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Edición impresa del 29/05/2007 | Salud Salud

Mitos y realidades de los ambientes sin humo

MITO 1: El humo de tabaco ambiental es simplemente una molestia.

REALIDAD: El humo ambiental de tabaco no es sólo una molestia; es un riesgo para la salud. La exposición al humo de tabaco causa cada año en nuestro país unas 6.000 muertes. Muchas de estas personas trabajan en los sectores de la hotelería, el entretenimiento y los servicios, pero el problema puede existir en cualquier ocupación. Otras víctimas son las personas que conviven con fumadores. MITO 2: Los acuerdos voluntarios ofrecen la "cortesía de poder elegir": es posible dar cabida a los fumadores y a los no fumadores en un mismo espacio cerrado. REALIDAD: Los acuerdos voluntarios que instan a los no fumadores a ser tolerantes no protegen de los daños ocasionados por el HAT (Humo Ambiental de Tabaco) y podrían constituir una barrera para la adopción de medidas realmente protectoras y eficaces. El concepto de la "cortesía de poder elegir", según el cual, los fumadores y los no fumadores viven en armonía, pasa por alto las graves consecuencias del HAT en la salud. Sin embargo, la industria tabacalera lo ha usado como uno de sus principales métodos de marketing, sosteniendo que este enfoque promueve la tolerancia de fumadores y no fumadores en los mismos espacios cerrados. MITO 3: Los sistemas de ventilación protegen a los no fumadores de la exposición al humo de tabaco ajeno. REALIDAD: La industria tabacalera ha promovido la instalación y el uso de sistemas y equipo de ventilación costosos con el fin de dar cabida a fumadores y no fumadores en los mismos espacios cerrados. Esto es una táctica para evitar las prohibiciones estrictas. Sin embargo, la ventilación no sólo es muy costosa, sino que no protege la salud. El humo de tabaco contiene tanto partículas como gases. Los sistemas de ventilación no pueden extraer todas las partículas y, menos todavía, los gases tóxicos. Es más, muchas partículas se inhalan o se depositan en la ropa, los muebles, las paredes, los techos, etcétera, antes de que puedan ventilarse. Sólo los ambientes 100 % libres de humo de tabaco protegen de la exposición al HAT. MITO 4: Los ambientes 100 % libres de humo de tabaco nunca funcionarán. REALIDAD: Los ambientes libres de humo de tabaco cuentan con el amplio apoyo de fumadores y no fumadores. Durante noviembre y diciembre de 2004 se realizó una encuesta de hogares en 5 grandes centros urbanos de nuestro país. Se incluyeron personas de ambos sexos, de entre 13 y 64 años, y se encuestaron 1.200 personas en Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza. Los resultados de la encuesta muestran que 72,4 % de los encuestados (81,9 % de los no fumadores y 51,6 % de los fumadores) está de acuerdo en que los bares y restaurantes sean 100 % libres de humo de tabaco. En agosto de 2006, el Centro de Estudios para la Opinión Publica (Ceop) realizó una encuesta a 1.000 personas mayores de 18 años en todo el país para evaluar la aceptación de ambientes 100 % libres de humo de tabaco en la población general. Los resultados de esta encuesta muestran que, de manera similar, el 76,5 % de los encuestados (el 83,1 % de los no fumadores y el 60,8 % de los fumadores) está de acuerdo en que los bares y restaurantes sean 100 % libres de humo de tabaco. MITO 5: Los ambientes 100 % libres de humo de tabaco ocasionan pérdidas a los restaurantes y a los bares. REALIDAD: Varios estudios realizados en Canadá, Irlanda, Italia, Noruega y ciudades como El Paso y Nueva York, que hace tiempo poseen espacios 100 % libres de humo de tabaco, revelan que, en promedio, la clientela es igual o, incluso, aumenta tras la prohibición de fumar. Una revisión de 97 estudios independientes (no financiados por la industria tabacalera) de 8 países muestra que éstos no muestran ningún detrimento en las ventas en bares y restaurantes. MITO 6: La prohibición de fumar infringe los derechos y la libertad de elección de los fumadores. REALIDAD: Las leyes que prohíben fumar no infringen los derechos de nadie. Procuran proteger la salud de las personas al reglamentar los lugares donde se permite fumar y donde no se permite fumar. La mayoría de la gente no fuma y, la mayoría de los fumadores quiere dejar de fumar. Muchos fumadores no consumen tabaco por elección, sino debido a la adicción causada por la nicotina, presente en todos los productos de tabaco. El derecho de una persona a respirar aire sin tóxicos está por encima del derecho de los fumadores a fumar en los lugares públicos y poner en peligro la salud de los demás. No se trata de convivencia ni de la libertad para usar un producto lícito, sino de dónde se puede fumar sin poner en peligro la salud de los demás.



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