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"Nos pusimos de acuerdo hoy, incluidos todos los principales emisores (de gases de efecto invernadero), para considerar seriamente las decisiones adoptadas por la Unión Europea, Canadá y Japón que prevén una reducción al menos a la mitad de las emisiones globales (de gases de efecto invernadero) antes de 2050", según el texto del comunicado final de la reunión.
"Nos comprometemos a cumplir esos objetivos e invitamos a las principales economías emergentes a unirse a nosotros en este esfuerzo", añade la declaración.>
La canciller alemana, Angela Merkel, quien preside la reunión, dijo a la prensa que era un "gran éxito". En ese momento dio a entender que se había logrado un acuerdo en virtud del cual se comprometían a reducir los gases contaminantes.>
"Muchos países han evolucionado", añadió, en alusión a Estados Unidos, que en un principio se oponía a alcanzar un compromiso vinculante en cifras.>
El objetivo de reducir los gases de efecto invernadero en la citada proporción, propuesto por los estados europeos, es compartido "por el conjunto de los Estados del G-8", afirmó.>
Los Estados también se "comprometieron claramente" a proseguir este proceso, entablado bajo los auspicios de la ONU, para luchar contra el calentamiento global una vez que expire el Protocolo de Kyoto en 2012.>
"El proceso de la ONU es el foro adecuado para las negociaciones sobre el clima", confirmó.>
El Protocolo de Kyoto obliga a los países firmantes industrializados a reducir sus emisiones de CO2.>
El compromiso de Heiligendamm constituye una "señal fuerte" en la perspectiva de la conferencia de Naciones Unidas que se celebrará en Bali (Indonesia) en diciembre, para examinar qué pasará en el período post-Kyoto, se congratuló la canciller.>
El G-8 también acordó concluir la negociación de Bali "en 2009". Tendrá "un principio claro y un final claro" en 2009, precisó.>
La presidencia alemana del G-8 había convertido en una prioridad la reducción de las emisiones mundiales de CO2, responsables del calentamiento global, en un 50 % antes de 2050, en relación con las de 1990.>
No se ha precisado qué año de referencia se toma en cuenta en el acuerdo del jueves.>
El primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, consideraron que el acuerdo alcanzado hoy en la cumbre del G-8 sobre cambio climático es "un gran paso" para afrontar el problema a pesar de que no haya objetivos obligatorios.
"Es un paso enorme", afirmó el primer ministro Tony Blair, en unas declaraciones a un grupo de periodistas en una pausa de la cumbre de Heiligendamm (Alemania) y tras un encuentro bilateral con el presidente francés.>
Sarkozy destacó que "es la primera vez que hay un acuerdo con cifras" en el G-8, y aunque "no hay una obligación absoluta" de lograr esos objetivos, pero añadió que si el resultado "se toma en cuenta seriamente, hemos llegado lejos". Por otra parte, los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva y de México, Felipe Calderón, se reunían hoy en Berlín con sus homólogos de China, India y Sudáfrica para preparar el diálogo con sus socios del G-8 sobre la lucha contra el cambio climático.>
Calderón invitó a sus cuatro homólogos del llamado G-5 de países emergentes a "discutir sobre nuestras posiciones respecto a temas mundiales especialmente significativos para los países en vías de desarrollo", según un comunicado publicado esta mañana por el primer ministro indio, Manmohan Singh.>
Singh será uno de los participantes junto con Lula, Calderón, y los presidentes chino, Hu Jintao, y sudafricano, Thabo Mbeki, en la reunión que tendrá lugar en un hotel de la capital alemana, seguida de una conferencia de prensa, precisó la embajada mexicana en Berlín.>
En esa reunión, el G-5 afinará las posiciones que mañana presentará a sus socios de los ocho países más industrializados del mundo (G-8) en la cumbre que éstos mantienen en Heiligendamm y en la que los países emergentes participarán en calidad de invitados.
En su programa de radio semanal, el presidente brasileño ya abogó el lunes por la "unión" para recordar a los países ricos que no se pueden conseguir acuerdos comerciales o políticos si ignoran las voces de los Estados emergentes.>
Tanto México como Brasil participarán en el G-8 con dos asuntos prioritarios: la lucha contra el calentamiento global y las negociaciones de la Ronda de Doha en el marco de la Organización Mundial del Comercio para la liberalización del comercio mundial.>
Manifestantes lanzaron hoy una doble protesta por mar y tierra contra la cumbre del G-8, con dos botes de Greenpeace que entraron en la zona de exclusión marítima y activistas que intentaron bloquear rutas de acceso al lugar.
Mientras los líderes de los países más poderosos del mundo se reunían en la ciudad costera alemana de Heiligendamm, dos lanchas rápidas de Greenpeace ingresaron en la zona de exclusión en las aguas del mar Báltico perseguidas por lanchas de la policía.
Sobre tierra, la policía alemana detuvo a unos 100 manifestantes que intentaron llegar hasta la valla metálica protegida con alambres de púas que rodea el complejo hotelero donde se celebra la cumbre.
Durante una dramática persecución de unos diez minutos, una de las dos lanchas de Greenpeace chocó con un bote de la policía cuando trataba de escapar, y los cuatro activistas que la ocupaban cayeron al agua, muy cerca de la costa.
Los manifestantes ecologistas de la otra lancha fueron bloqueados por uno de los botes de la policía, pero lograron desplegar una pancarta amarilla que decía: "G-8, actúen ahora". Un helicóptero policial seguía los incidentes desde el aire.
El grupo intentaba entregar a los jefes de Estado y de gobierno una petición con respecto al cambio climático, afirmó un vocero de Greenpeace, según informó la agencia de noticias DPA.
El vocero, Jo Kuper, dijo que 11 lanchas de la organización intentaron realizar la protesta, pero que la mayoría de ellas fueron bloqueadas por la policía.
Ni Kuper ni la policía tenían informaciones sobre detenidos durante la protesta marítima.
Más de 140 personas fueron detenidas ayer y ocho policías resultaron heridos en protestas en el primero de los tres días de la cumbre. Los manifestantes cortaron rutas de acceso a la cumbre y lograron llegar a la valla metálica, y la policía reprimió con gases lacrimógenos y carros hidrantes.
Los grupos críticos con el G-8 planean bloquear rutas y dificultar el tráfico. También se esperan medidas de distracción para dividir a la policía.
Poco después del mediodía, tras los arrestos de la mañana, la situación se mantenía tranquila, aunque había varias rutas cortadas en las inmediaciones del lugar de la cumbre, según DPA.
El presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció hoy a su colega de EE.UU., George W. Bush, el uso en conjunto de una base de radar en Azerbaiján como parte de un escudo antimisiles que proteja a Rusia, EE.UU. y Europa.
Estados Unidos ha aceptado formar un grupo de trabajo para estudiar la propuesta, según el Consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley.
Putin hizo la oferta, en una entrevista bilateral en la cumbre del G-8, como una "alternativa" a los elementos del escudo antimisiles que EE.UU. pretende desplegar en la República Checa y Polonia, de acuerdo con Hadley.
Bush respondió que la idea es "interesante". Fuentes estadounidenses interpretaron la propuesta como una forma de reducir la tensión por parte de Rusia, que llegó a amenazar con apuntar sus cohetes hacia Europa si EE.UU. seguía adelante con su despliegue en territorio polaco y checo.
El grupo de trabajo estaría formado por los ministros de Defensa, Estado y de Asuntos Exteriores de ambos países, según Hadley.
El radar situado en Gablá, a 250 kilómetros de Bakú, la capital de Arbaiján, fue construido por la Unión Soviética y podría usarse para detectar lanzamientos de misiles por parte de terceros países. De momento no se ha informado dónde podrían estar los interceptores para derribarlos.
La propuesta de Putin aparentemente fue una sorpresa para los funcionarios estadounidenses.
En unas breves declaraciones a la prensa tras la entrevista, el presidente ruso dijo estar "muy satisfecho con el espíritu de franqueza de la conversación" con su homólogo estadounidense.
Por su parte, Bush afirmó que ambos líderes mantuvieron un "diálogo constructivo" y expresó su deseo de "colaborar" con Rusia.
Decepción
La organización ecologista Greenpeace expresó hoy su "profunda decepción" por el acuerdo sobre cambio climático alcanzado por el G-8.
"Es un acuerdo ridículo, es menos que poco", afirmó el experto en Clima de Greenpeace J�rg Feddern.
El responsable para Alemania de la organización ecologista Nabu, Leif Miller, se manifestó en términos similares y dijo que el acuerdo "es insuficiente" y "no se ajusta en absoluto a las demandas de la comunidad internacional".
Feddern y Miller coincidieron en que, más que un acuerdo, lo que hoy ofreció el G-8 al mundo es una declaración política vacía de contenido y en ningún caso vinculante.
AFP-EFE-Télam