Al margen de la crónica
Una sociedad que se va a los caños

La polémica de la semana que terminó fue, sin dudas, la desatada a raíz de la incorporación, al programa de Marcelo tinelli "Bailando por un Sueño", de un novedoso elemento -para muchos desconocido- usado en los pornoshows: el "caño".

En los cabarets y alrededor de ese artefacto con connotaciones fálicas, mujeres con escasa ropa -a las que a veces se les suman uno o más hombres- contornean sus cuerpos y ejecutan danzas con inconfundibles movimientos de acoplamientos sexuales.>

Quienes defienden la emisión de esas escenas argumentan que el horario en que se difunden está lejos del de proteccion al menor. Sin embargo, la TV abierta del día siguiente se nutre de los actos prostibularios de la noche anterior. Todo el día, a cualquier hora, los cerebros de millones son provocados por la procacidad de "bailes" hots.>

La pregunta sería: �qué nos está pasando, qué tan mal estamos para que el interés de una enorme mayoría esté dividido en espiar la vida de un grupo de extraños que se aventuran a convivir y la de un equipo de impostados solidarios que se "sacrifican" en pos de un sueño ajeno? En uno de esos programas, desfilan ex maridos de famosas, modelos que fracasaron en sus carreras, actores o conductores desocupados; en el otro, bailan desde mujeres con cuerpos esculpidos con horas de gimnasia o abundantes cirugías hasta una líder piquetera que hasta hace poco hacía tortas fritas para los pobres en los ratos en los que no cortaba rutas.>

La generalización de este fenómeno es más llamativa en los televidentes que, teniendo instalados en sus hogares servicios de televisión por cable -lo que implica mucho más opciones y una programacion mejor elaborada-, eligen entre voyeurismo o la prostitucion.>

�Es que ya no importan la historia, los documentales, la ciencia? �Perdimos la curiosidad? �No queremos saber?>

La sociología tiene diferentes interpretaciones y algunas ubican esta falta de interés del hombre por el hombre como un fenómeno mundial.>

Pero los que somos mayores y nos recordamos como argentinos pioneros en educación, notables creadores, grandes lectores y como el pueblo más culto de America Latina no podemos evitar la tristeza que da semejante decadencia ni que se "nos piante un lagrimón".>