Nadie se engañe, las cosas no han cambiado, la leche sigue siendo un buen alimento: íViva la leche! Es insustituible para casi todos los bebés del mundo, y también lo es, durante la infancia y la adolescencia, para casi todos los chicos. Sin duda es el alimento más antiguo de la humanidad, y ningún otro puede presumir tanto de ancestral, de inmemorial, de atemporal y de universal. Entonces, terminen de una vez por todas los esfuerzos que maquiavélicamente intentan cambiar el vaso de leche del desayuno y el vaso de leche de la merienda por otros alimentos. La leche es alimento obligado para todos los chicos, con unas pocas excepciones que requieren un diagnóstico médico concreto.
Somos mamíferos. La especie humana es mamífera: necesita leche para tener el máximo de posibilidades de desarrollarse por completo, tanto desde el punto de vista físico como desde el intelectual. Somos tan mamíferos como un ratón o un elefante, tanto como el temible vampiro o el misterioso ornitorrinco, pero somos más racionales y tenemos la capacidad de reflexionar, podemos reaccionar y proceder en consecuencia, y rectificar o ratificar según el caso. Hace un tiempo que se observa una tendencia hacia el consumo de alimentos que intentan sustituir la leche como desayuno y como merienda; se trata de alimentos sanos, algunos hasta necesarios, pero de la leche no son un sustituto sino un complemento. Cada vez son más habituales en la canasta familiar porque cada vez son más habituales en los medios de comunicación. Son alimentos caros: yogures, actimeles y demás son más caros que la leche; los zumos industrializados y las bebidas que combinan jugo con leche son caros porque son agua en su mayor parte, convido a leer la etiqueta. La leche es más barata y es mejor.>
Según esta tendencia, parece que quien se considera en un estrato superior cambia la dieta de sus hijos, y en vez de darles un vaso de leche y un trozo de pan para desayunar o merendar les da un yogur y dos tortitas negras, o un vaso de jugo con una factura, con lo cual hace un mal negocio. Hay quien cambia un plato de fideos con aceite y queso rallado por una porción de asado, y se equivoca; se equivoca también quien cambie un plato de lentejas por un bife. La carne no es mejor que los fideos o las lentejas: es un complemento necesario, y para una dieta sana basta con un trozo bien pequeño. También está quien aparta lechuga y tomate de la dieta habitual, o se olvida de las acelgas y las espinacas. El pan de panadería es mejor y más barato que el pan de molde, las galletitas y los bizcochos; las facturas aportan un exceso de calorías inútiles. La sopa de arroz es un buen alimento, y también lo es la de sémola y la de quáker, y la polenta. Las papas fritas de bolsa y similares son una vergüenza. Y nada hay mejor para calmar la sed que el agua, jugos y gaseosas son sobre todo negocio. Es mejor una pieza de fruta que un vaso de jugo, una banana alimenta el cuerpo y el cerebro, un alfajor alimenta el bolsillo ajeno.>
Es necesario entender que la alimentación infantil, junto con la educación, son la clave para una infancia sana y competente, y también son la clave para una vida adulta sana y competente. Necesitamos que la próxima generación de adultos sea sana y competente. El objetivo es prioritario, la alimentación y la educación infantiles son prioritarias. Antes tomará leche un chico que comerá un adulto.>
No todos los chicos del mundo disponen de al menos un buen vaso de buena leche al día. Los hay que toman leche de oveja, de yegua, de cabra o de camella. En la India existe una enfermedad terrible: la cirrosis infantil. Afecta sobre todo a los más pequeños, y evoluciona rápidamente hacia una etapa de complicaciones y muerte sin remedio. No se sabe con certeza cuál es la causa, pero se sospecha que es un defecto congénito en los mecanismos que metabolizan o que eliminan el cobre del cuerpo. Lo que sí se sabe con certeza es que la enfermedad aparece en chicos que beben leche de búfala previamente recogida o calentada en recipientes oxidados. Pobrecitos: se mueren amarillos y con la panza inflada. No es que la leche de búfala sea mala, lo que es malo es la pobreza y la ignorancia que los lleva a recoger y calentar la leche en recipientes inadecuados.>
La pobreza es hija de la ignorancia, entonces la ignorancia es peor que la pobreza. Necesitamos hijos sanos, y que sepan qué hacer y qué no hacer. Comete pecado mortal quien esconde una información importante. Los especialistas de la Organización Mundial de la Salud consideran que esa forma de cirrosis infantil desaparecería si fuesen mejores las condiciones sociosanitarias de la región. Pero no creo que mejoren, al menos a corto plazo: me parece que hay intereses oscuros y malévolos que no quieren que se acabe la pobreza del mundo, y utilizan la ignorancia como herramienta para mantenerla.>
Las vacas europeas reciben un subsidio de dos euros al día, más de lo que tienen muchas personas en el mundo para vivir. Las vacas así subvencionadas producen leche subvencionada, y el precio de la leche subvencionada es siempre más bajo que el de la leche no subvencionada (para esto es la subvención). La leche no subvencionada es entonces cara y no puede competir en los mercados internacionales, y así los productores que no reciben subvenciones a la leche se la toman, o la tiran, pero no la pueden vender. Algunos de los que firman subvenciones y hablan de globalización son los mismos que no firman el protocolo de Kioto, de reducción de los gases que contaminan la atmósfera y condicionan que más allá de sus fronteras se produzcan lluvias de consecuencias desastrosas. Y de esto Santa Fe tiene suficiente experiencia. Entonces no entiendo por qué la gente sigue comprando bebidas y alimentos que no alimentan a los niños sino a las multinacionales que continúan contaminando la atmósfera con los gases de sus fábricas, si estos gases, a la larga y a lo lejos, hacen que se inunde la ciudad. Es como quien escupe para arriba: el escupitajo le caerá en la cara.>
Alimentemos bien a los niños, eduquemos bien a los niños: buena alimentación y buenos ejemplos. Que sepan que en democracia el poder no está en los poderosos sino en el pueblo, y que hay que aprender a votar, y a vetar. A los chicos hay que enseñarles a comer porque son quienes mañana nos darán de comer, porque un niño sano será un adulto sano, porque un niño sabio será un adulto sabio. Porque si los infantes de hoy no son mañana mejores adultos que algunos adultos de hoy, mal negocio habremos hecho.>
Jorge Bello (*)
(*)Médico santafesino radicado en España.