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El clima frío pone otra vez en el debate público el cuello de botella para el crecimiento que puede representar la crisis del sistema energético en la Argentina. Los problemas llegaron primero a las empresas a las que se les pidió primero que bajaran sus consumos eléctricos en determinados horarios para que sus actividades productivas electro-intensivas no coincidan con los de mayor consumo domiciliario y luego, cuando directamente -según el caso- se las dejó desprovistas de gas natural.
Ayer, las falencias del sistema ya se notaron en los hogares, y cuando esto corre en la ciudad de Buenos Aires la repercusión nacional es automática. Mientras, en una zona muy extensa de la provincia de Santa Fe y en el área central de la costa del Paraná en Entre Ríos sufrieron ayer un apagón de casi media hora, producto de un desperfecto en el sistema de transporte nacional de la energía.>
El panorama nacional se completa con una noticia procedente de Córdoba que resulta preocupante: la central nuclear de Embalse -la más importante en su tipo en la Argentina- debió dejar de hacer su aporte al sistema nacional aproximadamente a las 4 de la madrugada de hoy. Debe tenerse en cuenta que esa central fue recientemente reinaugurada y aporta 560 megavatios (Atucha en cambio 360).>
La Secretaría de Energía de la Nación ha solicitado a las empresas distribuidoras que pidan a las empresas electro-intensivas, que bajen en todo lo posible sus consumos en los horarios pico. El pedido no tomó por sorpresa a la EPE y a las empresas santafesinas más importantes desde el punto de vista eléctrico: ya habían aplicado recientemente cuando comenzó el frío -e incluso antes, durante el verano- un esquema en favor de la llamada "gestión de la demanda", para evitar los cortes.>
En la provincia existen unos 50 grandes clientes electrointensivos. Treinta de ellos están en la zona sur.>
Un corte de energía de casi media hora, entre las 16.04 y las 16.35 de ayer, afectó media bota del mapa provincial. El problema se debió a la salida de servicio de una línea de alta tensión de Transener (no de la EPE), que dejó inutilizada la Estación Transformadora Santo Tomé de esa empresa encargada del transporte de la electricidad en el país.
Quienes habitualmente usan la ruta 19 podrán recordar con facilidad una cerrada curva, en la que el asfalto está atravesado por las vías del ferrocarril, aproximadamente un kilómetro después, en el Paraje San Agustín (a mano izquierda cuando se va a Córdoba) está la Estación Transformadora de Transener que ayer falló.>
En realidad, los problemas no comenzaron en ese lugar sino en una línea de alta tensión (de 500kv, es decir, 500.000 voltios de tensión) que sufrió lo que los técnicos llaman un "recierre". Se trata de un fenómeno eléctrico bastante común, similar al que notan los usuarios en sus casas cuando la luz "parpadea" por unos instantes, de modo casi imperceptible. El problema es que a esa anomalía eléctrica no respondieron correctamente las protecciones instaladas, con lo que junto con la salida de servicio de la línea ocurrió lo mismo con la ET en San Agustín. (Ver mapa).>
El apagón afectó tanto a Santa Fe, como a la costa del río Paraná de Entre Ríos. Y además, en otras zonas de la provincia hubo cortes al mediodía y al atardecer, bastante más breves. >
El subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar, afirmó que "los dos sistemas, el de gas y el de electricidad, están funcionando a plena carga", y estimó que la oferta energética "será suficiente para abastecer la demanda que tenemos", aunque sin descartar "algunos problemas puntuales" por la persistencia de las bajas temperaturas.
"Los gasoductos troncales están transportando cerca de 130 millones de metros cúbicos diarios y el sistema eléctrico respondió a una demanda de casi 18.200 megavatios, ya que la potencia instalada total país llega a 22.000 megavatios", detalló.
Sin embargo, el abastecimiento de gas natural por redes sólo está garantizado al uso residencial, con restricciones, al comercial y a las estaciones de GNC de uso vehicular. Las grandes industrias y las usinas térmicas debieron interrumpir el consumo de gas y reemplazarlo por combustible líquido (fueloil), lo que provocó la salida temporaria de servicio de algunas máquinas generadoras (Central Puerto y Costanera).
Ello, sumado a la merma de la oferta por la salida de servicio de la central nuclear Atucha I durante el fin de semana, derivó en cortes temporarios del suministro eléctrico en algunos barrios de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Al describir la situación que se planteó debido a las bajas temperaturas que se registran en el país, Folgar dijo que "estuvo en los niveles picos de consumo, lo que es esperable para una situación de tanto frío que también se vivirá en los próximos días".
Al respecto, Folgar informó que "Atucha I (que produce 370 MW) entra en servicio a más tardar el jueves", y que "las térmicas que salieron para cambiar combustible hoy están disponibles".
Hasta la llegada de la primavera estas usinas deberán utilizar combustible líquido, y en este sentido Folgar refirió que "esta previsto que vayan llegando los barcos con fueloil provisto por (la petrolera venezolana) PDVSA, más el de otras fuentes cuando los generadores compren ese insumo de manera directa".
En otro orden, y respecto del abastecimiento de gasoil en el mercado local Folgar señaló que "cuando faltan pocos días para que concluya la cosecha, no tenemos ningún dato de que haya habido problemas serios con el suministro a los productores agrarios, y la demanda de este sector tendrá un próximo pico a fin de año, con el período de siembra".
Acerca de algunas denuncias de estacioneros en contrario, el funcionario señaló que "pueden haber problemas puntuales de entrega por el fin de mes, y habrá que reforzar el esquema de abastecimiento porque los stocks del combustible están en buen nivel".
El gobierno sigue haciendo malabares para que la crisis tenga el menor impacto posible. Pero no pudo evitar que en Capital Federal y Gran Buenos Aires las estaciones de GNC cruzaran en muchos casos sus mangueras, y sólo pudo atemperar el falta de electricidad importando desde Brasil y Uruguay, en algunos casos, comprando electricidad muy cara.
En Santa Fe el panorama de servicio de Litoral Gas no ofrecía alteraciones. Según el vocero de la empresa, Aníbal Paradiso, no están previstos cortes al servicio en los domicilios particulares, y las estaciones de servicio con GNC operan con alguna restricción contractual prevista para casos de emergencia como el presente.
Entre el viernes del festejo patrio y ayer, la prestadora del servicio en Santa Fe atendió incrementos de demanda entre 40 y 50 % para los consumos comercial y domiciliario de gas, debido al frío. Las Pymes tienen escasos problemas, pero los grandes usuarios vieron interrumpido el suministro, incluso los que cuentan con contratos "firmes", a los que sólo se les presta el fluido para mantenimiento técnico de las plantas.
En cuanto a la electricidad, la Argentina palió la demanda diaria con compras de hasta 645 MW desde Brasil y 520 más desde el Uruguay; en éste último caso procedente de centrales térmicas que funcionan a combustible líquido y cuyas tarifas son mucho más caras que las que el sistema paga habitualmente en el país, y que son motivo de queja de las generadoras, que se escudan en ese problema para justificar la falta de inversión.
Específicamente la Central Costanera en Buenos Aires ayer fue acusada desde la Secretaría de Energía. La empresa, sin embargo, respondió que no tenía gas para producir los 1370 MW instalados, y que sólo podía erogar 520 MW cambiando el combustible utilizado.
Exportación a Chile
La Comisión Nacional de Energía (CNE) de Chile confirmó que, pasada la medianoche, volvió a recibir gas desde la Argentina, que se había comprometido a no perjudicar el consumo domiciliario y comercial en la zona central del país trasandino. "Hay un compromiso para que esto se resuelva", había dicho Michelle Bachelet desde Helsinki, en visita oficial. Chile reclama el cumplimiento del protocolo firmado en 1995 para que las restricciones sean "proporcionales" entre los clientes. La Argentina remite habitualmente 22 millones de metros cúbicos de gas natural; sin ese recurso, los chilenos podrían encender calefones y cocinas, pero no la calefacción.
De la redacción de El Litoral