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Los Quijotes más valiosos están en la Argentina
Piezas de colección. Los tesoros se pierden con el tiempo en las viejas bibliotecas, pero el hidalgo manchego más famoso está destinado a la inmortalidad gracias a la pasión de un abogado argentino, Bartolomé J. Ronco, que recorrió Europa en busca de Quijotes: italianos, ediciones de lujo, libros de la realeza y una edición de Walt Disney. textos de Claudia Safont.

Una de las mayores colecciones cervantinas de Latinoamérica se encuentra en la ciudad de Azul, situada a 300 kilómetros de la capital argentina, que fue nombrada recientemente "ciudad cervantina", principalmente gracias a la biblioteca de Bartolomé J. Ronco.

Este abogado, exponente de su época, desarrolló una intensa actividad cultural en la ciudad y su afán coleccionista lo llevó a recorrer el mundo para conseguir más de 350 ediciones del Quijote, la gran obra de Miguel de Cervantes, y otras tantas del Martín Fierro de José Hernández.>

Entre las rarezas más valiosas de esta colección cervantina se encuentra una edición francesa de cuatro tomos de 1812 perteneciente a la reina María Cristina de Borbón, cuarta esposa del rey Fernando VII de España.>

Esta edición tiene un ex-libris de la reina en el primer tomo e incluye, además, grabados en cobre de los artistas franceses Lefevre y Labardier.>

Don Quijote con los gauchos

Bartolomé Ronco encontró incluso una edición del Quijote de 1948 que sitúa al ingenioso hidalgo en La Pampa: la portada de la obra es un Don Quijote con gauchos argentinos leyendo un libro.

"Este libro concretamente tiene la particularidad de que los versos cervantinos están traducidos al verso campero argentino", contó María Molon, directora de la Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco.>

El personaje de Don Quijote levantó pasiones desde su aparición, y libreros y editores de todos los rincones del mundo de esmeraban en crear ediciones originales y únicas.>

Así, un librero español creó en 1905 una edición de dieciocho tomos en la que -ordenada- se lee en los lomos "el ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha" y debajo "Miguel de Cervantes". >

Esta original encuadernación la vendía el librero por las calles de Barcelona bajo el título de "Gloria a Cervantes" y una vez más el abogado y coleccionista Ronco se hizo con un ejemplar.>

Bartolomé Ronco tenía en su casa azuleña una biblioteca que creció día a día hasta su muerte en 1952. Las estanterías de su vivienda las realizó él mismo según los tamaños de las ediciones quijotescas que encontraba o compraba: desde libros de más de 30 centímetros a ediciones que caben en la palma de la mano.>

Las luchas contra molinos de viento y la devoción por Dulcinea del Toboso se comprimieron por primera vez en una edición en miniatura en 1827 "sin saber siquiera cómo iba a quedar la letra ni si se iban a poder leer las aventuras del Quijote", apuntó Molon.>

Quijote, en el ambiente

Entre las curiosidades encontradas en la vivienda de Ronco se encuentra también el segundo único sello en el mundo con el retrato de Cervantes y una botella de "Cognac Cervantes" producido por la industria argentina.

"Muchos de los libros que tenemos ahora nos los han traído los especialistas de España, quienes nos han ido mostrando el valor de cada ejemplar, el motivo de su virtuosismo", afirmó la directora de la Biblioteca.>

Agregó, además, que "es una suerte que la mujer de Ronco nos legara la casa, porque así se puede mantener no sólo los libros, sino que se puede respirar el ambiente quijotesco que rodeaba a este ciudadano azuleño".>

"Desde que empezó su afán quijotesco Bartolomé Ronco era conocido en todo el mundo, Borges visitaba su biblioteca a menudo y profesionales venían para realizar trabajos de investigación", dijo Marta Molon.>

"Ronco encuadernó las ilustraciones por temáticas, según si hablaban de Sancho Panza, de Dulcinea... ya fueran ilustraciones de gente famosa o simples recortes de periódicos", explicó José Berdinsky, organizador del primer "Festival cervantino" que se realiza en Azul.>

Estos tesoros literarios que el abogado Bartolomé J. Ronco fue persiguiendo por todo el mundo fueron motivo de dos importantes exposiciones, una en 1932 y en la que estuvo presente el coleccionista y otra en 2004.>

En la primera, Ronco demostró su pasión cervantina evocando a Cervantes "para hablar de la plenitud y de la gloria de nuestra ascendencia hispánica y para mostrar nuestro orgullo por el idioma que habla".>

Gracias a esta magnífica colección de quijotes de cuero, con grabados, con láminas, en miniatura y un largo etcétera, la ciudad de Azul se ha convertido en "ciudad cervantina", la primera de Sudamérica y la segunda de Latinoamérica, ya que en 2005 la ciudad de Guanajuato en México fue también nombrada como cervantina.>

Edición ilustrada por Dalí

La Biblioteca Ronco cuenta además con otras miniaturas datadas de 1916 y editadas en Buenos Aires que la Casa Escasany entregaba como promoción a sus clientes.

Entre los tesoros más destacables de la colección se encuentra la primera edición ilustrada por Gustave Doré para Hachette en 1863, la primera edición ilustrada por Salvador Dalí en 1946, un ejemplar de la primera edición mundial de lujo publicada en Londres en 1738 y ejemplares de la primera edición latinoamericana fechada en 1904.>

"La Biblioteca de Ronco tiene libros de diferente valor, ya que las originales representaciones de las tapas otorgan un valor u otro, además que si se trata de un libro cerrado jamás leído tiene otro valor", apuntó la directora de la Biblioteca, María Molon.>

Este incansable coleccionista de Quijotes como fue Ronco no sólo coleccionaba la obra de Cervantes, sino todo lo relacionado con el hidalgo manchego.>

La Casa Ronco, legada por su mujer a la ciudad, es ahora un homenaje a este azuleño y su trabajo quijotesco y se ha mantenido como era en su momento.>