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El presidente estadounidense, George W. Bush, intentó mejorar su reputación ensombrecida por metidas de pata verbales, al vestir ayer de impecable etiqueta para recibir a la reina Isabel II de Inglaterra y a su esposo, en la Casa Blanca, para un fastuoso banquete.
Una guardia de honor y una salva de 21 cañonazos dieron la bienvenida a Isabel II, en su primera visita oficial a Estados Unidos en 16 años, y a su esposo, el príncipe Felipe, en el sector sur de los jardines de la residencia presidencial, donde se congregaron unos 7.000 invitados, entre ellos miembros del Congreso y del gabinete y diplomáticos británicos.>
Bush dijo que la visita de Estado de la reina rendía tributo a las "tradiciones e historia compartida" entre las dos naciones, antes de aludir a la guerra estadounidense contra el terrorismo.>
"Hoy nuestras dos naciones están defendiendo la libertad contra la tiranía y el terror. Estamos resistiendo a aquellos que matan a los inocentes para fomentar una ideología del odio, ya sea matando en Nueva York o en Londres, en Kabul o en Bagdad", dijo.>
Bajo un cielo despejado, la reina de 81 años, de sombrero negro con una gran flor y vistiendo una chaqueta blanca con falda negra, agradeció a Bush sus palabras y destacó el significado y simbolismo de las visitas oficiales.>
"Podemos celebrar las cercanas y duraderas asociaciones que prosperan entre Estados Unidos y el Reino Unido a todo nivel, sean gubernamentales, corporativas, institucionales o personales", señaló.>
"Y es hora de mirar hacia adelante, renovando conjuntamente nuestro compromiso por un mundo más próspero, seguro y libre", agregó.>
De acuerdo con la portavoz del Palacio de Buckingham, Isabel II le regaló a Bush un gran pez de plata con las iniciales reales ("E II R", rematadas por una corona) y el sello presidencial, decorado en el centro con una solitaria estrella texana rodeada de rosas de la hacienda de Bush.
Por su parte, la Casa Blanca desempolvó su mejor porcelana y cristalería para un banquete de etiqueta, la recepción más formal y esplendorosa ofrecida hasta ahora en la presidencia de Bush, que lo obligó por primera vez a vestir corbata blanca.>
La primera dama estadounidense Laura Bush dijo que su esposo tuvo que ser prácticamente obligado a vestir vestimenta extremadamente formal.>
Indicó que ella y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, le dijeron que si alguna vez tuvo necesidad de ponerse corbata blanca, era en esta oportunidad, por "lo que se alegró de vestirla" en definitiva.>
A pesar de tal impecable etiqueta, Bush tuvo su momento de confusión al mencionar una visita de Isabel II para conmemorar el 200° aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos de Gran Bretaña "en 1700..., en 1976".>
Después de una mirada fulminante de la soberana, el mandatario bromeó ante el público que reía. "Me miró como sólo una madre puede mirar a un hijo", bromeó.>
"Blooper"
El "blooper" de Bush ocurrió durante el mensaje de bienvenida a la reina, cuando el presidente agradeció la presencia de la soberana en las celebraciones del bicentenario de la independencia de su país, "en mil setecientos...".
El público estalló en carcajadas y la reina, de 81 años, quedó con sus ojos clavados en los de Bush, seria y en silencio.
Rápidamente, Bush se corrigió, aclaró que esa visita fue en 1976 y resolvió su incomodidad dirigiéndose a los invitados: "Me ha mirado como sólo una madre podría mirar a su hijo", dijo.
AFP