Análisis
íPor fin terminó!
Por Daniel Monticelli

No lo tengo bien presente, pero debe ser más de una veintena de ediciones que consecutivamente cubro el Rally de la Argentina -que cumplió 27 años de realizaciones-, incluso lo hice cuando cometieron la locura en el "92 de llevarlo a Tucumán. Y la verdad es que nunca como en esta ocasión, todos los que estábamos siguiendo la carrera esperábamos la hora en que se termine todo. Es que tantas cosas no pueden pasar, algunas imprevisibles, otras por fallas. Enumeremos:

1) Se seguirá hablando, al menos hasta el año próximo, de por qué comenzó en River. Hacer 1.500 kilómetros entre ida y vuelta para "mostrarlo" un ratito (dos minutos y monedas). En realidad lo sostengo: esa idea fue un rotundo fracaso. Fue muy poco público y lo único que trajo fueron problemas, a punto tal que tuvo que suspenderse la primera etapa de montaña en su totalidad.

2) Aquí responsabilizo a todos quienes se mueven alrededor de esta carrera mundial, sin excluir a nadie. En un país como el nuestro donde se sabe que el viajar vía aérea se hace cada vez complicado, por no decir en algunos casos imposible, se confiaron en que tres aviones lleguen a tiempo... Por supuesto, uno no llegó. Es cierto, contra la naturaleza no se puede (había neblina), pero �por qué no había un plan alternativo? "No, pasa que recién a las 2.30 de la mañana del viernes el vuelo desde aeroparque no pudo aterrizar en Córdoba y eso desplomó todo", fue una de las explicaciones escuchadas.

3) Lo del hecho que le costó la vida a una señora marplatense de 49 años, ocurrido en el enlace Cosquín-Tanti, fue ni más ni menos que uno de los tantos accidentes que, lamentablemente, ocurren a diario en nuestras rutas. En un espectáculo de estas características, donde más de 1 millón y medio de personas se movilizan a lo largo de toda la geografía cordobesa y por distintos motivos mucha gente es imprudente y no respeta nada, el saldo, sinceramente, podría haber sido mayor.

4) Al no hacerse los especiales del Valle de Punilla y Santa Rosa de Calamuchita del viernes, el público se impacientó y se volcó masivamente a los tramos del sábado y domingo, con el consiguiente colapso que trajo aparejado. A punto tal que en la tarde-noche del sábado hubo que cerrar el paso a los primes de la víspera. Eso está bien organizado, pero como pasa siempre, algunos desubicados se colocaban mal en los tramos y hasta casi tuvo que suspenderse el Santa Rosa-San Agustín en la segunda pasada del sábado -donde en ese sector, había más de cien mil personas, según estimaciones.

5) Para colmo de males, en Villa Carlos Paz y toda la región, el sábado por la noche se abatió una tormenta de viento y lluvias tan intensas, que hasta inundó el parque de servicios (en un autódromo, sería la zona de boxes), que estaba instalado a la vera del lago San Roque, provocando voladuras y roturas de carpas de la mayoría de los equipos. Por supuesto que contra un fenómeno climático �qué se puede hacer?

Por todo lo enumerado y otras contingencias menores, por fin este Rally llegó a su fin, el cual seguramente no será recordado como uno de los mejores. Ése al que siempre nos tuvieron acostumbrados los que saben mucho de este tipo de disciplinas y que por ello les valieron las mayores puntuaciones a nivel organizativo mundial.