Cumbre del G-8 en Alemania
Brasil y México pondrán su empeño en clima y comercio
Brasil y México llegarán esta semana a la cumbre del G-8 en Alemania, a la que están invitados como dos de las cinco economías emergentes, con el firme propósito de hacerse oír en dos temas cruciales, el calentamiento global y la Ronda de Doha de la OMC para la liberalización del comercio.

Junto con China, India y Sudáfrica, los dos representantes latinoamericanos asisten desde 2005 a las reuniones de los ocho países más poderosos del planeta (Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá, Japón y Rusia), sin por ello llegar a formar lo que se ha dado en llamar el G-13.

Aunque no se vislumbre en el horizonte próximo una ampliación del Club de los Ricos, entre otras razones por la oposición de algunos líderes como la canciller alemana Angela Merkel, lo cierto es que las cinco potencias tienen cada vez más peso.>

Su influencia no es nada desdeñable en la escena internacional, donde tratan de defender sus intereses mutuos a golpe de presión y de alianzas.>

Pese a las múltiples metas comunes de estos cinco invitados, cada uno lleva bajo el brazo sus propias reivindicaciones, que no siempre coinciden.>

En cuanto al calentamiento global, el tema estrella de la anfitriona Angela Merkel para la reunión que se celebrará del 6 al 8 de junio en el norteño balneario de Heiligendamm, Brasil defenderá el uso de los biocombustibles como medio para reducir la emisión de gases contaminantes.>

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, intentará recalcar "el vínculo existente entre las cuestiones del cambio climático, de la energía y del combate contra la pobreza", declaró hace unos días en Brasilia su portavoz Marcelo Baumbach.>

Respaldo latinoamericano

Este planteamiento ecológico cuenta con el respaldo de muchos países latinoamericanos, como Colombia, Perú, Ecuador o Chile, entre otros. Pero tropieza con la oposición de Cuba, que considera que reduce la extensión de los terrenos destinados a los alimentos, y suscita el recelo de Venezuela, para la cual los biocombustibles no son más que "complementarios".

Por su parte, Merkel intentará aliar a los miembros del G-8 a su causa: impedir una suba de más de 2 grados Celsius, con respecto a la temperatura de 1990. Para conseguirlo propone reducir a la mitad las emisiones de gases con efecto invernadero antes de 2050, siempre con relación a las de 1990.>

Tanto Brasil como México defenderán la protección de la biodiversidad y sus ecosistemas.>

En una reunión preparatoria del G-8, celebrada en marzo en la ciudad alemana de Potsdam, las delegaciones mexicana y brasileña aseguraron que sus países se decantarían por la lucha contra el calentamiento global y la destrucción de la biodiversidad desde una "lógica económica".>

Y es que desde México hasta la Amazonia, la sabana gana terreno y la desertización amenaza a la seguridad alimentaria de América Latina, según un informe de expertos sobre los impactos del cambio climático publicado en abril.>

Brasil y México ya han hecho saber que están dispuestos a hacer concesiones.>

"Nosotros podemos presentar nuestro plan de disminución de emisiones con relación a los bosques (...) México también tiene el suyo, como es el relacionado con la disminución de las emisiones de los transportes", adelantó tras la reunión de Potsdam el jefe de la delegación brasileña, André Correa do Lago.>

Comercio

En cuanto a la defensa de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que no acaba de salir del estado comatoso en el que se encuentra, Brasil lleva la voz cantante.

Esta cuestión será abordada en un diálogo ampliado entre los líderes de los trece países que asisten a la cumbre.>

Brasil podría utilizar el G-8 como trampolín para llamar la atención sobre el estancamiento de las negociaciones de cara a una reunión del G-4 (Brasil, Estados Unidos, Unión Europea e India) prevista para el 19 de junio.>

El 22 de mayo Lula insistió ante el primer ministro británico, Tony Blair, partidario de una ampliación del G-8 al G-13, que "Brasil está más empeñado que nunca" en avanzar en las negociaciones de la Ronda de Doha, siempre que no implique "la desindustrialización" de los países menos desarrollados.>

Al día siguiente, el presidente mexicano, Felipe Calderón, transmitía al director de la OMC, Pascal Lamy, el interés de su país por "jugar un papel más activo en la economía globalizada".>

Las reivindicaciones de los dos países latinoamericanos en Heiligendamm pueden pasar desapercibidas, opacadas por las anunciadas tensiones entre Europa y Estados Unidos con respecto al cambio climático y entre estos dos últimos bloques con Rusia en temas de geopolítica, lo que podría encaminar la cumbre por otros derroteros.>

Plan chino evita compromisos

China, segundo contaminador del planeta por detrás de EE.UU., presentó hoy su primer plan para luchar contra el cambio climático, que no fija compromisos concretos de reducción de las emisiones de CO2, aunque se compromete a controlarlas.

"China no considera aceptable que se impongan a los países en desarrollo compromisos en reducción de emisiones, pero se fija la meta de reducir el consumo energético un 20 % en 2010, lo que disminuirá su emisión de gases de efecto invernadero", dijo Ma Kai, presidente del máximo organismo planificador del país.

El esperado plan de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, que recoge objetivos ya anunciados y delinea medidas para lograrlos, se presentó 2 días antes de la Cumbre del G-8 en Alemania, a la que asistirá el presidente Hu Jintao y que abordará el cambio climático como asunto principal.

Ma reconoció que China desplazará a EE.UU. como principal emisor de CO2 del mundo (en 2008, según la Agencia Internacional de la Energía) aunque, dijo, el nivel per cápita de emisiones seguirá siendo "sólo una quinta parte del estadounidense".

Pekín, dijo, está comprometido con cambiar su actual modelo de crecimiento por uno más sostenible con mayor peso de las energías renovables, nuevas variedades de cosechas resistentes a la sequía y más superficies forestales.

Sobre la última propuesta para luchar contra el cambio climático del presidente de EE.UU., George W. Bush, Ma consideró que, aunque supone "un cambio positivo de actitud", debe ser complementaria al Protocolo de Kyoto (no firmado por Washington) y la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (UNFCCC).

"Además, debería incluir el principio de Kyoto de responsabilidad compartida pero diferente entre los países en desarrollo y desarrollados", dijo.

Insistió también el responsable en que China necesita "urgentemente" la transferencia de tecnología de los países desarrollados para combatir el cambio climático y adaptarse a él.

"No hemos visto demasiada acción en la ayuda financiera y técnica a los países en desarrollo (como establece el Protocolo de Kyoto). Esperamos que los países industrializados cumplan sus obligaciones y den ese apoyo", afirmó.

Según los últimos datos disponibles, China emitió en 2004 el equivalente a 6.100 millones de toneladas de CO2, el 75 % procedentes de la combustión de energías fósiles, como el carbón y el petróleo.

Rechazo

Lula da Silva ha rechazado las propuestas del presidente George W. Bush de iniciar unas negociaciones paralelas globales para combatir el cambio climático. Lula insiste en que los países han llegado a un acuerdo sobre el clima en la ONU y no bajo el liderazgo de EE.UU.

"La posición de Brasil es clara", dijo Lula, y agregó: "No puedo aceptar la idea de que tenemos que crear otro grupo para discutir los mismos asuntos que discutimos en Kyoto y no fueron cumplidos".

AFP