lesionado), con la duda que plantea Iriarte (también lesionado), con Centurión afuera y con Píccoli sin haberse recuperado del último desgarro, el "Jefe" tendrá que hacer un curso acelerado de conocimiento y entendimiento del plantel para armar el equipo con lo mejor y conseguir un buen resultado el próximo domingo. Lo necesitará él, pero fundamentalmente lo precisa la gente, porque estamos en el quinto mes del año y Colón todavía no ganó de local; porque estamos a seis fechas del final y apenas sumó 31 puntos y se le va una campaña de 53; y hoy por hoy está quedando con 77 puntos y debería sumar 6 más para llegar a los "miserables" 83 puntos con los cuáles arrancó Quilmes, el verdugo de ayer, el equipo que literalmente se está yendo al descenso pero que salió a vender muy cara esa realidad, casi podría decirse incontrastable.Esta es la realidad de Colón y es la situación con la que se encontrará Astrada. Y uno repasa los nombres del plantel y se pregunta cómo puede ser que un equipo que tiene estos nombres, está en el lugar que está. ¿Por qué no puede repetir en el tiempo las pocas buenas actuaciones que tuvo?, ¿por qué no sostener ese primer tiempo con Independiente, ese partido con Newell's o el de Vélez?, o sin ir más lejos, porque quizás el primer tiempo con Independiente se pueda tomar como una de esas brillantes actuaciones que no todos los días se dan, ¿por qué no puede, al menos, mostrar esa entrega y entereza con la que jugó el partido con River del miércoles?Colón rifa sus chances de superación. Las rifan los jugadores adentro de la cancha, y tampoco se ayuda desde afuera. Porque se fue Falcioni, después de haber jugado cinco partidos en los que no perdió -aunque ganó uno solo-, y lo hizo en medio de versiones, de rumores y de situaciones no muy claras.Y es lo que decíamos más arriba, respecto del compromiso. O de la tan mentada "pertenencia", que no sólo deben tenerla los jugadores, haciendo honor y respetando la camiseta que visten y al club que les paga, sino todos los que componen el "pequeño gran mundo" de un equipo de fútbol, con técnico, ayudantes, colaboradores, dirigentes, etcétera.Cuando Tombolini dice que "hemos cansado a la gente con el "verso' de todos los años de que vamos a ser protagonistas, que estamos para meternos en la conversación", tiene razón. Por más que en la cancha se extralimite y se ponga a discutir con la gente. Porque es él mismo quien reconoce una realidad. Y ese protagonismo no se demuestra con los nombres de los refuerzos, con los cambios de entrenadores, con sueldos altos ni con la "chapa" que se trae de otras instituciones. El fútbol es una permanente demostración de aptitudes y condiciones. Y a esto, los jugadores y los técnicos lo saben muy bien. Y si para muestra vale un botón, de nada le sirve a Colón brindarse como lo hizo ante River, dejando todo en la cancha, para reprimirse tres días después y no poder, al menos, entregar todo lo que dio el miércoles y que le alcanzó para que la gente despidiera al plantel con aplausos.¿Y ayer?, ¿qué pasó? En principio, el equipo ratificó que tiene una anemia ofensiva que ya a esta altura empieza a preocupar seriamente, más allá de que la jugada de "Tito" Ramírez fue penal y que el remate de Enría pegó en el palo con un Grosso rendido, en el primer tiempo. Pero el único delantero que amenaza con el gol en Colón es José Sand. Y ayer, Enría estaba más activo que Ramírez, pero como también ocurría con Falcioni, la decisión de Mántaras pasó por sacarlo al "Caio" y dejarlo a "Tito" en la cancha, que es cierto que colabora en el juego aéreo, pero ayer estaba atornillado y cansado, como se lo vio cansado a todo el equipo en la parte final, ante un rival que había tenido que hacer el mismo esfuerzo y en el mismo tiempo, porque Quilmes también jugó tres días antes, a la misma hora, y un partido quizás más vibrante que el que jugó Colón. Acá no hay excusas ni diferencias que valgan.Si Astrada va a jugar con un 4-3-1-2, no tiene enganche. El único con esas características en el plantel, hace un montón que no juega ni está en el banco. Es el pibe Lucas Acosta. Grisales es un volante mixto, un gran jugador de fútbol que ayer estuvo en otra cosa, como también estuvieron Falcón e Iriarte, superados toda la tarde por Olivares y Saavedra, que se cansaron de ganarles las espaldas. Entonces, ausentes Grisales, Falcón e Iriarte, el fútbol de Colón no tenía dueños. O en todo caso, la pelota pasaba por Esmerado y por "Teté" González, este último impreciso y desmejorado notoriamente en su rendimiento de acuerdo a lo que había mostrado al principio del torneo.¿Quién puede jugar de enganche?, no se sabe. Y si Astrada insiste con Grisales para que lo haga, deberá sacar a uno de los "5". O tendrá que modificar el esquema básico y adaptarse a lo que tiene. Que no es poco, aunque parezca por lo "franciscano" de este rendimiento colectivo que preocupa adentro y afuera de la cancha, para hoy pero mucho más para mañana, para una temporada -la próxima- que, de conseguir el objetivo de mantener la categoría en este torneo, será un año colmado de exigencias para Colón.

¿Por qué perdió?

* Porque sigue habiendo anemia ofensiva.

* Porque Maglio no le cobró un claro penal en perjuicio de Ramírez, que era, además, expulsión de Grosso.

* Porque el equipo se cayó físicamente en el final.

* Porque Grisales, Iriarte y Falcón, que son los que más saben con la pelota, tuvieron una tarde para el olvido.

* Porque tampoco encontró respuestas Mántaras en el banco, más allá de la presencia siempre amenazante de Sand.