El cambio de gobernador en Santa Cruz

Es muy probable -y deseable- que la designación de Daniel Peralta como gobernador de Santa Cruz descomprima la tensión social y encauce a la provincia por el camino de la convivencia. Se trata de un dirigente sindical con experiencia a la hora de afrontar conflictos y buscar caminos de entendimiento. La pregunta que se hacen los observadores es por qué se esperó estar casi al borde de la tragedia para encontrar una solución política a lo que la oposición reclamaba.

Queda claro que la resolución de la crisis, o el comienzo de la resolución para ser más precisos, se hace vulnerando principios básicos de legalidad republicana. El gobernador Sancho fue despedido de un plumazo y desde Buenos Aires se resolvió designar a Peralta, poner punto final a su licencia legislativa, obligar a renunciar a la titular de la vicepresidencia de la Cámara y, finalmente, ubicarlo a él en ese lugar.>

Todo este complejo operativo institucional se realizó en menos de veinticuatro horas, respondiendo a la voluntad del poder nacional. Temas tales como las autonomías provinciales, el federalismo o la legitimidad republicana de las instituciones fueron avasallados por la discrecionalidad de un poder nacional que concibe a la provincia de Santa Cruz como un coto privado.>

Habrá que ver de aquí en más si efectivamente la paz social es posible en esta provincia. En los últimos años Santa Cruz tuvo cuatro gobernadores y todas las crisis institucionales se resolvieron desde Buenos Aires. El año lectivo aún no se ha iniciado y las tensiones se han extendido al conjunto de la estructura estatal.>

Los problemas de Santa Cruz no son diferentes a los que sufren otras provincias. Pero lo ocurrido en ella adquiere particular relevancia porque el propio presidente de la Nación considera que los conflictos que allí ocurren son conspiraciones contra su poder. Por otra parte, el rígido control político sobre la provincia no le ha impedido a una amplia oposición desarrollarse, al punto que el intendente de la ciudad capital pertenece a la UCR.>

El presidente y sus colaboradores han recurrido al método conspirativo de atribuir las movilizaciones a la actividad aviesa de sus oponentes. En realidad hay muy buenos motivos para creer que fueron las propias actitudes y declaraciones intemperantes y agresivas del oficialismo las que fueron radicalizando las posiciones. Una vez más Kirchner prefirió ponerse en jefe de una facción de poder que en el presidente de todos los argentinos.>

El flamante gobernador de Santa Cruz ha adelantado que considerará los reclamos salariales de los docentes y los empleados públicos. Una actitud sensata después de tantas imprudencias y discrecionalidades. Habrá que seguir con atención el desenlace político y social de los acontecimientos, pero más allá de las alternativas que presente la realidad, se impone advertir sobre una tendencia que el Estado y sus representantes han asumido y que consiste en considerar normal el pago en negro. Al respecto, habría que advertir sobre el carácter ilegal de estas prácticas, mucho más grave cuando esa ilegitimidad proviene del Estado.>