En aquellos días de finales de marzo, cuando todos mirábamos el cielo esperando que dejara de llover, un colega, José Bordón, le comentó a esta periodista: "Cuando se vaya el agua de la ciudad, nos quedarán problemas más graves para resolver: hacer que drenen los campos y enfrentar cómo vivirán quienes dependen de la lechería y otras producciones de mediana escala, hasta que se puedan volver a implantar pasturas y producir". No se equivocó. La extendida inundación territorial ha dejado desolación en la economía familiar y lugareña en muchas localidades.
Esta semana, un grupo de vecinos (productores, comerciantes) del departamento San Jerónimo resolvió cortar la autopista a Rosario a la altura de Coronda, una de las ciudades que más está sufriendo las consecuencias del fenómeno pluvial. Luego, la protesta se levantó a raíz de un recurso interpuesto ante la Justicia por la Fatac. En plena época de traslado de la cosecha de soja, los caminos alternativos para Rosario -también en mal estado- se saturaron, tanto los de esta provincia como la conexión entre Paraná y Victoria. El corte resultó para quienes no estamos en la emergencia directa, a todas luces, como una medida excesiva.>
Para ese momento, el gobierno provincial había ya transferido fondos a la intendencia corondina, para que fuera resolviendo los problemas con obras y asistencia directa pero, al parecer, problemas de gestión municipal demoraron la respuesta esperada. Desde la Casa Gris, se leyó la protesta como mezclada con ingredientes políticos pero, al final, el viernes tuvo lugar una reunión en el Ministerio de la Producción con funcionarios de esa cartera y de Asuntos Hídricos. Quienes participaron, salieron conformes con las promesas recibidas de los funcionarios, pero fue claro el presidente del Centro Comercial corondino, Darío Quaglia, cuanto en declaraciones a El Litoral dijo: "Nos vimos forzados a hacerlo (al corte) porque no teníamos otra alternativa. La reunión fue el resultado de la protesta y se consideró todo nuestro petitorio". También señaló que no se volverá a protestar con interrupción de rutas, y que el lunes ingresaría un pedido de audiencia al intendente Naón.>
Coronda y su zona de influencia fue una de las regiones más perjudicadas, sobre todo porque además de los problemas comunes a otras localidades que se inundaron, permanece cortada la Ruta Nacional N° 11 con la caída del puente en el Coronda dos. Gran parte de la economía de esta zona está influida por esta vía de comunicación.>
Lo que se observa es que la asistencia prometida desde el gobierno -que hizo una estimación inicial de pérdidas en la producción primaria de 2.000 millones de pesos- no llega a los afectados con la rapidez que ellos la requieren. Una visión es la que aportan los vuelos sobre el territorio -se visualiza la magnitud del fenómeno- y otra, la que se compone en el mano a mano con los sectores damnificados, donde entran a jugar factores de la microeconomía lugareña. Es en este plano donde no siempre se encuentra la gestión municipal eficiente o interlocutores con rapidez de respuesta en oficinas del gobierno provincial.>
Hay quienes señalan que son pocos en el gobierno los que han comprendido la gravedad de lo ocurrido con los inmuebles -entre ellos las escuelas-, en la producción, para los pequeños comercios, en el sector gastronómico, por citar algunos casos.>
Es decir, la realidad se vive en varios planos: el que la sufre directamente, que requiere inmediatez en la asistencia para poder seguir con su negocio; el nivel del gobierno que dispone las grandes medidas que se anunciaron, y aquel funcionariado de menor rango, que debe instrumentarlas, y que se demora en la compilación de datos, en la determinación de modos de asistencia, en transferencias, etcétera.>
En tanto, mientras se asiste a tambos desactivados en la región por el fenómeno hídrico, en San Francisco (Córdoba) se abrió la séptima edición de Mercoláctea con lo mejor de la genética bovina.
El sector tambero vive una doble situación: por un lado, el golpe climático y por el otro, una demanda internacional de productos que levanta los precios. Roberto Gennero, propietario de la cabaña El Suspiro, en declaraciones a Campolitoral, expuso ambas circunstancias. "Se pasaron todos los récords anuales de lluvias, con pérdidas de alfalfas, se apocaron las praderas y ahora estamos tratando de recomponer la zona en general". Al hacer una lectura más general de la lechería, dijo que la misma se encontraba inmersa en "una loca carrera de precios dada por la demanda que hay y con un nivel histórico para la leche en polvo en el mercado internacional. Pero creo -continuó- que este furor va a pasar, porque los industriales no sé hasta qué punto van a poder seguir pagando los precios actuales". >
Por su parte, el presidente de Sucesores Alfredo Williner SA, Alfredo Curiotti, señaló que la situación recién se regularizará en cuatro o cinco meses, en tanto que las empresas pagarán un promedio de 70 centavos por litro, en mayo.>
Para Curiotti -a quien experiencia no le falta en la actividad- el sector atraviesa un período "crítico". Esto fruto del fenómeno hídrico y porque sus consecuencias no se solucionan "con que deje de llover. Han quedado la destrucción de pasturas, problemas sanitarios y de estrés en los rodeos, corrales, además de caminos en muy malas condiciones". Estimó que recién para la primavera la situación se verá mejor.>
La lechería y la producción de carnes son actividades básicas en la economía provincial y con requerimientos en el exterior con altos precios. Todos los esfuerzos que se realicen para que se mantengan como pivotes son bienvenidos.>
En estos días, hemos asistido al debate entre la producción de alimentos versus la de biocombustibles (con discusión por el maíz y la soja incluida). De las decisiones que se tomen hoy dependerá el futuro de la provincia y del país. Los cursos de acción a seguir deberán ser concertados con los sectores involucrados; estas decisiones no podrán depender sólo del Estado.>
Teresa Pandolfo