Suman los tropiezos que llevan al descrédito

A seis meses de las elecciones, la realidad le está jugando una mala pasada al gobierno en media docena de frentes y lo más evidente es que no logra desactivar la maraña en la que él mismo se ha metido, sino que más bien tiende a complicar su resolución confiado, antes que en estrategias de mayor vuelo, únicamente en su probada capacidad comunicacional, la que de a poco se ha desgastado y se le vuelve en contra.

La presentación argumental de los casos Skanska-Techint, maestros de Santa Cruz, "atentado", Indec, etcétera, marca un patrón único de acción que cada día queda más a la vista, impulsado por una dinámica que se hace cada vez más imparable: como hay crujidos en el escenario se monta una escenografía que trata de esconderlos, pero con una metodología tan primitiva que produce más crujidos y todo vuelve a empezar.>

Esto no significa que el gobierno haya perdido la iniciativa ni que esté acorralado, sino que las desprolijidades a la que lo lleva esa misma dinámica, que no sabe como controlar, lo lleva a cierto descrédito y a veces a privilegiar el doble discurso.>

Como caso paradigmático acaban de conocerse declaraciones de la senadora Cristina Fernández de Kirchner sobre la manifestación de Luis D'Elía en relación con Irán y la derecha judía, que desde el gobierno se han preocupado en relativizar.>

Este permanente juego de cantar y no tener, valga el símil de las cartas de truco, lo expone cada vez más ante la lupa de la sociedad, aunque por ahora, de modo más crítico, sólo se lo hacen notar los votantes porteños que, de a poco, van marginando las chances del candidato oficial en el distrito. El caso de las coimas es suficiente ejemplo.>

El gobierno comenzó a cocinarse en su propia salsa cuando, en vez de dejar las cosas en manos de la Justicia -ahora con el expediente desdoblado en dos juzgados, donde las cosas probablemente se tramitarán con menor eficiencia- comenzó a ver fantasmas y salió a tratar de demostrar que todo era una jugada política que lo quería enlodar, justamente a través de una empresa a la que siempre se la vinculó con Roberto Lavagna.>

El discurso oficial dijo que era un problema "entre privados". De allí, la virulenta solicitada del Enargas, que responsabilizó a la sueca Skanska y a la local Techint de las coimas, de modo tal que parecía que una había pagado y la otra cobrado. Techint, si bien es la que opera el gasoducto del Norte, es dueña de sólo 25 por ciento de TGN, la concesionaria que le entregó al juez las órdenes del Ente estatal del gas que ordenaba la construcción, aún a los precios leoninos que se habían autorizado.>

En paralelo, la casualidad quiso que Venezuela apretara a Techint porque Sidor -acería de la que es socia junto con la mexicana Hylsa, el gobierno de ese país y los trabajadores- no vende al mercado interno a los precios que quiere Hugo Chávez. El "dos más dos, cuatro" complicó más la cosa a nivel de rumor, empujado aun más por la presencia del canciller venezolano en Buenos Aires. Por su parte, Skanska no sólo no negó que pudo haber cubierto el probable pago de coimas con la contabilización de unas 118 facturas falsas de Infinity Group y de 22 empresas más, sino que reivindicó haber sido la que denunció ante el juez López Biscayart toda la maniobra, ya que el magistrado sólo apuntaba a Infinity por un millón de pesos y luego la cifra creció hasta redondear unos 17 millones.>

También dijeron en la empresa que fue por el accionar interno de su Auditoría que seis meses antes de que el caso saltara a los medios que se descabezó a toda su cúpula directiva y "corrió el riesgo de quedarse sin conducción", ya que la responsabilizó en conjunto de la compra de las facturas "truchas": "Era la plana mayor de la Argentina, tenían todo el expertise y sin embargo quedaron afuera", señalaron. Sobre el porqué de los pagos y a quién, añadieron que si bien "será difícil comprobarlo" probablemente hayan sido hechos por los ex ejecutivos "para conseguir bonus por mayores ventas".>

Y reivindicaron su reputación internacional y su Código de Ética, en un país que ocupa el quinto lugar en la materia, según Transparency International. Otro tema de enredo creciente para el discurso oficial fue la aparición del empleado de seguridad que tomó un camión y lo quiso estrellar contra la casa del presidente Kirchner, en Río Gallegos, después de haber chocado media de docena de automóviles.>

La mayoría de las pericias lo da como un desequilibrado mental y ahora se ha ordenado una cuarta para ver si algún psiquiatra lo cataloga como alguien en su sano juicio, capaz de haber armado una conspiración para cometer el magnicidio. Después, el gobierno salió a responsabilizar al radicalismo santacruceño de armar un clima de tensión en la provincia, mientras los docentes siguen con su carpa y los paros y no avanza la negociación por salarios que se lleva a cabo en Buenos Aires.>

El caso de los índices de precios es quizás lo que más ha dinamitado la relación del gobierno con la gente, ya que el Indec sigue midiendo lo que el bolsillo luego no convalida y muchos toman esta actitud como una burla. Los propios cambios en el organismo han sido hasta ahora inocuos y, sin concurso, siguen en sus puestos los culpables del descrédito. Está claro que en esta materia se ha decidido proteger a rajatabla la política de control de precios que lleva adelante el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, quien el viernes por la noche vivió sus cinco minutos de gloria cuando, descamisado, bajó a la calle desde su oficina para abrazarse con unos 50 de los 300 jóvenes de la Juventud Peronista K que pasaron casualmente frente a ella para ir a vivar al ministro Julio de Vido y que le entregaron una nota de apoyo, mientras balbuceaban, apenas, la primera estrofa de la Marcha partidaria.>

En cada uno de estos casos, el problema del gobierno es el problema del mago: el arte del "birlibirloque" necesita que del otro lado haya gente dispuesta a creer, aunque todos sepan que es un truco.>

Cuando algún periférico falla o un conducto se atora, los equilibrios comienzan a alterarse y todo el sistema se deteriora irreversiblemente, aun si la mayor parte de esos subsistemas tienen defensas que pueden retardar el problema. Por estos días, suele decirse con la ligereza propia de aquellos que aseguraban que era imposible salir del "uno a uno", que el reaseguro actual en materia económica -y, por ende, política- está esencialmente en el superávit fiscal (recaudación menos gastos). Sin embargo, esta fortaleza, que se esgrime como un innegable logro de la actual Administración y que jugaba a la inversa (déficit) en las explosiones derivadas del exceso de emisión y del exceso de endeudamiento que llevaron a la Argentina a dos dolorosas crisis en los últimos 25 años, no parece suficiente.>

Nunca antes se probó, por ejemplo, qué le ocurriría al sistema si tiene un importante superávit fiscal en una banda, pero, a la vez, un ostensible deterioro de la calidad institucional, en otra. Probablemente, el resultado de la inestabilidad sea un menor flujo de inversiones, algo que la Cepal acaba de marcar como una grave dificultad en materia de Inversiones Extranjeras Directas que tiene la Argentina, problema que condiciona la oferta de bienes y servicios y promueve mayores índices inflacionarios.>

Pero, además, se le suma a esta casi inédita situación de sobrante fiscal, la bonanza de los dólares del superávit comercial (exportaciones menos importaciones), lo que significa un contrasentido ya que por no poder comprar siquiera unas cuantas de esas divisas con sobrantes del Tesoro se lo está sometiendo al BCRA a un desgaste permanente de compras de dólares y absorción de pesos que algunos economistas estiman que, por saturación, tiene su fin en el tiempo.>

Ante un proceso inevitable, tal como a Domingo Cavallo se le ocurrió como manotazo de ahogado el corralito que lo sepultó a él y a Fernando de la Rúa, no sería de extrañar que se esté trabajando en algún mecanismo de canje de Lebac por bonos a mayor plazo, para darle un poco de aire al Banco Central hasta que pasen las elecciones. La hipótesis invadió la City en estos días, pero lo preocupante por las consecuencias políticas y económicas que podría generar una medida así sería que ese canje no fuese voluntario, sino compulsivo.>

Hugo E. Grimaldi (DyN)