El delantero brasileño Romario convirtió ayer de penal el tan ansiado como esquivo milésimo gol de su carrera, según sus cuentas, en un repleto estadio de Vasco da Gama.
A los 47 minutos de juego, el futbolista de 41 años, anotó el "tanto mágico", que lo eludía desde hacía dos meses, al acertar el ángulo izquierdo del arco del portero Magrao, del Sport, en partido válido por la segunda fecha del Campeonato Brasileño.>
El gol del "Bajito", que se sumó a los dos tantos que su colega André Días anotó en la primera mitad del partido para una victoria por 3 a 0, hizo vibrar a la hinchada del Vasco, que aguardó la concreción de la hazaña de su ídolo para festejar los 80 años del Sao Januario, cumplidos en abril, en cuyas canchas el jugador convirtió 149 goles en partidos profesionales.>
El genio del área chica lloró de emoción tras marcar el gol, momento en que fue rodeado por sus familiares y un ejército de periodistas, autorizados por el árbitro del partido a "invadir" la cancha para fotografiarlo y tomarle declaraciones.>
Paradójicamente, las palabras salieron con mucha dificultad de la boca del polémico astro, conocido como "ametralladora giratoria" por sus declaraciones explosivas, tan certeras como sus tiros al arco.>
"Tanto a nivel personal como profesionalmente, éste es el momento más importante de mi vida", alcanzó a decir entre lágrimas el artillero, mientras cargaba en brazos a sus dos hijas menores.>
El ídolo dio una vuelta olímpica alrededor de la cancha, agitando una camiseta del Vasco, club en el que comenzó a jugar cuando era niño, al son de los cánticos conmemorativos de una eufórica hinchada, que festejaba además la ventaja sobre el Sport por 3 a 0.>
"Fue más fácil hacer los primeros dos goles (el 998 y 999) que el milésimo", admitió el atacante, refiriéndose a los tres clásicos cariocas, jugados en pleno estadio de Maracaná, donde él soñaba conquistar su marca histórica.>