La información fue desmentida por la ministra de Defensa, pero el secretario del gremio de pilotos sostiene que los hechos han ocurrido. La versión es que dos aviones estuvieron a punto de chocar en el aire, tragedia que pudo evitarse a último momento. Se trataría de un avión de United Airlines y otro de Andes Líneas Aéreas, que habrían estado a punto de colisionar entre Córdoba y Buenos Aires.
El pasado 27 de abril un B37 de Aerolíneas y un avión privado pasaron a sólo 240 metros uno de otro, a unas treinta millas al sur de Resistencia, provincia del Chaco. Algo parecido habría ocurrido el 9 de marzo según la denuncia de un comandante de avión de una línea aérea boliviana. Los rumores fueron desmentidos por voceros oficiales, quienes en todos los casos se preocuparon por responsabilizar de la noticia a ciertos pilotos que protagonizan conflictos gremiales y ambicionan posicionarse en determinadas dependencias públicas con el afán de hacer "buenos negocios".>
De todos modos, la duda sobre una posible tragedia quedó sembrada y, a decir verdad, el campo es fértil para este tipo de semillas, ya que es un secreto a voces que los sistemas de radares y de seguridad en general no funcionan como es debido. Las asociaciones internacionales de pilotos, por su parte, advierten a los aviones que deben extremar las medidas de seguridad cuando vuelen por territorio argentino, una indicación por demás elocuente sobre la precariedad de nuestros servicios aéreos, particularmente grave para un país que pretende promocionar el turismo.>
La ministra de Defensa, Nilda Garré, ha responsabilizado de esta situación en primer lugar a los magros presupuestos y a la falta de inversiones en el área, y en segundo lugar a ciertos dirigentes gremiales que invocando reivindicaciones salariales pujan entre ellos para ocupar cargos estratégicos. Las recientes iniciativas de la ministra tendientes a transferir los servicios de seguridad al sector civil son de difícil cumplimiento inmediato. De acuerdo con la opinión de los técnicos, este anunciado traspaso puede llevar meses o años en concretarse, según sea la disponibilidad y la eficiencia de los recursos materiales y humanos.>
Los permanentes conflictos gremiales contribuyen a agravar la situación en toda la línea. Los pasajeros ya saben que volar en la Argentina puede transformarse en un largo trámite de desenlace imprevisible en materia de horarios. El porcentaje de vuelos que salen fuera de los horarios establecidos es cada vez más alto y el malestar social crece en proporción a las demoras cada vez más irritantes. La crisis se refleja en una disminución de la cantidad de pasajeros que utilizan la vía aérea, ya que en estas condiciones está resultando más práctico viajar en ómnibus o en auto que hacerlo en avión.>
A ese escenario real, se le suma la mala relación del poder político con las fuerzas armadas, lo cual no es un mal heredado sino creado por el propio gobierno, que deberá dar una rápida solución a estos conflictos.>