Enrique Cruz (h)
En los clubes pasa como en la política: se prometen cosas que luego no se cumplen. Los dirigentes dicen: "hay que estar adentro para ver que las cosas no son tan fáciles como se dicen". Y nadie dice que es fácil dirigir un club de fútbol profesional, mucho más cuando se administran pasiones y se negocian migajas. A veces, los dirigentes manejan el club sin frenos, sabiendo que lo que firman no los compromete patrimonialmente, en forma personal. A ese "estilo" de conducción, se lo denomina irresponsable. Y ha llevado a los clubes -la mayoría del fútbol argentino- a situaciones de crisis, varias de ellas casi terminales. Prometen lo que no pueden pagar, firman por lo que no podrán cubrir y la única que sufre es la propia institución.
En lo deportivo pasa lo mismo. Los dirigentes se dejan llevar por la pasión y por la urgencia que impone la gente. Y en Unión, puntualmente, han venido técnicos con un discurso que los dirigentes "se comieron". �Qué discurso?, el que los jugadores del club no sirven, que con los jugadores del club no se puede ir a ninguna parte, que no tienen nivel, que no están preparados, que se necesitan "hombres" (�?). Y por ese motivo se han traído refuerzos a granel, algunos de ellos inexplicables, otros que jugaron muy poco y el resto -los menos- que aportó algo. Se gastó dinero, se tapó a los jugadores del club, los técnicos que los trajeron se terminaron yendo porque las cosas no le fueron bien y cuando las "papas quemaban" -como siempre ocurre- hubo que recurrir a los pibes del club.>
Si a las elecciones las gana Vega o las gana Molina, será decisión pura y exclusiva de los socios. Lo bueno es que, por fin, en Unión existe un total convencimiento de que no hay otro camino que el que actualmente se está recorriendo. Que en Primera División se cometieron errores y el resultado final fue el descenso de categoría; que cuando subió Citroni trajo 14 refuerzos para cambiar a los jugadores del club porque, supuestamente, no servían, y terminó jugándose Promoción para no descender a la B Metropolitana. �Con quiénes?, con los jugadores del club, con los mismos que antes excluyeron o los que, hipotéticamente, no tenían nivel sin que ni siquiera se los hubiese probado. �Y por qué?, porque de los que llegaron, muy pocos estuvieron a la orden de Oyeras en aquella etapa decisiva que desembocó en el recordado partido con El Porvenir y en las dos finales con Tristán Suárez.
Lo mismo pasó en el arranque de esta etapa con Malvicino. Se prometió el ascenso a Primera División -�quién no quiere ascender en Unión?- y se pensó que había que traer otra vez los refuerzos "en carretilla". Quizás, partiendo de un diagnóstico equivocado desde el vamos, lo cual, evidentemente, desnuda la fragilidad en la que se mueven los dirigentes. Porque el cuestionamiento, hace dos años, fue el mismo: "�cómo vamos a jugar para ascender, con jugadores que casi se van a la B Metropolitana, primero, y que ni siquiera clasificaron después, en el segundo año de la era Citroni?", se dijo. Y empezaron a llegar Craviotto con los refuerzos.>
La historia terminó como se conoce: lo buscaron a Trullet para decirle que se arregle con los jugadores del club. Y el "Cabezón" lo hizo, como cada vez que fue convocado por el club, siempre en momentos críticos, asumiendo la situación comprometida para volver a mantener la categoría, y revitalizando el temple de los hinchas en esta temporada en la que no sólo se olvidaron, por fin, de la tabla de promedios, sino que, por primera vez, Unión pelea realmente por algo.>
Siempre que se producen estas situaciones, es por necesidad. Y sé que en esto no tendré consenso, sobre todo en la actual dirigencia, a quien reconozco la virtud de haberse dado cuenta del grave error que cometió al principio, cuando los problemas económicos derivaron en el rotundo cambio de planes (no hay que olvidarse por qué surgió el emprendimiento comercial Pilar del Tate y la desesperante realidad que embargaba a la institución al final de la temporada anterior).
Se hizo. Y se hizo, también, con el acompañamiento y aval político de todas las agrupaciones, poniéndose de acuerdo en que se iba a acompañar esta gestión deportiva por más que saliera mal. Se planteó el tema y se lo aceptó como la forma adecuada de salir adelante. Hubo otro intento, el de llevar adelante un convenio con Boca, que, es cierto, le habría quitado autonomía al club y posibilidades concretas a los jugadores que venían de abajo pidiendo un lugar. Y es muy probable que ni Trullet se hubiese quedado a dirigir, sabiendo que lo iba a hacer con ciertos condicionamientos y pautas autoimpuestas. Cosa que el "Cabezón", ni por asomo, iba a aceptar. Se eligió lo que siempre se acude cuando la situación no da para más.>
Dio la sensación de que todos, por fin, se habían puesto de acuerdo, como ocurrió aquella vez, en 1995-1996, de que la mejor (yo diría la única) salida era la que se estaba intentando. Y se eligió a un Trullet que reunía las condiciones económicas, de conocimiento del club, pero que además, y aquí está lo fundamental: es un técnico que sabe cómo motivar a los chicos del club, que supo cómo pedirle que asumieran protagonismo, que fue estableciéndole, a esos jugadores, pautas cortas y mínimas a alcanzar, que los potenció y hasta descubrió talentos, como el de Canuto puesto en la zaga. >
Ahora vienen las elecciones. Y como ya estuvieron de acuerdo, oficialismo y oposición, de seguir adelante con este proyecto, se supone que no habrá cambios. La actual conducción supo encauzar a tiempo un barco que se le estaba hundiendo. Y termina bien, desde lo deportivo, al menos con la expectativa en alto. La oposición, al margen de apoyar este proceso desde mediados del año pasado, incluye en su plan de gobierno algunas pautas programáticas muy claras: no más de cuatro refuerzos, que pueden ser seis como excepción si se asciende y sólo en el primer año; la continuidad del técnico (algo en el que todas las partes estuvieron de acuerdo, más allá de que el contrato sólo esté prorrogado hasta junio de este año); aumento de 20.000 pesos mensuales del presupuesto para inferiores, etcétera.
Los socios de Unión serán los que buscarán las diferencias y se inclinarán por el que consideren más apto. Mientras tanto, el club requiere de políticas más "agresivas" en cuanto a la defensa del patrimonio. Hoy, oficialismo y oposición pueden salir a discutir programas de gobierno. Pero todos son unionistas y quieren lo mejor para la institución. Pues bien, es muy probable que coincidan en qué es lo mejor para Unión. Y no se discuta por algo que luego no cumplen, que es la defensa irrestricta de los jugadores del club.>
Aguilar, el cuestionado presidente de River, dijo que "Boca es un club bien administrado y el 50 por ciento de sus ingresos es por venta de jugadores; nosotros, también tenemos esa política". Si los dos clubes más poderosos del país hacen eso, �cómo no lo va a hacer Unión?, �o acaso ya no se está pensando en que Canuto, aunque no todo su pase pertenece a Unión, ya es un buen proyecto de ingreso económico?>
Hay que ser "proteccionistas". Y como alguna vez lo dijo Decoud, esta política deportiva no debería ser motivo de debate en Unión, sino una "cuestión de Estado".>
Lo único cierto respecto del próximo partido de Unión, es que se jugará el sábado. Resta definir si el cotejo con Talleres va a las 15.30 o a las 18.30. Lo más probable, es que se juegue a la misma hora que el anterior, ante los sanjuaninos. Posteriormente, Unión deberá medirse con San Martín en Tucumán, luego recibirá a Platense y terminará en Florencio Varela ante Defensa y Justicia.