MAÑANA EN BRASIL
El Papa inaugurará la Asamblea del Celam
Benedicto XVI celebrará mañana el inicio de la V Asamblea General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam), en Aparecida, Brasil, que marcará el rumbo de la Iglesia en el subcontinente. Del encuentro participarán 162 obispos y más de un centenar de invitados, observadores y peritos. Estará presente el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo.

AFP

El Sumo Pontífice se reunirá con la presidencia de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina, cuyas sesiones inaugurará mañana antes de regresar a Roma, en el Santuario Nacional de Aparecida, 180 km al noreste de San Pablo.

La conferencia es la primera en 15 años y contará con la participación de más de 160 obispos de una veintena de países de la región, que concentra la mitad de los mil millones de católicos del mundo y que está acosada por la pérdida de fieles hacia otras confesiones y la falta de religiosos.>

El Papa tiene previsto pasar la mañana en Guaratinguetá, a unos 30 km de Aparecida, en una hacienda dedicada a la rehabilitación de drogadictos fundada por un sacerdote alemán.>

Al mediodía planea regresar a Aparecida para reunirse con los obispos y, al caer la tarde, rezar el rosario en la gigantesca basílica de Aparecida, santuario de Nuestra Señora de Aparecida, la patrona de Brasil.>

La visita del Pontífice ha sido vista como uno de sus primeros gestos de acercamiento hacia la región sudamericana, que concentra la mayor cantidad de católicos del mundo.>

Recibimiento

Benedicto XVI tuvo en San Pablo una cálida acogida de cerca de un millón de personas en la misa de canonización de Fray Galvao, el primer santo nacido en Brasil, y fue aplaudido y vitoreado efusivamente en un multitudinario encuentro con jóvenes en un estadio de fútbol.

Se espera la asistencia de medio millón de personas en la misa que celebrará mañana ante la enorme explanada de la Basílica de Aparecida.>

Sin embargo, su presencia no desató un entusiasmo popular similar al que provocaba su antecesor, Juan Pablo II, quien sacó a las calles a millones de brasileños en cada uno de los tres viajes que realizó al país con más católicos del mundo.>

En San Pablo, Benedicto "machacó" con su mensaje en favor de la castidad de los jóvenes, a quienes instó a involucrarse decididamente en la acción social en favor de los millones de pobres de Brasil.>

Ayer no vaciló en censurar en San Pablo a "los medios que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del matrimonio".>

"Se ataca impunemente la santidad del matrimonio y la familia, comenzando por hacer concesiones ante presiones capaces de incidir negativamente sobre los procesos legislativos; se justifican algunos crímenes contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual", dijo.>

Su Pontificado sufrió un revés en México en abril, cuando se legalizó el aborto en la capital de ese país fuertemente católico.>

Contra las sectas

El Papa llamó a "no economizar esfuerzos en la búsqueda de los católicos apartados", censuró "el proselitismo agresivo de las sectas", la "multiplicación" de "nuevas denominaciones cristianas" y "las embestidas del agnosticismo, del relativismo y del laicismo".

En un encuentro con los obispos de Brasil en la Catedral de San Pablo, los conminó a salir a reconquistar "uno a uno" a los millones de fieles que se fueron de la Iglesia Católica hacia confesiones evangélicas.>

Al dictar sus orientaciones a los prelados, les dijo que la finalidad de la Iglesia debe ser exclusivamente "la salvación de almas", pero sin descuidar el "pan material".>

Aseguró que la misión de los católicos es ayudar a los pobres en sus "necesidades más urgentes" pero se declaró contrario a la vinculación de los sacerdotes con política o ideología.>

Cuestionamientos de sectores católicos

Los pronunciamientos papales sobre la castidad levantaron ampollas en una región con la cual el cardenal Joseph Ratzinhger, actual Papa, ha tenido múltiples desencuentros, que como Prefecto para la Doctrina de la Fe, realizaba en los años ochenta las purgas de teólogos y jerarcas progresistas.

Grupos católicos no perdieron la oportunidad de hacerle saber que su apego a la ortodoxia es chocante,

Los católicos "practican sexo por placer, usan condones, apoyan la diversidad sexual y no condenan a las mujeres que abortan �Cuándo cambiará la jerarquía de la Iglesia?", cuestionan pancartas colocadas esta semana frente a las principales iglesias en doce grandes ciudades brasileñas.

Responsable de ese mensaje es la organización Católicas por el Derecho a Decidir, que realizó un sondeo entre jóvenes católicos de Brasil, según la cual el 96 % apoya el uso del condón, 79 % aprueba el sexo prematrimonial y 88 % cree que se pueden usar métodos anticonceptivos y seguir siendo buen cristiano.

"Aunque el Papa lo diga mil veces, los católicos no van a dejar de usar condón, ni los homosexuales o divorciados creyentes de comulgar. No le van a prestar atención, es una posición patética que no entiende que la realidad, al seno de la Iglesia misma, es diferente", dice Fabián Sanabria, un sociólogo del centro de estudios sobre la religión de la Universidad Nacional de Colombia.

La polémica se ha introducido ya en los debates previos a la quinta asamblea general de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam) de mañana.

Esta asamblea definirá la estrategia pastoral que en la próxima década seguirá la Iglesia en la región que alberga a casi la mitad de los 1.100 millones de católicos del mundo.

La reunión de casi tres semanas examinará fenómenos como el avance de las sectas protestantes y la disminución de fieles, pero también una agenda extensa con temas sobre sexualidad, educación, la emigración, las consecuencias de la globalización y hasta el cambio climático.

Se trata de la primera asamblea desde la de Santo Domingo en 1992 y la polémica amenaza con reaparecer, que rodeó a sus antecesoras, especialmente la de Medellín (Colombia, en 1968) y Puebla (México, en 1979).

Asamblea de Celam

Benedicto XVI instalará mañana la V Asamblea de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), convocada originalmente por su antecesor Juan Pablo II a pedido de los obispos preocupados por el avance de las sectas y la secularización en el bastión del catolicismo.

En mayo de 2001, los presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, reunidos en Caracas, dispusieron solicitar al Papa Juan Pablo II, convocar esta quinta asamblea, para celebrar los 50 años de la primera realizada en Río de Janeiro en 1955. El propio Juan Pablo II fijó la fecha y convocó la reunión, cuya sede originalmente había sido pensada en Quito.