A la edad de 77 años y después de soportar una agonía que arrancó el 9 de marzo con cólicos estomacales y derivó en una pancreatitis, dejó de existir ayer José Rodolfo García, quien durante varios años de su vida estuvo ligado al Club Atlético Colón. Colaborador de Ítalo Pedro Giménez y tesorero durante cuatro meses de Osvaldo Busaniche, José García fue uno de los principales impulsores -junto a Montenegro, Talarico, los hermanos Bellini, Alem, Albizati y Gladis Basile, entre otros- en los inicios de los "90 de lo que se conoció como "Fondo Rojinegro", un movimiento societario que impulsó la figura de quien por ese entonces era un desconocido para los colonistas: José Néstor Vignatti. Una mañana como la de hoy se apareció en El Litoral para realizar una entrevista: "Les presento a Vignatti, el hombre que tiene la plata necesaria para salvar la quiebra de Colón". A minutos de bajar el martillo, José García y el Fondo Rojinegro conseguían su objetivo: se juntaron los 70.000 pesos de la época para frenar la quiebra. José García fue, durante 12 años, el vicepresidente "eterno" de Vignatti en Colón.
Del amor incondicional con su compañera, esposa y amiga, Gladis, nacieron Sergio Rodolfo y Griselda Gladis, su hija que vive en Formosa. Además, estaba orgulloso de la colección familiar: siete nietos y una bisnieta.>
"José fue dirigente de Colón de esa época en la que no había plata ni para pagarle a los jugadores", recuerda Gladis, que se pasó los 80 días de internación acompañando a su esposo desde las 7 de la mañana a las 9 de la noche. "Con Busaniche estuvo como tesorero cuatro meses, no le gustaron algunas cosas y renunció. Cuando vendieron a Verdirame a Chile, se trajo la plata de Colón en el auto junto a Marcolín. Eran otros tiempos, distintos a estos", comenta su esposa mientras la sala 2 de Santa Lucía no deja de ser un desfiladero de gente.>
El perfil de José García como vicepresidente era casi amateur, porque atendía los reclamos de aquellas personas que se acercaban al club impulsando las distintas actividades deportivas de la institución. Pero además, dentro de sus funciones, tenía un "juguete preferido": el estadio. Se lo podía ver, los días de partido, varias horas antes preparando todo lo que estaba vinculado a la organización del espectáculo. Era él mismo, handy en mano, quien recorría todos los portones de la cancha. Y bajo este signo, era un celoso cuidador del césped. "No quiero que me rompan la cancha", era su frase de cabecera.>
Esa dedicación por los deportistas de perfil bajo tuvo su reconocimiento cuando el "Tata" Baldomir, desde el mismo lugar donde se coronaba campeón del mundo, se acordó de sus inicios: "Cuando no tenía donde entrenar, José García me abrió un gimnasio en Colón. Fue el único dirigente que creyó en mí. Este título es para él". Dicen, incluso, que el mismo José García era quien -junto a Lemos- le preparaba de comer a Baldomir, para que hiciera un alto en la venta de plumeros y se alimentara después de entrenar.>
El final de la película del "Gallego" José García no es otra que la imaginable: al cierre de esta edición, el cortejo con sus restos realizaba una parada previa obligada, frente a la sede del Club Atlético Colón en el mítico portón de J.J. Paso. Y el domingo, como no puede ser de otra manera, Colón le pedirá a Furchi realizar un minuto de silencio antes del partido con Boca. Es lo mínimo que Colón puede hacer por alguien que dio su vida por el club de sus amores.>