Seminario a cargo de un especialista uruguayo en Santa Fe
Las empresas familiares ante el desafío de su crecimiento
Representan hasta la mitad de la generación del Producto Bruto de un país y generan gran cantidad de empleo. Pero tienen serios problemas para subsistir a más de una generación

"Si logramos que la empresa familiar crezca, se consolide y perdure a lo largo del tiempo y de generaciones, podríamos estar brindando solución a problemas de desempleo y productividad". Alvaro Vilaseca Marchesi expuso en esos términos la trascendencia que potencialmente tiene la empresa familiar en la construcción económica y social.

El especialista, titular de la cátedra de Empresas Familiares, del Instituto de Estudios Empresariales -universidad de Montevideo- ofreció algunos datos para fundamentar su posición. "Las empresas familiares cumplen un rol fundamental en cualquier economía, y son un motor fundamental en países como los de América Latina; representan más del 90 % de las empresas de estos países, el 70 % de la generación de empleo y más 50 % del PBI", apuntó el catedrático.>

Doctorado en dirección de empresas en la Universidad de Navarra y máster en dirección de empresas de la Universidad Austral, Vilaseca Marchesi ofrecerá un seminario sobre "las empresas familiares: secretos bien guardados", organizado por la Fundación de Empresas Familiares y a desarrollarse en la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el miércoles próximo.>

"Con estos indicadores -explicó- evidentemente la empresa familiar es un agente económico de principal envergadura; el tema es ver qué capacidad de crecimiento y de cambio poseen" tales unidades económicas.>

"Allí -explicitó- las investigaciones muestran datos menos alentadores. La capacidad es más lenta o menor que en el caso de empresas no familiares, porque son más tradicionales, asumen menos riesgos y políticas de no endeudamiento que afectan la capacidad de desarrollo".>

Señaló que "el dato más desalentador es la dificultad para perdurar de una generación a otra", y advirtió que "las investigaciones muestran que en promedio solamente 1 de cada tres (empresas familiares) pasa a una segunda generación, y solamente la mitad de éstas pasa a una tercera generación. Cada seis, una sola llega a tercera generación, tomando como referencia unos 25 a 30 años por generación".>

Activos estratégicos

Vilaseca Marchesi relató que "en la Argentina había un proceso importante a principios de los '90, por un shock competitivo, en el que se vio que muchos negocios familiares fueron adquiridos por inversores del extranjero. Ante esa ola de dinámica competitiva que se generó en el país, muchas empresas fueron vendidas".

Consultado sobre un caso emblemático en Capital Federal, de una empresa familiar de helados que pasó a manos de una multinacional que no pudo sostener la marca y fue a convocatoria, el catedrático mencionó que "muchos consumidores creían que se había cambiado la fórmula de los helados".>

"Hay sectores -explicitó- en los que lógicamente la figura de quienes controlan la empresa puede ser más relevante. Lo que da la pauta de que la empresa familiar tiene unas características diferenciales".>

"La característica -especificó- es la participación de una familia en el negocio. Esto nos da lugar a la hipótesis siguiente: las familias cuentan con activos estratégicos que se trasladan a la empresa haciéndola fuerte y competitiva".>

Detalló que las investigaciones teóricas apuntan a que "el capital familiar no es el económico sino el que está integrado por valores, cultura, estilo de trabajo y obviamente tiene una cohesión y unos efectos; eso desaparece por ejemplo cuando la empresa es adquirida por un fondo de inversión". >

La zona gris

"Cuando un emprendedor inicia un actividad no piensa en desarrollar una empresa familiar, sino que piensa en negocio y trabajo para sacar la familia adelante", dice Vilaseca Marchesi. Pero llega un punto en que el sistema familiar y el de la empresa pueden no compatibilizarse, con lo que "la problemática radica en la esencia misma de una empresa familiar. Cosas que son de uno y otro ámbito llevan a una zona gris en la que no se distingue claramente qué aspectos que corresponden a familia o empresa". El especialista explicó que "las empresas exitosas se distinguen de las que fracasaron allí, en la capacidad de gestión de la zona gris. Los que no saben gestionar de forma adecuada y confunden, terminan con fracasos y desapareciendo o cambiando de manos".