Mesura en el gasto político

El actual titular de la empresa Fiat de Italia escandalizó a la opinión pública nacional con sus declaraciones críticas a los costos del sistema político, tan desmesurados a su juicio, que en la actualidad superarían a los de la empresa más grande de Italia. El empresario demostró con cifras en la mano que el costo de la política italiana supera a los de la francesa, española y holandesa juntas, mientras que los beneficios que representaría esta inversión están muy por debajo de las expectativas creadas.

Como suele ocurrir en estos casos, el estamento político reaccionó con agresividad y el titular de la Fiat fue acusado con los peores términos, hasta se lo calificó de "fascista". Sin embargo, lo que la dirigencia política italiana no pudo refutar fueron las cifras brindadas, cifras que no incluyen negociados y prácticas corruptas que en el país del "mani pulite" siguen vigentes.>

El debate no es ajeno a lo que sucede en la Argentina, más allá de que cualquier observación que se haga al respecto corre el riesgo de ser refutada por antidemocrática o algo peor. Cuando aún existía el uno a uno se demostró que la provincia de Formosa, una de las más pobres y atrasadas de la Argentina, sostenía un gasto político superior al Estado alemán de Baviera, cuya productividad superaba en casi ciento cincuenta puntos a Formosa. También para esa época se probó que la provincia del Chaco gastaba en ese rubro cifras superiores a Barcelona, la región más rica de España. No terminan allí las comparaciones: el costo político de Santiago del Estero era superior al de California y el de Río Negro al de Kansas.>

No se trata de estar en contra de la democracia, en todo caso de lo que se trata es de sostener una mirada crítica al sistema político, no para sustituirlo sino para perfeccionarlo. La experiencia demuestra que en las sociedades prósperas los sistemas políticos son austeros, mientras que en sociedades pobres, atrasadas e injustas los sistemas son desproporcionadamente caros y el costo, por supuesto, lo pagan los contribuyentes.>

La democracia fundada en el estado de derecho, la alternancia en el poder, la división de poderes y la vigencia de partidos políticos representativos son las condiciones básicas de toda sociedad civilizada; pero del mismo modo en que se reivindica la república democrática, los politólogos advierten sobre los vicios posibles del sistema. Cuestiones tales como la corrupción, la demagogia o la tendencia a la concentración del poder, son temas puntuales de la agenda pública, y no es justo que las observaciones que se hagan a estas desviaciones sean refutadas con imputaciones arbitrarias.>

En la Argentina no sólo la sociedad, sino las más elementales nociones de matemática sostienen que el sistema político es caro. Si en algún momento el argumento que justificaba esos costos era el de la eficiencia, los datos de la mayoría de las provincias que hemos mencionado lo refutan. No se trata de disponer de un estamento político mendicante, pero está claro que en nombre de su propia legitimidad es necesario proceder a ajustar gastos no sólo porque así parece exigirlo la contabilidad, sino también la opinión pública.>